junio 15, 2021

Vacaflor, el periodista de Áñez

Por Mariela Campos-.


Humberto Vacaflor es un periodista de derecha y altamente conservador. Es de los que no son capaces de tolerar la irrupción de los pueblos en la política y mucho menos de que las clases subalternas se constituyan en gobierno. Por eso no es extraño que, con mentiras y medias verdades, nunca haya cesado de arremeter con dureza contra el gobierno progresista de Evo Morales y ahora lo siga haciendo contra el presidente Luis Arce.

Tener posiciones de derecha y conservadoras no es malo en sí mismo. Finalmente es democrático pensar distinto y responsabilidad de uno quedarse rezagado ante los cambios que marca la historia protagonizada por los pueblos. Pero el periodista tarijeño ni cree que la democracia es para todos ni le interesa quedarse al margen de la historia.

Lo criticable de Vacaflores es que en sus escritos se esfuerce por mostrar una conducta intachable y una radicalidad democrática que en realidad son desmentidas por los propios hechos.

Este periodista, que se afana por mostrarse como independiente, aprovechó la instalación de un gobierno de facto no solo para curarse de la herida que durante 14 años le ocasionó que los pobres sean gobierno, sino para convertir su pensamiento en una vulgar mercancía.

Apoyado en el derecho a la libre expresión, el periodista tarijeño no escatimaba esfuerzos ni perdía oportunidades para descalificar a los movimientos sociales con adjetivos calificativos muy fuertes y de lanzar acusaciones, nunca probadas, contra el expresidente Morales. De hecho la libertad con la que escribía este personaje era tan grande que es imposible que hubiera gozado de ella en otros países donde la sola crítica a los gobiernos implica perder la libertad, como ha ocurrido hace poco con el rapero catalán Pablo Hasél.

Según publicaciones de prensa, se conoce que Vacaflor escribió en su artículo del 15 de enero de 2020: “Menos mal que en Bolivia las Fuerzas Armadas ya saben cómo deben tratar a las milicias armadas organizadas desde el exterior que osan actuar en territorio boliviano”, en referencia a la represión violenta de Sacaba y Senkata. Por otro lado, el 1 de octubre de ese año sostuvo en Twitter que habría que darle un premio especial al periodista español Alejandro Entrambasaguas, evidenciado por sus posturas racistas e investigado en su país por acosar a los hijos del político Pablo Iglesias.

Empero, su afanada carrera contra el tiempo lo llevó a cometer irregularidades sancionadas por ley. Vacaflores cobró paralelamente dos sueldos de Bolivia TV y el periódico Bolivia durante el régimen de facto de Jeanine Áñez, según documentos revelados por diferentes medios nacionales.

En total, el veterano periodista habría recibido más de Bs 95 mil (unos 13 mil 500 dólares) por escribir breves textos diarios de opinión –sin investigación, sin fuentes, fundamentación ni reportería–, caracterizados todos por un incondicional alineamiento con el régimen y sus acciones de amedrentamiento, persecución y violencia contra el pueblo, que tuvieron su cenit en las masacres de Senkata y Sacaba, que dejaron un saldo de más de 30 muertos.

Además de incurrir en un hecho ilegal –la ley prohíbe recibir más de una remuneración o pago del Estado– el veterano columnista, reconocido por su postura radical de extrema derecha y procesado en 2016 por difamación y calumnia contra Morales, se embolsilló una fuerte suma por una labor por la que la mayoría de los analistas y articulistas nacionales no recibe retribución alguna, como es de dominio público en el ámbito de los medios de comunicación.

¿O alguien entre las decenas de analistas políticos y económicos que aparecen a diario en programas de TV, estaciones de radio o espacios en medios escritos puede demostrar algún pago si quiera cercano? Con seguridad no. La mayoría, si no es que todos, hace esa labor gratis en espera de visualizarse y lograr por ello futuros réditos.

Pruebas

El contrato del 3 de enero de 2020, de prestación de servicios de personal eventual MC-DGAJ-GA-SPE N° 001/2020, suscrito entre la entonces ministra de Comunicación, Roxana Lizárraga Vera, y Luis Humberto Vacaflor Ganan, establece para este último un puesto en el diario Bolivia como “Columnista I para la elaboración de artículos de opinión, de columnas de prensa y de otras funciones asignadas por el inmediato superior durante siete días de la semana, desde el 3 de enero de 2020 hasta el 31 de diciembre de 2020”. Por ese trabajo, que realizó a distancia desde Tarija, donde declaró residencia, Vacaflor recibió una remuneración mensual de seis mil 906,00 Bs, que en 11 meses y 28 días llegó a un total de 82 mil 411,60 Bs.

Pero, además, de acuerdo a los documentos evidenciados, el periodista desempeñó un “servicio de análisis político social” en el canal estatal Bolivia TV, entre septiembre y noviembre de 2020, según consta en el contrato C-S N° 033/2020. Por esta función su salario mensual fue de seis mil 531,40 Bs; aunque no hizo efectivo su último cobro en noviembre, cuando ya era inminente el fin del régimen de facto.

El reglamento de la Ley 2027 del Estatuto del Funcionario Público dictamina que “los servidores públicos se sujetarán a las siguientes incompatibilidades (…) ejercer más de una actividad remunerada en la Administración Pública en general (…). La inobservancia genera responsabilidad administrativa, civil y penal…”.

Por otro lado, el DS 0014, señala: “Independientemente de la fuente de financiamiento, tipología de contrato y modalidad de pago, se prohíbe la doble percepción de remuneraciones, rentas de jubilación, dietas, honorarios por servicios de consultoría individual y otros pagos con recursos públicos”.

* Cientista política.

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