agosto 10, 2022

Tasa de interés e inflación


Por Miguel Ángel Marañón Urquidi * -.


En Europa, y sobre todo en Estados Unidos, donde atraviesan un proceso inflacionario que no se daba en más de 30 años (superior al 9% anual), los gobiernos aplicaron medidas teóricas financieras de carácter liberal y elevaron la tasa de interés para que los ciudadanos destinen sus ingresos al ahorro y en reemplazo del consumo; vale decir que disminuyen la masa monetaria para que la demanda y los precios se mantengan o acorten.

Sin embargo, sus teorías no funcionaron ni funcionan puesto que la inflación no fue frenada, es más, el incremento de la tasa de interés aumentó el costo de los créditos, lo cual redujo las inversiones; en pocas palabras, los ciudadanos siguen demando bienes y servicios, principalmente alimentos, lo que hace que se incrementen los precios ignorando las tasas de interés. Por el lado de la oferta, a los productores les cuesta más invertir ya que las tasas de interés aumentaron, o sea que con estas acciones económicas de carácter liberal o neoliberal están provocando la famosa estanflación (estancamiento de la economía, porque la producción disminuye o se detiene, pero siguen aumentando los precios provocando inflación).

La economía al ser una ciencia social responde también a las expectativas futuras que tiene la ciudadanía, en el caso europeo con la guerra entre Rusia y Ucrania los costos de los servicios y de los alimentos se multiplicaron –ya que estos países son los principales proveedores de gas y granos de Europa–, sumado a las sanciones económicas financieras, lo cual ha logrado que la ciudadanía europea tenga perspectivas futuras negativas en tanto ve cómo sus ingresos se deterioran día a día debido al alza constante de los precios.

Las expectativas de la ciudadanía son positivas cuando esta ve que los ingresos que tiene pueden adquirir los bienes suficientes para cubrir sus necesidades, y que a futuro podrá encontrar o adquirir estos bienes al mismo precio y en las cantidades adecuadas.

Es importante que los gobiernos incentiven la producción para que los mercados estén abastecidos en la cantidad adecuada y a precios accesibles. Una de las formas de lograr esto es subvencionando productos estratégicos, tales como los carburantes. También se debería considerar la reducción de las tasas de interés, especialmente a aquellos destinados a la producción y a sectores sociales, para que se acreciente la productividad.

De continuar con las políticas aplicadas y dejar las soluciones de la economía al mercado (“a la mano invisible” de Adam Smith) solo se irá a una estanflación internacional, que no se ha dado desde hace más de 30 años. Por lo tanto se debe pensar en el aspecto social, que es un sector muy importante en la política económica.

A nivel sudamericano ya tenemos la experiencia de Ecuador y Perú, entre otros, y el cómo las protestas sociales allí, aparte de causar muertos, logró que los gobiernos ya piensen en la opción de las subvenciones. En el caso de Ecuador el Gobierno redujo el precio de los hidrocarburos dos veces.

En Bolivia los fenómenos de inflación, protestas sociales o estanflación no se dan debido a que nuestros mercados están abastecidos en cantidades y precios adecuados, haciendo que las expectativas de los ciudadanos sean positivas a futuro.


*       Economista.

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