septiembre 27, 2021

El manejo de los bosques: un esfuerzo social consciente

Por Jasivia Gonzales *-.


El 48% del territorio boliviano aún mantiene diferentes tipos de bosques naturales. Esta importante superficie de ecosistemas nativos nos lleva a reflexionar la situación, particularmente ante su disminución debido al avance de la frontera agropecuaria, la explotación minera y el crecimiento de las ciudades. Reflexión que es aún más urgente en estos tiempos de cambio climático.

Los bosques requieren que su aprovechamiento sea planificado, para asegurar su sustentabilidad desde una lógica ecosistémica, con el fin de evitar situaciones similares a las de hace más de 20, 30 y 50 años, donde el uso indiscriminado dirigido a las maderas preciosas llevó a la extinción local de algunas especies como la mara. O como a principios del siglo XX, cuando se explotaron intensamente la goma y la castaña, afectando, en muchos casos, la recuperación natural de estas especies.

En este marco, en la década del 90, se impulsó un esfuerzo histórico nacional para mantener los bosques como suelos de producción forestal permanente y fue a partir de la promulgación de la Ley Forestal No. 1700 (1996) que, junto a su reglamento, en el contexto de un régimen de concesiones a empresas, se establecieron instrumentos técnico-científicos para lograr el aprovechamiento de los bosques mediante “Planes Generales de Manejo Forestal” (PGMF), instrumentos que con modificaciones siguen vigentes hasta hoy.

La Ley Forestal estableció la conformación de la Superintendencia Forestal, que se encargaba de aprobar y fiscalizar la implementación de los planes de manejo forestal, cuya comercialización, además de generar ganancias a los manejadores del bosque, crea patentes, que son distribuidas a los gobiernos subnacionales.

Posteriormente, sobre la base de los mandatos de la Constitución Política del Estado (CPE), que estableció el tratamiento de tierras y bosques de manera indivisible, lo que constituyó un avance en la comprensión de la integralidad de los sistemas naturales, también se permitió que el modelo de concesiones, que en muchos casos se sobrepusieron sobre derechos preexistentes de comunidades y pueblos, se modifique y se garanticen principalmente los derechos colectivos.

Más adelante, el Decreto Supremo No. 071 (2009) reorganizó la institucionalidad fiscalizadora a nivel nacional, donde todas las Superintendencias se convierten en Autoridades de Fiscalización y Control Social de su sector.
Así, la Superintendencia Forestal fue fusionada con la Superintendencia Agraria bajo la figura de la “Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques y Tierra” o ABT. También el enfoque forestal cambió hacia otro de manejo integral de bosques (MIB), e incorporó progresivamente otros elementos que abarcan políticas, territorio y la generación de mayores capacidades locales, a lo que se denomina “Gestión Integral y Sustentable de Bosques” (GISB), en proceso de construcción.

Actualmente se tiene tres instrumentos de gestión: 1) El Plan General de Manejo Forestal (maderable y no maderable), que se basa en un inventario general y un censo específico por área anual aprovechada; 2) El Plan General Integral de Bosques y Tierra (PGIBT), que se basa en una zonificación de usos diversificados dentro de una comunidad, dirigido a comunidades interculturales y no genera patentes; y 3) El Plan de Manejo Integral de Bosques, enfocado también al aprovechamiento forestal maderable y basado en un inventario regionalizado (departamental) que solo requiere la realización de un censo, aspecto que abarata costos de planificación.

Estos instrumentos y lógicas de gestión de los bosques deben ser enriquecidas con el fin de establecer con más claridad el nuevo modelo de gestión integral y sustentable de bosques, con acceso garantizado principalmente a los actores locales, naciones y pueblos indígena originario campesinos. Por ejemplo, en el caso de productos forestales no maderables, muchas buenas prácticas pueden ser establecidas sobre la base del conocimiento de las comunidades originarias del lugar, quienes saben cómo y cuándo cosechar (asaí, majo, chima y otros).

Otro ejemplo tiene que ver con la cosecha de castaña y goma, que por tratarse de recursos que ya tienen mercados establecidos, es más intensa y ya se vislumbran amenazas en su sustentabilidad. Por ello se hace necesario formar planes de manejo que incorporen normativas locales y municipales hasta departamentales que accedan a regular la intensidad y tiempos de cosecha, además de compromisos por parte de las beneficiadoras de castaña de adquirir productos provenientes de áreas bajo manejo. Más aun considerando que Bolivia es el primer exportador mundial de castaña.

Otro aspecto importante para perfeccionar el manejo es la constante creación de conocimiento sobre los bosques, en su biodiversidad, biología y ecología de las especies, (polinizadores, dispersores, fenología, plagas, crecimiento, regeneración, entre otros aspectos), y su dinámica con enfoque de sistema de vida (entendidos como la interacción entre las comunidades humanas con el entorno natural). Se requiere generar la interface para trasladar todos estos conocimientos a sistemas efectivos de manejo de los bosques.

Finalmente, es necesario incorporar el análisis para establecer las limitaciones a la agricultura, la ganadería, la minería y el crecimiento urbano, en una lógica de sustentabilidad social, económica y ambiental; se requiere priorizar el cuidado de las fuentes de agua que, junto a los bosques, proveen de funciones ambientales vitales y cuyo mantenimiento asegurará una posterior recuperación de áreas que fueron transformadas o incluso degradadas. Es decir, asegurar que los sistemas productivos incorporen en sus cálculos no solo el rendimiento económico, sino igualmente el manejo como una inversión necesaria para mantener la resiliencia de los sistemas de vida.

Estas son algunas reflexiones para seguir avanzando en la Gestión Integral y Sustentable de los Bosques, con justicia social.


* Bióloga con doctorado en Ciencias Naturales, mención Botánica, Zoología y Geografía.

Be the first to comment

Deja un comentario