agosto 16, 2026

Juka: El inicio de todo

Una noche de jueves tuvimos una larga charla con Carmen Julia Apaza Terceros. Pasamos por diversos temas en torno a la música: sus primeras influencias, el estudio de bandas, álbumes, sus estudios formales en la adolescencia.

La niñez

“Comencé desde muy pequeña. Tenía cuatro años cuando escuché a una banda de mi barrio en Villa Armonía, que es donde vivo; era de punk y me llamaba mucho la atención. Mi madre me molestaba, porque a mí me relajaba ese tipo de música, hacía mis tareas con normalidad. Ese fue el primer acercamiento con la música. Además iban a la tele, al programa Sábados Populares. Esa banda se llama Secuencia Progresiva y fue muy importante para el underground punk paceño, a la cabeza de Amillca Torrez.

Una prima se había comprado su primera computadora y un día me la prestó y me dijo que no abra ninguna carpeta. La curiosidad de niño me llevó a abrir la carpeta y fue donde encontré a Nirvana, Guns N’ Roses, los clásicos. Ella pensaba que no eran aptos para mi edad; me comenzó a gustar ese tipo de música.

Después llegó la televisión por cable, que era privada. Un tío mío que se divorció y se hizo poner telecable. Veía Nickelodeon y Cartoon Network, pero había un canal de música llamado MTV, que en ese tiempo estaba de moda. Me llamaron la atención The Cranberries, Courtney Love, Marilyn Manson. El hecho de ver una interpretación visual de la virgen me parecía muy jodido, transgredía todo. Esos han sido los primeros pasos que he tenido con la música.”

Adolescencia

“Siempre fui muy curiosa. Había investigado cosas. Me anotaba todas las letras de las canciones. Ya que se podía poner los subtítulos, nació un tipo de pasión por el idioma inglés, me gusta aprender idiomas. En ese tiempo no había Google traducción, entonces era más difícil, era una tarea más dura, a puro diccionario.

En el cole les mostraba a mis amiguitos los grupos. Algunos de los hermanos de mis amigos eran más metaleros, entonces nos pasábamos los casetes debajo de los pupitres, porque los profesores creían que era brujería. Fue una etapa desde mis 12 hasta mis 15 que me interesé en el metal. Muchos de los que vivimos los 90, o de esa generación, hemos sido influenciados por el new metal como Limp Bizkit, Korn y Linkin Park.

A mis 16 años comencé a recopilar música. También me considero una persona que se interesa por los álbumes y por ciertos datos curiosos de bandas. Colecciono música, libros relacionados al estudio social de la música que muestran en qué parte aparecen, en qué contexto social.

Me encantan las películas que están relacionadas con la música. Cuando era más changuita vi Viernes de locos, y me acuerdo que no sabía diferenciar un bajo de una guitarra. Le pregunté a mi primo qué era lo que tocaba Lindsay Lohan, y él tampoco sabía, porque venimos de una familia que no consume ese género. Ellos (mi familia) parten de Palito Ortega, Luis Miguel, Chayanne, Julio Iglesias, son más tranquis. Después mi primo comentó: ‘creo que lo llaman bajo eléctrico’.

Pasó el tiempo y les pedí a mis padres que me compren un bajo. Me lo compraron y decidí entrar a clases. Estaba en Oruro. Iba de vacaciones, porque tengo familia ahí. Entré a un Instituto y empecé a conocer mucho más. La primera canción que saqué fue Come as you are, de Nirvana, eso lo tengo tatuado. Mi maestro fue el que enseñaba al grupo folklórico Llajtaymanta.

En el instituto conocí a una amiga de nombre Gabriela. Ella tocaba la batería, además que se tuneaba increíble, era todo una rockera desde los zapatos hasta arriba, una Avril Lavigne. Ella estaba obsesionada con Viernes de locos, así que compartíamos los mismos gustos. Compartíamos mucho el estilo, el género de música y a veces nos faltábamos a las clases y nos íbamos a la única rockola de la ciudad, que estaba en la Terminal, para escuchar música de las bandas que nos gustaban, como Sepultura. Ahí parte un montón de mi pasión por el rock.

Me cambié de colegio y me fui al centro de la ciudad de La Paz. Ahí encontré más gente como yo, que le gustaba la música. Intercambiábamos discos, se armaban páginas web donde subían álbumes completos para que uno los pueda descargar; una hacía aportes y te daban los discos.

Era otro contexto, cuando apareció Blink 182, Blur, bandas que iban de mi lado. Conocí a los Yeah Yeah Yeahs, en cuestión de sonido es parte de lo que he hecho hasta ahora, su música es una mezcla de estilos retro con guitarras punk/rock fuertes, sonidos sintéticos y chillones, erráticos y voces melancólicas. De ellos tengo mucha influencia.”

Universidad

“No sabía qué iba a estudiar. A mí, en lo personal, me gustaba escribir. Me gustan las letras. No sabía qué hacer, también quería entrar al Conservatorio de Música. He tenido tres intentos fallidos de poder entrar; como no tenía a nadie que me guíe, me lanzaba al éxito. Las compañeras preparaban canciones de Aretha Franklin, Pink Floyd y yo le metía una canción de Sex Pistols. Obvio que no me iban aceptar, a diferencia de las otras chicas (a las que sí), que tenían un tono de voz más tirado al R&B, Blues.

Todo eso me había bajoneado a un principio. Así que comencé otra de mis pasiones, escribir. Salió un concurso del periódico La Razón que se llamaba ‘La razón de los estudiantes’. Mi primera entrevista fue a la banda Los Tocayos. Fue otra forma de ver la música, no solamente tocando e interpretando, sino analizando. Llegué a entender que muchos músicos tuvieron la oportunidad de estudiar y eso les ayudaba, tener una base.

Mis padres querían que estudie Ingeniería, pero entré a estudiar Comunicación Social. Fue allí que descubrí que la gran mayoría eran futuras comunicadoras y modelos, y la otra mitad éramos los raleados, que no sabíamos qué estudiar. Ahí conocí a gente de bandas con las que compartíamos música, desde las poleras que nos poníamos. Íbamos al Taypi, a la batalla de las bandas. Íbamos a ensayar al rock and bol, que estaba manejada por unos chicos que tocaban Nirvana y Courtney Love. Siempre fue una base, me gusta ese desorden, esa suciedad en el sonido, la voz rasposa, los gritos. Cuando escucho algo muy ‘suavito’, muy prolijo, no es lo mío, lo respeto y sé que es un arte hacer cualquier trabajo, pero lo mío es lo desprolijo.”

Sea el primero en opinar

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*