mayo 17, 2022

Amnistía


Por Soledad Buendía Herdoíza * -.


El pasado de 10 de marzo la Asamblea Nacional de Ecuador aprobó con 99 votos a favor la amnistía a 268 perseguidos políticos, dejando en evidencia que los hechos de octubre de 2019 en el país fueron resultado de la criminalización de la protesta social y un mecanismo para acallar las voces disidentes al gobierno del entonces presidente Lenín Moreno.

La decisión, que según el procedimiento parlamentario requería de la mayoría calificada, es decir, el voto favorable de las dos terceras partes de los legisladores, permite a la función legislativa declarar amnistía por delitos políticos o conexos.

Con 99 votos a favor, 16 en contra y 10 abstenciones, de un total de 137, se llevó adelante este proceso que tiene como efecto el que no se pueda ejercer acciones penales ni iniciarse procesos judiciales contra los 268 amnistiados por los delitos señalados en el informe de la comisión legislativa correspondiente. Un debate largo y acuerdos entre bancadas permitieron, cerca de las cuatro de la madrugada, la aprobación en el pleno de la Asamblea Nacional.

Como efecto del acto legislativo los juicios vigentes deberán, mediante resolución judicial que no admite revisión ni recurso alguno, ser archivados. Y si en algún caso se hubiese emitido sentencia la misma quedará sin efecto.

Recordemos que en 2019, luego de las medidas antipopulares implementadas por el gobierno ecuatoriano, se gestó un levantamiento de protesta ciudadana encabezado por el movimiento indígena, que fue utilizado por el Gobierno para radicalizar la persecución a dirigentes correístas. Se allanaron viviendas y oficinas para sembrar miedo, abusando de las herramientas judiciales, y se dictó orden de prisión contra la prefecta Paola Pabón y el exparlamentario Virgilio Hernández, el asambleísta Jofre Poma y el dirigente Cristian González. En cadena nacional el Presidente de la República acusó al Movimiento de la Revolución Ciudadana, en medio de un toque de queda, con flagrante abuso de poder y violencia policial. La persecución se agudizó e impulsó a varios dirigentes a pedir asilo político en la Embajada de México en Quito.

Todo era cuestión de tiempo, la verdad y la justica poco a poco empiezan a brillar.

¡Toda amnistía en contra de la persecución estatal es un triunfo de la lucha social!


*       Miembro de la Asamblea Nacional del Ecuador.

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