junio 20, 2021

El pliego petitorio de la COB 2021, en medio de la pandemia del Covid-19

Por Víctor Vacaflores Pereira-.


Las demandas por mejores condiciones económicas y sociales de los trabajadores no descansarán nunca, mientras la contradicción trabajo-capital digite el proceso de la acumulación de la riqueza. Los trabajadores de forma explícita y de formas indirectas y encubiertas son los creadores del desarrollo, de la riqueza y de cuanto existe en las sociedades del mundo actual. Nada está fuera del trabajo, nada aparece de la nada; sin la intervención de la fuerza de trabajo de miles y millones de seres humanos simplemente no puede explicarse la historia.

Ese es el primer elemento sobre el que tiene que tomarse conciencia; no se trata de una simple solicitud, sino de un derecho exigido por los protagonistas de quienes multiplican los bienes y servicios de los que finalmente goza el conjunto de la sociedad y, de forma especial, los sectores privilegiados y las clases dominantes, quienes detentan la propiedad de los medios de producción. También el Estado y sus conductores, más aún si estos son del campo popular y de izquierda, tratar con el mayor respeto, en este caso, el “pliego petitorio” de la Central Obrera Boliviana (COB).

Los propietarios privados, a través de sus entidades gremiales, ya burlaron la demanda de la COB el 2020, bajo el pretexto de la pandemia; respaldados por el gobierno de los golpistas de noviembre de 2019. Hoy, nuevamente repiten el mismo discurso, después de haber apoyado ciegamente la cuarentena de Áñez y Murillo que debió ser para los contagiados y no para la población sana, paralizando todo el proceso productivo. ¿Deben entonces los trabajadores pagar por esas malas decisiones? Ya despidieron a miles de trabajadores en 2020, sin mencionar a muchas empresas privadas (farmacéuticas, de comunicación, de alimentos, importadoras, insumos de bioseguridad, entre otras) que durante la pandemia engordaron a costa del pánico creado por una pésima gestión de la crisis sanitaria. Por si fuera poco, muchas de ellas, desde el propio gobierno golpista, se beneficiaron de créditos, de recursos del Estado, de amnistías tributarias “legales” y perdonazos delincuenciales. No nos referiremos por hoy a la doble contabilidad como sistema preferido. Entonces, ¿los empresarios perdieron y se quedaron pobres? Sin embargo, insisten en que solo los trabajadores sean los que carguen con las consecuencias de la crisis económica que ellos como Gobierno gestionaron y contribuyeron.

La atención a la demanda salarial, por ejemplo, requiere contabilizar (sumar) el nivel de inflación de los años 2019 y 2020; requiere compartir la reducción de miles de empleos que aplicaron los empresarios y permitieron bajar sus costos; requiere entender que el incremento salarial que demanda la COB permitirá dinamizar la demanda, secreto evidente de la reactivación productiva. Incrementar 5% al mínimo nacional y al haber básico significa inyectar recursos al consumo, pues ningún trabajador con esos 5% puede aspirar a otra cosa que no sea el consumo. ¿Los empresarios están interesados en vender?, entonces den pie a dicho incremento que no representa recurso para ahorro alguno. Será solo consumo. La ironía es que ese 5% irá otra vez a los empresarios productores.

El incremento al mínimo nacional es uno de los elementos más virtuosos y vitales en la economía. Evo y el gobierno de los casi 14 años así lo comprendió, de ahí el flujo dinámico del mercado interno y la dignificación gradual del trabajo de millones de personas. El mínimo nacional aprobado para los trabajadores con relación obrero patronal, gradualmente fue palanqueando hacia arriba, las remuneraciones de todos los sectores habidos en la economía. Es decir, un mayor mínimo nacional aprobado por el Gobierno, arrastra a todo el mercado laboral hacia una capacidad de consumo. Esta verdad fáctica no nos puede decir que desconocen los empresarios, que no comparten la propuesta por ejemplo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) que, a mediados de 2020, propuso a todos los gobiernos del continente la implementación de algo así como un bono de 140 dólares mensuales para la reactivación de la demanda o de la oferta empresarial.

El Gobierno, que representa los intereses de los sectores más populares, debe ir en esa dirección. Le hará bien al país y también a la reactivación productiva. Como muy pocas veces, la COB demanda un pliego salarial sobrio y posible, dejando atrás la vieja práctica mercantil de “pedir el doble para negociar”.

Más allá de la visión salarialista

Es de consideración el actual pliego de la COB por la incorporación de otras propuestas que van más allá de la visión salarialista. Esperamos continúe así al momento de sentarse en la mesa de las negociaciones. Históricamente la COB demandó desarrollo, industrialización, soberanía de los recursos naturales, nacionalización de empresas malhabidas y mal manejadas por los privados nacionales o extranjeros, lucha contra la pobreza, salud, educación, vivienda para todos los sectores y no solo para sus afiliados, y he ahí su raíz de Central Obrera y no de un mero sindicato.

La demanda de salud, educación, vivienda y toda la plataforma social, nos muestran un camino que debe continuar, pues esa es la ruta del rol de los trabajadores. Las propuestas en el plano de lo productivo, recursos naturales, manejo de los hidrocarburos, de la minería, el desarrollo rural productivo y obras públicas aún no tienen la fuerza y las iniciativas que demanda el proyecto de clase de los trabajadores. Pero ese es el camino. La lucha de clases está presente en nuestra realidad, en los actuales tiempos de cambio, cuando la derecha autodenominada democrática está siendo desplazada por otra de ultraderecha de corte fascista que en plazos cortos pretende convulsionar al país. Entonces el pueblo, los trabajadores, el campo popular, el bloque social popular comunitario, requerirá de una COB que asuma su rol político en la defensa histórica de su base y de la patria toda.


  • Miembro del Movimiento Guevarista y de la Red de Economía Política.

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