octubre 20, 2021

Construyendo la democracia intercultural


Por Esteban Ticona Alejo *-.


Hoy 7 de marzo, se lleva a cabo en el país las elecciones subnacionales, vale decir, para elegir gobernadores y sus respectivas asambleístas, a nivel de cada departamento; los alcaldes y los concejales, en cada municipio, además de representantes de la región autónoma del Chaco.

A estas alturas, después de oír y ver a tantos postulantes, hay muy pocos interesantes y varios son de la peor calaña. Tenemos muchas dudas de su desempeño futuro y particularmente creo que con estos candidatos inservibles estamos en una democracia caduca, que no condice con los postulados teóricos de nuestra Constitución del Estado Plurinacional (CPE). Por ejemplo, ¿por qué se ha permitido que los golpistas del Estado de noviembre de 2019 se hayan postulado a cargos públicos mencionados? Aunque hay mucho enredo desde lo jurídico, desde lo político el hecho de que se haya quebrado un orden constitucional y removido a los gobernantes, bajo amenazas y persecución, nos lleva a la interpretación de que fue un golpe de Estado sui géneris.

Al menos se hubiese inhabilitado a los golpistas postulantes hasta que se aclare su situación jurídica, en una señal muy sana para la democracia. La Justicia boliviana debió haber actuado de oficio, pero sabemos de las enormes limitaciones y desatinos en su accionar.

En nuestras sociedades existe el afán de saber sí o sí sobre alguna actividad. Las encuestas de opinión se han convertido en algo imprescindible, pero es preciso avanzar en nuevas metodologías para saber cómo está el pulso en lo político y creo que esa tarea no siempre puede pasar por las empresas privadas encuestadoras. ¿Cómo creamos nuevas formas del quehacer del pulso político? En los últimos días se han presentado varias encuestas, pero no sabemos cuán creíble sea ese trabajo. Una forma de verificar sería que las empresas no solo actúen de buena fe, sino que haya reglas claras en el manejo de la ciudadanía encuestada, con márgenes de error determinados, preguntas en todos los idiomas reconocidos, las zonas donde se han encuestado, etcétera.

Estas empresas encuestadoras ya han marcado la tendencia de hacernos creer que hay ciudades de primera y de segunda. Es decir, solo han considerado en sus actividades “las ciudades eje”, La Paz, Cochabamba y Santa Cruz. Las otras seis ciudades, ¿son de segunda y no merecen mayor atención? ¿Cuál es la posición política de estas empresas interesadas en señalar estas diferencias?

¿Por qué seguir llamando ejes a las tres ciudades citadas? Argumentar desde lo económico sigue siendo un grave error de mirada sociológica de cómo debemos construir nuestras ciudades.

Otro gran desliz de estas encuestas es impulsar más caudillos/as, cuando se debería considerar otros temas necesarios como el quehacer cultural, la educación y sus formas de fortalecimiento, en fin. Quedarnos en temas absolutamente coyunturales es no pensar a futuro. Posicionar la preferencia de algunos caudillismos y salvadores es absolutamente reñido con los valores que poseen verdaderamente estos candidatos.

Otro detalle que aún se discurre en nuestra sociedad es pensar ¿por qué tiene que haber debate prelectoral? Es menester que el Órgano Electoral Plurinacional (OEP) promueva una presentación pública de los programas de los candidatos y que la ciudadanía opte votar por alguna preferencia.

La propuesta para cinco años de ejercicio fue sustituida por soluciones efímeras. Lo más grave es cómo prometer mucho y no cumplir. Aquí observamos ¿cómo sancionar a aquellos candidatos que prometen y no cumplen? Tendría que haber algún precepto, aunque sea de carácter moral ejemplificador, para no caer la politiquería y de la prebenda barata.

Banalizar los programas de televisión con postulantes preparando comiditas, entre otros, es una pérdida de tiempo, cuando se podría preguntar sobre cuánto conoce la ciudad, el departamento. Es decir, cuál es su diagnóstico y como serían las grandes soluciones.


* Sociólogo y antropólogo.

Be the first to comment

Deja un comentario