septiembre 27, 2021

Desarrollo integral: ciencia soberana como parte de la respuesta

Por Camila Ugalde Soria G. * -.


La pandemia de Covid-19 ha sido un momento disruptivo en la historia reciente de la humanidad, no solo por las profundamente lamentables pérdidas humanas, sino también por cómo afectó a los Estados y dejó al descubierto las grandes contradicciones del capitalismo como sistema social y económico.

De esta manera, el mundo entero –aunque no todos los países de forma igual– se enfrentan a esta crisis múltiple. Las respuestas de los gobiernos a los problemas de salud y a la crisis económica han sido distintas acorde a los proyectos políticos que representan; entre las áreas que marcan este contraste está el diálogo necesario entre la ciencia y lo político.

¿Cómo desarrollamos investigación basada en necesidades?

A partir del diálogo entre diferentes sectores de la sociedad es necesario identificar las necesidades a través de todos los sectores estratégicos para el desarrollo integral, evidenciando cuáles son los vacíos de gestión y cuáles son los vacíos de conocimiento cruciales para el desarrollo de la misma. Una vez aclarado el panorama, existen dos responsabilidades: por un lado, llevar a cabo propuestas de gestión mediante los procedimientos más eficientes e inclusivos para alcanzar el bienestar común; y por otro, al identificar los vacíos de conocimiento, distinguir las líneas de investigación imperantes e identificar los medios humanos y económicos para construir este conocimiento. Esto podría entenderse como un sistema de búsqueda de respuestas a preguntas concretas, a partir de nuestras necesidades.

No podemos olvidar que quienes asumen esta responsabilidad de búsqueda y hallazgo son parte de la humanidad y responden a estructuras sociales y políticas establecidas. Entonces, todo el proceso no solo dependerá del contexto y memoria histórica de la sociedad misma pero también de la posición del actor en cuestión dentro de esta. Esta premisa da bases para implementar amplias discusiones sobre cuál es el grado de influencia que tiene el sistema socio-económico de una sociedad sobre las actividades humanas, más específicamente sobre la ciencia. Es así que definir la ciencia como apolítica es no reconocerla como un producto humano, es hacer de ella un fenómeno producido por la generación espontánea y, peor aún, librarla de la responsabilidad que tiene con la propia humanidad. En este marco, no podemos olvidar que la práctica científica en nuestro país ha sido poco accesible para las grandes mayorías, ¿tendrá esto consecuencias sobre qué se investiga y cómo se conecta con las necesidades del país?

El desarrollo científico y tecnológico en una sociedad parte de diferentes factores, entre los cuales podemos distinguir los siguientes: los instrumentos críticos para identificar problemas y necesidades; la priorización de inversión de recursos humanos y económicos; el fomento de la creatividad e innovación a través de todo el sistema educativo; y la participación inclusiva y equitativa de la población en su desarrollo. En el país debemos analizar cómo estamos produciendo este conocimiento científico, quiénes lo estamos haciendo y qué necesidades estamos satisfaciendo.

Cuando la investigación científica de un país no es dirigida por las necesidades del mismo, se convierte en una ciencia inútil, y si un Estado no logra alinear el desarrollo de conocimientos con sus políticas no será capaz de responder a los problemas que agobian a su pueblo. Por lo tanto, el reto es respondernos ¿qué mecanismos debemos construir en el país para una toma de decisiones basada en el estado del arte del conocimiento?

El desarrollo integral como camino al Vivir Bien resalta la importancia de fortalecer los puentes entre las instituciones de investigación, y los y las tomadoras de decisiones, pero… ¿en base a (re) buscar argumentos técnicos ante proyectos, planes, programas y políticas ya decididas? Es decir, ¿armar los métodos y resultados una vez ya dichas las conclusiones? Muy probablemente no. Y las instituciones de investigación, ¿deberían exigir inversión estatal para proyectos que no aportarán a la satisfacción real de necesidades de su país? Esperemos que el pueblo mismo responda. Es decir, la discusión fundamental debe ser ¿cómo los diferentes actores del país estamos trabajando en conjunto por, con y para el pueblo boliviano?

Entre las problemáticas más polémicas está el desarrollo integral en armonía con la Madre Tierra. La discusión entre actores de la sociedad civil y el Estado, que como dijimos antes no son actores apolíticos, están ahondando la brecha entre la conservación de la naturaleza y el desarrollo integral del país, e incluso instrumentalizando la capacidad de creación de conocimiento con fines político-partidarios que ningún aporte tienen para el bien común. Si bien esta no es una cuestión reciente ni exclusiva a nuestro territorio, es un tema que constantemente debe repensarse como prioritario.


  • Bióloga ecosocialista, militante de La Resistencia Bolivia.

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