Por La Época -.
A pesar de la voluntad de diálogo del Gobierno para definir en consenso la fecha del empadronamiento Nacional de Población y Vivienda, el bloque de derecha, en proceso de rearticulación, está en disposición de seguir escalonando el conflicto con medidas orientadas a desestabilizar la democracia y lograr el acortamiento de mandato del presidente Luis Arce.
No puede sacarse otra conclusión que no sea que la derecha conspira otra vez, tras conocerse que el denominado Comité Interinstitucional ha rechazado las dos propuestas adoptadas por más de 300 autoridades en el “Encuentro Plurinacional por el Censo con Consenso”, celebrado en viernes pasado en la ciudad central de Cochabamba y de la que un opositor es su alcalde.
Consenso no es unanimidad. El viernes, salvo los representantes del Comité Interinstitucional cruceño, gobernadores de ocho departamentos, alcaldes de todo el país, rectores de las 10 universidades y el Gobierno, encabezado por el jefe del Estado Plurinacional, acordaron, después de escuchar cuatro propuestas, entre las que estaba la cruceña, poner en mesa dos planteamientos cuya elección y materialización está en dependencia de lo que quieren los dirigentes del paro cívico: celebrar el Censo en abril de 2024, entregar resultados en septiembre y desde octubre proceder a la distribución de ingresos por concepto de coparticipación, o dejar todo en foja cero para que una comisión técnica (representantes del INE, organismos internacionales que asesoran en el tema y delegados del Comité Interinstitucional cruceño) defina la fecha de realización del Censo con criterios alejados del campo de la política.
Los representantes de Santa Cruz fueron escuchados, pero su propuesta no caló siquiera entre varios alcaldes, gobernadores y rectores que no pertenecen a las filas del Movimiento Al Socialismo (MAS). Sencillamente los planteamientos técnicos de ese departamento no convencieron y fueron insuficientes para ganarse el respaldo de los que estaban en el encuentro. Que en cualquier evento alguien explique su punto de vista no quiere decir que obligadamente tenga que ser respaldado. En cualquier acto democrático se elige una propuesta, la que más respaldo tiene.
No es democrático, hay que decirlo, tratar de imponer sobre la base de la fuerza y la presión una propuesta que, institucionalmente, tiene el mismo valor que la opinión de otras autoridades que participan de una cita. Es cierto que políticamente Santa Cruz tiene un peso geopolítico distinto a la de otros departamentos del país, pero este debe ser responsablemente administrado. Bolivia es una totalidad orgánica y cuidar eso es fundamental.
Los que no piensan de esa manera no respetan la democracia ni la voluntad popular expresada en las urnas y aprovechan cualquier pretexto, en este caso el Censo, para marchar en dirección a un golpe de Estado, cualquiera que sea su modalidad, y recurren a métodos no democráticos para conseguir su objetivo.
Ante ese eventual escenario la defensa de la democracia pasa porque el Gobierno sintetice la voluntad democrática de las mayorías y no ceda a las presiones y amenazas de políticos fascistoides. Por su parte, al movimiento indígena campesino, obrero y popular, así como a la jefatura del MAS, les queda la responsabilidad de dejar de lado las contradicciones que existen en su seno y priorizar la defensa del gobierno del presidente Arce. El deber revolucionario lo exige.

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