febrero 2, 2023

Aproximación para comprender el paro de 36 días en Santa Cruz: Guerra Híbrida, Teoría del Caos, neogolpe de Estado y Paro Cívico

Por Helena Argirakis Jordán *-.


Para comprender a cabalidad los objetivos y alcances del paro cívico de 36 días, convocado por el Comité Cívico Pro Santa Cruz y articulado a través del denominado Comité Interinstitucional compuesto por el mencionado Comité Cívico, la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (Uagrm) y la Gobernación de Santa Cruz, bajo el argumento de la realización del Censo Nacional de Población y Vivienda en el año 2023, nos debemos remontar a la revisión de algunos antecedentes que nos ponen de manifiesto el contexto mundial y regional sudamericano en que se mueven estas llamadas reivindicaciones ciudadanas, que sirven de dispositivos de legitimación ante la opinión pública nacional e internacional de complejos procedimientos que trascienden el ámbito ciudadano o civil y en el que discurren operativos parapolíticos y paramilitares, hasta conllevar inclusive coordinación de naturaleza militar.

En este sentido, nos remitimos a los antecedentes del surgimiento de la Guerra Híbrida, caracterizada por la combinación de medios militares convencionales con métodos no convencionales e indirectos. Los objetivos estratégicos se consiguen por métodos no convencionales que influyen en la sociedad de un país determinado como blanco, impulsando levantamientos y rebeliones. El objetivo es el cambio de régimen o la desestabilización en un país determinado por medio de la reacción social en dicho país, mediante la propaganda, campañas de desprestigio mediáticas y en redes sociales, movilizaciones, desobediencia civil, infiltración en el Poder Judicial (Lawfare), ataques cibernéticos, informáticos, neogolpismo, “primaveras” o “revoluciones de colores”.

Sin embargo, existe una profunda relación entre la Guerra Híbrida y la Teoría del Caos, manejada como teoría y estrategia de desestabilización internacional, ya que si bien el objetivo de la Guerra Híbrida es el cambio de régimen/gobierno en un país dado, bajo la concepción y aplicación de la Teoría del Caos el colapso de las estructuras económicas-productivas, políticas, sociales de un país, e inclusive de una región, pueden ser los objetivos buscados.

En Teoría del Caos y Pensamiento Estratégico (1992) Steve Mann planteaba que la Teoría del Caos era un método que provocaba descontento en una población por medio de maniobras económicas, apoyo a la oposición política, campañas de desprestigio mediáticas y en redes; cambios de códigos políticos, sociales y culturales, apoyo a grupos insurgentes, atentados, ataques de bandera falsa, movilizaciones y desobediencia civil.

Los gobiernos de un “país como objetivo en la mira” se encuentran ante varios dilemas y situaciones de confusión al no poder distinguir fácilmente los elementos/agentes provocadores del caos implantado como un virus dentro de su sistema social. La población es inducida a la convulsión; empero, la represión podría ser aún más contraproducente, escalando la tensión. Este factor de incertidumbre, confusión y temor multiplica aún más el efecto caos.

El resultado previsible de esas acciones es el cambio de actitud de la población con relación a un gobierno, con el posible resultado de recambio del régimen de gobierno o, en casos más extremos, fracturas al interior de países que resultan en guerras civiles. La idea central del “caos controlado” consiste en llevar al sistema a un estado de crisis, ingresando a una situación de inevitable de caos para forzar la transformación.

En esa línea de análisis se pudo percibir que el paro de los 36 días, entre octubre y noviembre de 2022, fue bastante diferente al paro de los 21 días, entre octubre y noviembre de 2019, que desembocó en un (neo)golpe de Estado combinado civil-policial y militar, con objetivos y estrategias diferenciadas.

El paro de los 21 día del año 2019 fue nítidamente un (neo)golpe de Estado en el marco de la Guerra Híbrida, con el objetivo de hacerse del control del Gobierno Central, iniciando como un golpe blando protagonizado preliminarmente por el descontento de la sociedad civil ante el sindicado fraude electoral cometido el 20 de octubre de 2019, y que rápidamente escaló a un golpe de Estado duro combinando diversos dispositivos de fractura y desestabilización del régimen político del expresidente Evo Morales, como el golpe parlamentario protagonizado por Jeanine Áñez y su autoproclamación como Presidenta, así como la participación y omisión de cumplimiento de las funciones constitucionales de defensa y seguridad tanto por parte de la Policía como de las Fuerzas Armadas del Estado Plurinacional.

Sin embargo, desde los preceptos de la Teoría del Caos, el paro de los 36 días evidenció que se puede desestabilizar al país desde Santa Cruz sin necesariamente hacer (neo)golpe de Estado; si bien Camacho se encontraba aislado de Bolivia, con el desarrollo del paro indefinido se vio fortalecido en la zona urbana de Santa Cruz, ejerciendo un control territorial inclusive en zonas de resistencia populares como la Villa Primero de Mayo, el Plan 3000, La Guardia, etcétera, por medio de la organización pseudomilitar y el recorrido permanente en las rotondas.

Por lo tanto, se puede elevar la hipótesis de que el bloque político de Camacho no necesariamente buscó la irradiación política nacional, ya que por el peso económico y político que ejerce Santa Cruz en el tablero político nacional si se lograba cohesionar la voluntad política al interior de la zona urbana de la ciudad se podía definir o determinar el devenir político del (la estabilidad del) Estado.

Entre las principales estrategias del paro de los 36 días encontramos la organización pseudomilitar en las rotondas de Santa Cruz, con el objetivo de lograr un control territorial de la zona urbana y formar una red de articulación geopolítica en la ciudad. En este sentido, inclusive se pudo evidenciar una sociología política del paro, con fines organizativos, logísticos y operativos, pero asimismo con fines de control subjetivo y adhesión.

En cuanto a la sociología política del paro, se puede reconocer una estratificación de clases sociales:

  • Clase alta señorial: acata el paro personalmente y por convicción, por odio racial, discriminación y los intereses o agenda sociopolítica que comparten sobre la base de los privilegios de la blanquitud. Pero, en los hechos, sus actividades económicas productivas siguen funcionando en privado. Paran en público, pero trabajan en privado.
  • Clase media aspirantes a clase alta: acatan el paro por militancia regionalista y vocación aspiracional de acceder a formar (algún día) parte de la élite cruceña. Tienen algún tipo de beneficio o remuneración indirecta por medio de las redes de las relaciones sociales con el bloque reaccionario de Camacho.
  • Clase asalariada del paro: grupos de personas que se benefician con el paro como ingreso personal; Santa Cruz tiene más de 180 rotondas en el territorio urbano de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra.
  • Lumpen o cuentapropistas: grupo de personas que cobran peaje en los bloqueos del paro.
  • Alienados sociales o invisibles: el bloque radicalizado de Camacho ha acudido a este grupo de gente (topos, gente que vive bajo los puentes, indigentes, marginales) para reproducir actos vandálicos y eventos violentos, por medio de una relación de intercambio monetario.

Hacia el final de los días de la medida de presión, esta se convirtió en un paro híbrido que se flexibilizaba en horarios de la mañana y se acataba de manera más rigurosa a partir de la tarde, con organización y logística en las rotondas del área urbana de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra y ciertas áreas metropolitanas.

Podemos concluir que el conflicto referente a la realización del Censo en 2023 cobró una dimensión hasta internacional por el retorno en escena de los actores golpistas de 2019. El conflicto implicó no solo la polarización entre Gobierno y la región de Santa Cruz, sino que desafió mucho más. Implicó un proyecto de desestabilización del Proceso de Cambio, que buscaría un acelerado desgaste del Gobierno por medio de la desaceleración de la economía provocando la inflación y la recesión en el país. Por tanto, se puede caracterizar el conflicto del paro de los 36 días como una etapa de calentamiento, medición de los factores de poder y la búsqueda de alteración de las correlaciones de fuerzas en Bolivia. Asimismo, se evidencia un reacomodo de las élites en Santa Cruz, apelando a la construcción de nuevas alianzas inter-elitarias en otros departamentos.


* Cientista política.

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