octubre 26, 2021

Responsabilidad de proteger

Por  Margarita Barros*-.


El concepto de “responsabilidad de proteger” fue inicialmente tratado por los Estados en la Cumbre Mundial de 2005, oportunidad en la cual todos los gobiernos se pusieron de acuerdo en el tema bajo los siguientes términos:

“La aceptación clara e inequívoca de todos los gobiernos de la responsabilidad colectiva internacional de proteger a las poblaciones del genocidio, los crímenes de guerra, la depuración étnica y los crímenes de lesa humanidad. La disposición a tomar medidas colectivas de manera oportuna y decisiva para tal fin, por conducto del Consejo de Seguridad, cuando los medios pacíficos demuestren ser inadecuados y las autoridades nacionales no lo estén haciendo manifiestamente.”

La aprobación de este principio constituyó un compromiso firme que despertó grandes expectativas sobre un futuro libre de este tipo de crímenes. Desde entonces el debate intergubernamental sobre el tema ha intentado construir acuerdos sobre los componentes del concepto, de manera que sea consecuente con lo establecido en la Carta de las Naciones Unidas.

Entre los principios más importantes de esta Carta, destacamos los siguientes:

“…Fomentar entre las naciones relaciones de amistad basadas en el respeto al principio de la igualdad de derechos y al de la libre determinación de los pueblos, y tomar otras medidas adecuadas para fortalecer la paz universal…”

“…La Organización está basada en el principio de la igualdad soberana de todos sus Miembros…”

“…Los Miembros de la Organización, en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, o en cualquier otra forma incompatible con los Propósitos de las Naciones Unidas…”

Durante los últimos años, los Estados no han logrado ponerse de acuerdo en un concepto que permita cumplir con la responsabilidad colectiva internacional de proteger a las poblaciones del genocidio, los crímenes de guerra, la depuración étnica y los crímenes de lesa humanidad y al mismo tiempo respetar la igualdad soberana de todos los Estados, que se constituye en el equilibrio necesario para mantener la paz mundial.

Por ejemplo, quedan preguntas pendientes de respuestas, como las siguientes:

  • ¿Quién y cómo se decide si hay necesidad urgente de intervenir contra un Estado bajo el principio de la “responsabilidad de proteger”?

 

  • ¿Quién y bajo qué criterios determina que el uso de medios pacíficos se ha agotado en determinada situación?
  • ¿Los pequeños Estados también tienen el derecho y la posibilidad real de intervenir en Estados más grandes?
  • ¿Cómo y dónde se establecen los límites entre la intervención en virtud de la responsabilidad de proteger y la intervención por razones políticas o estratégicas?

En este contexto, el año 2017, un grupo de Estados forzó la votación en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para que se incluyera el tema en su agenda con carácter ocasional, sin que existiera claridad ni consenso en el concepto.

Los años 2018 y 2019 se tomaron medidas similares, siempre con votación por falta de consenso, situación que agrava el enfrentamiento y destruye el frágil consenso alcanzado en 2005. Este año la situación se repite y se aprueba el pasado 18 de mayo la Resolución L. 82 denominada “La responsabilidad de proteger y la prevención del genocidio, crímenes de guerra, limpieza étnica y crímenes contra la humanidad”, que además solicita al Secretario General de la ONU informes anuales sobre la materia.

Desde la ciudadanía nos interesa que los gobiernos cumplan con la protección de nuestros derechos, que no existan más genocidios ni crímenes de guerra, pero también que no invadan países por intereses geopolíticos de los poderosos: nos interesa que se respeten nuestras fronteras y nuestra autodeterminación política.

En este marco nos preocupa que se respondan las preguntas planteadas y las reiteramos con ejemplos que la realidad internacional y la imaginación nos permite, de la siguiente manera:

Ejemplo 1: La comunidad internacional está siendo testigo del genocidio impulsado por Israel contra el pueblo palestino. ¿Quién y cómo se decide que se trata de un genocidio? ¿Quién y cómo se decide que se acabaron los medios pacíficos para frenar los crímenes de Israel? ¿Quién y cómo se frenarían los ataques y abusos de Israel? ¿El Consejo de Seguridad estaría autorizado a realizar un ataque a Israel y frenar el genocidio contra Palestina por encima del veto de Estados Unidos?

Ejemplo 2: Los ataques armados en escuelas y universidades de Estados Unidos han producido miles de víctimas inocentes y menores de edad. ¿Quién y cómo decide que Estados Unidos no está cumpliendo con la responsabilidad de proteger a su población? ¿Puede un Estado en vías de desarrollo denunciar a Estados Unidos por incumplir con su responsabilidad de proteger a su propia población? ¿Cuál sería el efecto de tal denuncia? ¿Se podría desde las ONU cambiar el gobierno de Estados Unidos por incumplir con su responsabilidad de proteger?

En conclusión, el concepto de “responsabilidad de proteger” necesita ser mejor analizado y definido, respetando los principios de la Carta de las Naciones Unidas, que son los pilares de la organización creada para mantener la paz y seguridad internacionales. Los gobiernos del mundo precisan poner sus mejores esfuerzos para proteger nuestros derechos y la soberanía de los Estados.


  • Internacionalista.

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