mayo 15, 2022

La guerra y el modelo económico

Por  Miguel Ángel Marañón Urquidi *-.


El conflicto bélico entre Rusia y Ucrania provocó el incremento de los precios del petróleo y sobre todo de la producción agrícola, lo cual trajo consigo procesos inflacionarios en la mayoría de los países, los cuales causan malestar social, como pudimos ver recientemente en Perú debido al aumento de precios de los carburantes, donde se generó una inflación de 6,2%, que derivó en protestas sociales con varios heridos y muertes.

En contraposición, en nuestro país se registró la inflación más baja de la Región, de 0,7%, frente a un 10,5% del Brasil, 8% Colombia o un 9,3% del Paraguay, resultado económico que se debe principalmente al modelo económico que viene desarrollando Bolivia, no olvidemos que el fortalecimiento del mercado interno (oferta y demanda) hace que los bolivianos podamos consumir la producción de nuestros empresarios a un precio justo.

Sin embargo, los empresarios recientemente expresaron su rechazo a esta priorización del mercado interno; para ellos, el que el Gobierno no permita la libre exportación de sus productos genera “pérdidas irreparables”, para sus ganancias y para el país, aunque debieran analizar mucho más allá de simplemente pedir una libre exportación, especialmente de los productos agrícolas.

Podría ser cierto que los exportadores generen mayores ingresos con una libre exportación, pero el rubro que olvidan analizar es la subvención a los hidrocarburos, por ejemplo, el diésel, que es un insumo muy importante en su cadena productiva, de lo cual surge la siguiente interrogante: ¿si los empresarios exportan libremente tendría que seguir la subvención a los hidrocarburos?

Es evidente que los empresarios exportadores responderán que ya no exista la subvención, porque ellos compensarán la subida de los precios con los precios internacionales, pero la mayoría de los bolivianos soportaríamos el incremento de los precios, vale decir que con la misma cantidad de dinero compraríamos menos productos y cuando esto sucede la gente para preservar el valor de su dinero comienza a comprar dólares, lo que traería, irremediablemente, el descalabro del mercado financiero, ya que la gran mayoría de los créditos y ahorros están en bolivianos y de producirse una devaluación ¿cómo quedarían los créditos?, ¿se convertirían en dólares?, ¿los ahorros?, ¿se crearía un corralito?

No es cierto que el Gobierno prohíba las exportaciones, simplemente prioriza el mercado interno. Los empresarios para crear mayores exportaciones solo deben acrecentar y mejorar su producción. No sería justo que el sacrificio del pueblo boliviano, que a través del Gobierno subvenciona la producción de los empresarios, no solo con los hidrocarburos sino también con otras medidas, como ser la excepción tributaria y arancelaría, solo beneficie a los exportadores.

Los bolivianos gozamos de una estabilidad económica y financiera sólida, los resultados positivos no solo son económicos, sino que además mejoraron las condiciones sociales; la inversión privada debe acompañar a la inversión pública; las condiciones inmejorables que tienen los empresarios deben ser utilizadas con más eficiencia para que ellos multipliquen sus ganancias y de esa manera contribuyan al crecimiento económico.


  • Economista.

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