septiembre 19, 2021

Mario “cuchillo” Cortez Dirigente sindical y archivista de la Fstmb

Por Luis Oporto Ordóñez *-.


Mario Cortez Cabrera nació el 13 de marzo de 1932 en Cotagaita, provincia Nor Chichas (Potosí). Falleció en La Paz, el 8 de junio de 2021. Fue dirigente minero y archivista. Figura en la Historia del Movimiento Minero de Bolivia, publicado por la Biblioteca y Archivo Histórico de la Asamblea Legislativa Plurinacional, obra escrita en coautoría con Luis Ríos, en 2019. De esa obra extractamos sus rasgos biográficos, escritos en esa época con Nilda Llanqui.

Empeñado en el estudio

Creció en el campamento de Santa Ana, donde estudió la primaria en condiciones lamentables y llena de privaciones, situación que obligó a su familia migrar a Cochabamba, donde Víctor trabajó como vendedor y encargado de limpieza de una tienda de judíos y como mensajero en el periódico Los Tiempos, a la que consideró una especie de Universidad, pues aprendió a escribir a máquina, redacción y ortografía. Concluyó la secundaria en el colegio Bolívar nocturno. Se caracterizó por continuar su formación, habiendo estudiado en 1973 Contabilidad por correspondencia en la Universidad La Salle de Buenos Aires, Argentina.

Su trayectoria obrera y sindical

Se incorporó a la Empresa Minera Quechisla. El superintendente de Telamayu le asignó el puesto de empleado en Almacenes de Ánimas, para que empezara “desde abajo”. Allí conoció al secretario general del sindicato, Silverio Mallón, a quien le ayudó a redactar sus informes. En reciprocidad, en una de sus asambleas del Sindicato de Ánimas, Mallón dio su nombre para asumir a la Secretaría de Actas por sus conocimientos de redacción, necesidad muy sentida en las minas. Allí empezó su actividad sindical en 1957.

La Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (Fstmb) designó a Silverio Mallón Control Obrero de Quechisla y llevó a Mario como su secretario, quien fue elegido secretario general del Sindicato, desarrollando simultáneamente los dos cargos. En Quechisla se integró al Partido Comunista de Bolivia (PCB), con el abogado de la empresa, Dr. Espada, y otros cuatro compañeros. Allí surge su faceta de divulgador del ideario comunista, publicando el periódico Consejo Central Sud, del cual salieron cuatro o cinco números. Denunció a un grupo de antiguos empleados de Telamayu, leales al industrial Aramayo, que criticaban a obreros de interior mina que mejoraron sus condiciones laborales y sindicales luego de la nacionalización: “Hay que hacerlos trabajar a waska a estos flojos”, afirmaban. A raíz del cambio del control obrero, sus enemigos, incluyendo movimientistas, lo acusaron de comunista y exigieron su retiro. Su nombre engrosó las listas negras conformadas por trabajadores contrarios al Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), “o tipos que metían cizaña a los trabajadores con posiciones ultraizquierdistas”.

Noel Vázquez, miembro de la Fstmb que presenció el conflicto, pidió que se transfiera a Cortez a la oficina de la Corporación Minera de Bolivia (Comibol) en La Paz. Después de un año de trabajo se suscitó una huelga general en el nivel 650 de la mina de Siglo XX, que motivó la orden de retiro de todos los que figuraban en las listas negras. Ante esa situación, Víctor López y Noel Vásquez lo contrataron como secretario de la Federación de Mineros (1964). Luego del golpe de Barrientos, Cortez fue reincorporado junto a todos los despedidos de Comibol, pero a los tres meses Lechín declaró la huelga general y en represalia la Comibol ordenó el retiro de los trabajadores de las listas negras. Arturo Crespo, Sinforoso Cabrera y Alberto Jara enviaron a Cortez como jefe de oficina a la mina privada Atoroma (Viloco), con la misión de organizar el sindicato, siendo nuevamente despedido. Cabrera y Crespo, con anuencia del secretario general de Catavi, Adrián Carpio, consiguieron su incorporación a la Empresa Minera Catavi. Allí publicó panfletos a nombre del sindicato contra el Gobierno, exigiendo la reposición salarial.

Archivista de la Fstmb

Fue elegido, junto al secretario general Simón Ramírez “el cubano”, como representante del sindicato de Catavi al XV Congreso Minero de Potosí (1973), donde fue designado secretario permanente de la Fstmb (1973-1988). En ese cargo recibía y respondía correspondencia, redactaba comunicados y radiogramas y organizó los archivos. En el XVI Congreso Minero de Corocoro (1976) se provocó el cambio radical de dirigentes de la Fstmb, saliendo los dirigentes históricos Arturo Crespo, Sinforoso Cabrera, Alberto Jara, Noel Vásquez y Gabriel Porcel, reemplazados por una corriente de nueva generación. Durante la dictadura banzerista, los dirigentes fueron perseguidos y apresados, quedando libres Jorge Durán, Marcial Plaza y Mario Cortez, quienes instalaron la oficina de la Fstmb en la clandestinidad, en el alojamiento 25 de Mayo de La Paz, desde donde emitieron comunicados de apoyo a la huelga minera. Allí fueron apresados y enviados al panóptico de San Pedro y Chonchocoro (1976).

En 1980 visitó Inglaterra para conocer el trabajo de mineros del carbón, junto a Víctor López, Heriberto Crespo, Mauro Copa (Quechisla) y Braulio Cámara (Colquiri), del CEN de la Fstmb. Allí recibieron la noticia del golpe de García Meza y el apresamiento de miembros del CEN de la Central Obrera Boliviana (COB). Los dirigentes denunciaron el hecho ante la BBC y medios en Alemania. Pese al ofrecimiento de exilio, retornaron a Lima, donde se reorganizó la COB en el exilio. En 1981, Cortez regresó a Catavi. En el XXIV Congreso de Caracoles (1993) fue elegido secretario de Hacienda de la Fstmb. Se retiró de Catavi como efecto de la relocalización (1994).

Su legado

Participó en el Taller de Historia Oral del Movimiento Minero (Cochabamba, 2018), aportando a la reconstrucción de la historia del movimiento minero (1952-1985). Coleccionó un archivo personal, que incluye impresos, revistas y periódicos, durante su trayectoria sindical, que depositó en el Sistema de Documentación e Información Sindical de la Fstmb, que hoy forma un invaluable legado.


  • Bibliógrafo, presidente de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia.

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