noviembre 29, 2022

La fuga del discurso


Por Sara Valentina Enriquez Moldez  *-.


Boris Johnson ha dicho que “Putin no habría invadido Ucrania si fuera una mujer”. Para el exprimer ministro británico el inicio de esta guerra es “un ejemplo perfecto de toxicidad masculina”.

Aquella polémica frase tiene muchos vértices que abren caminos a múltiples análisis. En primer lugar, podemos decir que sus palabras representan el reduccionismo idealista tramposo característico del posmodernismo.

Para evitar malentendidos, es necesario entender que el problema no es que se analicen los acontecimientos históricos desde un enfoque de género, sino que, en realidad, se lo adueñe como herramienta discursiva, debido a que este reduccionismo en el análisis de una determinada realidad no es inocente, al contrario, es mentiroso. Pues omitir los criterios demostrables materialmente retomando el ejemplo del conflicto ruso-ucraniano es una falta de respeto a la memoria histórica y a las víctimas de la región del Donbás.

Analizar este delicado conflicto “olvidando” mencionar el rol del Maidán y Stepan Bandera, el golpe de Estado de 2014 y la constante masacre a los antifascistas y descendientes rusos no es un error ingenuo, sino que persigue cubrir la historia con una sábana de estirados mitos posmodernos extrapolados al campo de la política exterior. Es una estrategia de disuasión que además tiene marcados sesgos individualistas lejanos a la realidad: es antidialéctico pensar siquiera que la existencia de otro individuo en el poder hubiera evitado una guerra. Primero, porque la guerra ya se hizo palpable desde 2014; y segundo, porque es imposible concebir que un individuo pueda contener las contradicciones de clases si ya ni el propio Estado puede.

Muy aparte de que lo dicho por Johnson sea extremadamente fácil de invalidar poniendo ejemplos como Margaret Thatcher, si examinamos más exquisitamente esta grotesca aseveración del político inglés podemos detectar que este tiene una percepción de la “mujer” muy arraigada en los estereotipos de género. Retomando sus afirmaciones, ¿si la Presidencia rusa estuviera encabezada por una mujer realmente se hubiera evitado una guerra? ¿Por qué? ¿Porque la mujer es más racional, calmada o endeble solo por ser mujer? Hablar como si estos “atributos” no se trataran de una construcción social impuesta. O sea, si Boris Johnson quería quedar públicamente como un posmoderno aliade, igual le salió mal.

Yo me pregunto, ¿hasta qué punto el discurso puede ningunear la realidad?

Sea el primero en opinar

Deja un comentario