mayo 21, 2022

El patrimonio industrial fabril vive (primera parte)

Por Tatiana Suarez Patiño y Pedro Aliaga Mollinedo *-.


La Paz es una ciudad que desafía las leyes de la naturaleza, por ello vemos construcciones imposibles encima de los cerros o a pesar de ellos, como si la gravedad no fuera problema.

En la ciudad aún sobreviven edificaciones que se levantan cual colosos que nos quitan el aliento; como las grandes fábricas construidas en el antiguo barrio de Challapampa a principios del siglo XX.

Las monstruosas industrias como Manufacturas Textiles Forno, Lanificio Boliviano Domingo Solignio, Industrias Venado, la Sociedad Industrial Molinera, entre otras, estaban construidas encima de los cerros y tenían, además, ríos por debajo y al lado de ellas. Y lo más sorprendente no es eso, sino que alrededor de las mismas se gestó un movimiento social y político decisivo para la construcción de la Bolivia que hoy conocemos.

La arqueología industrial estudia las relaciones humanas a través de los restos materiales fechados desde la primera Revolución Industrial hasta finales del siglo XX, en donde cambia el sistema de producción industrial habitual y se proyecta otro nuevo vinculado con los plásticos y los medios tecnológicos.

Dentro de los estudios del patrimonio industrial se contempla como fuentes de información el territorio, sitios, edificios, artefactos y documentos, los cuales al ser analizados procuran la comprensión del desarrollo tecnológico y la evolución de la sociedad industrial.

Considerando lo hecho por la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia (BCB) con el patrimonio industrial minero, es necesario pensar estos de manera plural: y en esta oportunidad establecer que hablamos de patrimonios industriales fabriles.

Las fábricas antes mencionadas, junto con otras, se constituyen como patrimonio paceño, y también son trascendentes para la historia nacional por su aporte a la economía y su rol en la transformación del país en un Estado de derechos.

Este patrimonio industrial fabril cuenta con más de 100 años de antigüedad. Actualmente existen muy pocos estudios que a detalle recojan información sobre el proceso de edificación de este patrimonio industrial fabril.

Es por este motivo que nos atrevemos a poner a prueba una metodología para el registro, catalogación, preservación y puesta en valor de los elementos que conforman este patrimonio.

Nuestra propuesta analiza el patrimonio industrial fabril observando sus componentes principales, como ser: a) Los bienes inmuebles; b) Los bienes muebles y maquinaria; c) Las colecciones documentales producto de la relación de las fábricas con sus trabajadores, proveedores, y compradores; d) Las colecciones fotográficas, de la gerencias o de la prensa o de un registro fotográfico privado; e) Las colecciones audiovisuales; f) Las memorias de los extrabajadores y g) El paisaje y su modificación.

Consideramos imperativo recuperar y preservar estos patrimonios, dado que es importante evitar los vacíos históricos, además de que es un justo homenaje a las clases trabajadoras que sacrificaron sus vidas para procurar derechos laborales para todxs lxs asalariadxs en este presente. Se merecen eso, y más.

 

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