julio 3, 2022

La demanda salarial de la COB y la respuesta empresarial

Por Víctor Vacaflores Pereira * -.


El Primero de Mayo de cada año, en especial en los últimos 15 años, el Gobierno Central ha respondido a la demanda de la Central Obrera Boliviana (COB) o por iniciativa propia del Movimiento Al Socialismo (MAS), con medidas de fortalecimiento y ampliación de los derechos económicas, sociales y políticos de los trabajadores.

Este Primero de Mayo responde a la demanda salarial y otros 100 puntos de la demanda de la COB, presentada el 17 de marzo. El ente matriz de los trabajadores planteó un incremento del 7% al haber básico y del 10% al salario mínimo nacional.

A esta propuesta la reacción de los empresarios privados asociados en su confederación y federaciones departamentales no se hizo esperar, la que consideran una irracionalidad, un despropósito y falta de realismo. Afirman que la inflación del país fue inferior al 1% y por tanto no ameritaría un incremento salarial este año. Sostienen que “una mayor presión salarial sobre las compañías que generan empleo y aportan, puede traer consecuencias graves en toda la economía que ha empezado recuperarse, pero que aún es insuficiente y desigual”; que “un incremento salarial generará desempleo y déficit en las empresas, ya que por cada punto porcentual se perderán 10 mil fuentes de trabajo y un gasto de más de 500 mil dólares”, razón por la cual piden a las autoridades cautela; que “las empresas no están en el mejor momento para (aplicar un) incremento al salario, ya que esto puede provocar el cierre de empresas”. Jaime Ascarrunz, presidente de los empresarios de la ciudad de La Paz, sostiene que “es mejor preservar el empleo que demandar un incremento salarial”.

Los empresarios más “demócratas” reclaman los daños ocasionados por el contrabando, la informalidad, los avasallamientos, las regulaciones que restringen las exportaciones, las afectaciones a las cadenas de suministro, la sobrerregulación laboral y la presión impositiva. Subrayamos su permanente reclamo sobre la regulación laboral, que quisieran desaparezca, pues esta es una de las deudas del gobierno actual y del propio gobierno de Evo Morales, que nunca pudo hacer acatar la norma contra los abusos empresariales, despidos ilegales, reincorporaciones burladas, etcétera. Simplemente los empresarios no cumplen la ley, así de sencillo.

La reacción más agresiva vino a través Fernando Hurtado, presidente de la Cámara de Industria, Comercio, Servicios y Turismo de Santa Cruz (Cainco), tradicional asociación empresarial conservadora, reaccionaria y hasta de rasgos fascistas, financiadora del golpe de Estado de Áñez en 2019, quién planteó un “giro de las políticas salariales y que la negociación debe realizarse entre los representantes genuinos de los trabajadores y los que pagan la cuenta y que el Gobierno debe limitarse a convocar y propiciar diálogo, no a definir”. Note el lector la agresividad del empresario: “¿Cómo es que el Gobierno y la COB organizan su fiesta de mayo? Se reúnen y definen medidas sin preguntar a quién paga la fiesta. La organizan y mandan la factura a otros”. Esto en desconocimiento absoluto de que son los trabajadores, ahora y siempre, los que crean y generan la riqueza, no la administración ni el capital. Solo el trabajo es el creador de la riqueza.

En mayo de 2021 el Gobierno y la COB acordaron un incremento del 2% al salario mínimo nacional y no hubo aumento al salario básico. Actualmente el salario mínimo nacional alcanza los Bs dos mil 164 ($us314), cuando la economía creció en 2021 por encima del 6%, después de la secuela de la pandemia y el desastre económico provocado por los golpistas con una pérdida en valor que llegó a cuatro mil 200 millones de dólares en bienes y servicios y una recesión de -8,3% en 2020.

Hasta donde alcanza la memoria colectiva, no conocemos oportunidad alguna en que los empresarios privados y los empleadores en Bolivia hayan sugerido o insinuado tenuemente de propia iniciativa que sería bueno compartir las ganancias del capital con los trabajadores. Durante los 14 años del gobierno de Evo Morales, no es secreto para nadie, algunos sectores empresariales se beneficiaron incluso más que en los gobiernos neoliberales que ellos auspiciaron y sostuvieron. Durante los 14 años repitieron –vísperas de mayo– el mismo discurso centrado en que el incremento salarial provocaría la inflación, el cierre de empresas y mayor desempleo. Nada de eso ocurrió.

A los hechos nos remitimos. Desde el año 2006, que Morales fue presidente, se aplicó una política de mejoramiento del salario mínimo nacional que subió en los 14 años, pasando de Bs 440 a Bs dos mil 122 ($us305), un porcentaje de 372%. Contrariamente al discurso empresarial, el mercado interno se vio dinamizado por la capacidad de consumo de los trabajadores y por tanto la capacidad de venta de los empresarios. Los años 2012, 2013 y 2014 fueron los años con mayor incremento del salario mínimo nacional, que alcanzó el orden del 20% al 22,6%, y fue precisamente esos años cuando la inflación en ningún momento se disparó, pues fue más baja incluso que otros años.

Fueron 14 años de reposición salarial y contrariamente al augurio de cierre de empresas, estas se multiplicaron, pasando de 64 mil 632 unidades económicas registradas en 2005, a 350 mil en diciembre de 2018, por ejemplo. Las utilidades de los empresarios subieron de Bs seis mil 776 millones a más de 30 millones en 2019.

Que el incremento salarial provoca un mayor desempleo fue falso siempre. En nuestras cifras, sistematizadas por los organismos especializados y por las propias entidades empresariales, vemos que en los 14 años de gobierno del MAS no hubo ninguna escalada de desempleo, al contrario, este fue reduciéndose gradualmente. Precisamente en el año 2012, donde el porcentaje de reposición salarial fue el más elevado (22,6%), el desempleo bajó a 3,5%, el menor de la gestión.

Auguramos entonces una decisión del gobierno de Luis Arce Catacora de continuidad de la política social en favor de los trabajadores; de una decisión por principios, no porque la COB respalde al Gobierno y sea un pilar fundamental de las bases sociales del gobierno del MAS. Se trata más bien de una lectura y una posición frente a la relación trabajo-capital.


  • Miembro de la Red de Economía Política.

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