diciembre 2, 2022

El tiempo de la memoria y de la justicia colectiva


Por Pilar Lizárraga Aranibar * -.


Después de más de dos años tenemos la esperanza que se haga justicia para el pueblo boliviano y que no se deje en la impunidad los hechos que expropiaron la vida, la historia y el tiempo de transformación.

El golpe de Estado desatado en octubre de 2019 tuvo la condensación de las acciones fascistas que generaron las condiciones para la ruptura constitucional, y con la autoproclamación de la señora Jeanine Áñez el 12 de noviembre de 2019, a punta de bala y violencia, con la Biblia bajo el brazo, se aperturó un ciclo de la historia política que significaría un ciclo de opresión, criminalización, corrupción y violencias múltiples como significantes de un mal gobierno que se instalaría por casi un año. Un tiempo en el que actores políticos como Tuto Quiroga, Carlos Mesa, Doria Medina y otros, en complicidad con la Iglesia católica y académicos, se abrogaron la representación del pueblo y el poder para definir el curso de la historia, constituyendo un mandato ilegal a la cabeza de Áñez.

Una sucesión de horas en las que se desplegaron las múltiples violencias y se arremetió contra la democracia, la humanidad y contra todo aquello que representan los significantes de un proyecto político que tuvo la fuerza histórica para transformar. Este tiempo grafio una cartografía en la que se tiene crímenes, masacres, tortura, violaciones que fueron cometidas por militares, policías y paramilitares entrenados para matar al pueblo, mismos que figuran en los sendos informes internacionales y nacionales presentados por las familias de las víctimas. En este contexto, los procesos iniciados a Áñez son diversos y se suceden a partir de las acciones políticas que en su condición de exsenadora habría asumido, detonando en el golpe de Estado de 2019 y un año en el que la gestión del régimen fascista se marcó con la sangre de las bolivianas y los bolivianos.

La naturaleza del poder y la condición de autoproclamada Áñez lleva a aperturar el juicio por la vía ordinaria, ya que los delitos cometidos fueron en su condición de exsenadora. Lo que trae este juicio ordinario es una temporalidad de tres días, en la que hay una primera carga de delitos que son cometidos por la señora Áñez y militares, configurando el caso golpe de Estado II. Esta temporalidad trae la toma del poder de manera ilegal que hace ella, apoyada en las fuerzas represoras como la Policía, las Fuerzas Armadas y la Fuerza Aérea, constituyendo la base del delito como exsenadora que son las de resoluciones contrarias a la ley, significadas por la ruptura del orden constitucional, quebrantamiento de la institucionalidad democrática y aplicación de sucesión inconstitucional.

Dos excomandantes militares, uno de la Fuerza Aérea y otro de las Fuerza Armadas, al ingresar al proceso abreviado asumieron la carga de evidencias de su culpabilidad y delitos cometidos, ratificando que hubo golpe de Estado y confirmando el delito que la señora Áñez habría cometido.

La suspensión de la apertura del proceso debido a “irregularidades de forma”, entre ellas el tiempo, plantea una nueva temporalidad en la que se espera que hasta finales de abril la criminal señora Áñez sea condenada al menos a 10 años de prisión. Este será el tiempo en que se restituya la narrativa y el locus de los sujetos que ya no tienen voz, pero de aquellos que aún estamos y que no permitiremos que queden en impunidad los delitos de la fascista Áñez y de todos quienes estuvieron involucrados.


*       Investigadora JAINA. Presidenta regional MAS – IPSP – Cercado Tarija.

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