agosto 16, 2026

Escenarios 2024: Reacomodos del orden internacional y sus efectos en la configuración del orden nacional y regionales en Bolivia

Por Helena Argirakis Jordán (Politóloga e internacionalista)-. 


El reacomodo de fuerzas políticas tanto de las oposiciones de derechas nacionales y en Santa Cruz, como al interior del campo nacional-popular aparentemente son reflejo del reacomodo político, geográfico y territorial en la región sudamericana y en el mundo. Es decir, la temprana electoralización del escenario político en Bolivia es un efecto de la alteración o variación de las correlaciones de fuerzas y los equilibrios de poder en el mundo, en gran medida fruto de la transición intersistémica del “unipolarismo relativo” [1] del bloque de poder de Occidente (liderado por los Estados Unidos y secundado por Europa) hacia un “multipolarismo regionalizado” [2] con diversos ejes o circuitos territoriales con múltiples centros de gravitación que oscilan cada vez más hacia el Sur Global y al Oriente.

En otras palabras, lo que estamos evidenciando en tiempo real es el “descentramiento” del mundo alrededor de Europa y Occidente, la transición hacia un mundo fácticamente multipolar en ámbitos económicos, financieros, tecnológicos, comerciales, políticos, culturales y civilizatorios, acarreando la consecuente lucha por evitar el desplazamiento y disposición de nuevo orden internacional de parte de los polos o bloques de poder emergentes.

En el caso de Bolivia, luego de un prolongado período de estabilidad política durante los mandatos del expresidente Evo Morales Ayma [3], gestionado a través de un modelo de gobernabilidad política por la “cohabitación vertical de bloques de poder”, se evidencian fracturas tanto en los bloques de poder de derechas, como en el campo nacional-popular progresista. El modelo de gobernabilidad política durante ese período hace referencia a una manera particular de gestionar poder por medio de la cohabitación de bloques territoriales de poder, siendo el Movimiento Al Socialismo (MAS-IPSP) el partido-movimiento hegemónico en el campo político nacional y el Bloque Cívico Regional [4] o el conglomerado de poder hegemónico en la región de Santa Cruz, que incidía de manera directa en la estabilidad política de ese período histórico.

Este modelo de gestión territorial de poder compuesta por la cohabitación de bloques de poder en el campo nacional y en el campo regional cruceño fue perforado fácticamente a finales del año 2019, cuando se generó el paro cívico de los 21 días liderado por el Comité Cívico Pro Santa Cruz a la cabeza del entonces presidente de dicha institución, Luis Fernando Camacho Vaca, que devino a la postre en el (neo)golpe de Estado combinado civil, policial y militar que forzó la renuncia del hasta entonces presidente constitucional, Evo Morales Ayma.

Sin embargo, la fractura de este modelo de gobernabilidad basado en la cohabitación vertical de los bloques de poder inicialmente se dio al interior del Bloque Cívico Regional cruceño, dividiendo el campo de las derechas de Santa Cruz entre una facción de derechas más institucionalista, innegablemente conservadora, pero enmarcada en los límites del estado de derecho y la Constitución Política del Estado (CPE), frente a la emergencia de una derecha abiertamente reaccionaria, ultraregionalista, violenta, de vocación golpista y de fractura a la institucionalidad del Estado Plurinacional, liderada por Luis Fernando Camacho Vaca y su organización política, Creemos.

Los pormenores de la actual disputa interna del bloque de poder cruceño obedecen a dos visiones de país y de región que polarizan las posiciones al interior de las derechas de Santa Cruz y que finalmente son cajas de resonancia de las disputas y reacomodos políticos-ideológicos a nivel sudamericano y mundial. Es decir, reflejan la visión de una derecha cruceña conservadora, que plantea efectivamente una agenda regionalista, pero con necesidad y vocación de construcción de una burguesía cruceña de asiento departamental pero con proyección nacional, por lo que necesariamente debe dialogar y generar una interlocución con el nivel central del Estado. Frente a la visión de otra derecha cruceña reaccionaria, con argumentos aparentemente regionalistas, pero con una vocación de generación de riqueza a través de la entrega de recursos, bienes e inclusive con cesión de soberanías al capital transnacional, coqueteando con una versión del neoliberalismo y reforma estructural del Estado más lapidaria que el neoliberalismo del siglo XX, muy similar a las medidas del Gobierno del actual presidente argentino, Javier Milei. Una derecha neofascista en donde el capital es apátrida.

Consideramos que estas visiones confrontadas entre las derechas cruceñas representan una fractura profunda al interior del bloque de poder oriental que generan una polarización intrarregional entre los que persiguen una visión regionalista con los que en el marco de las actuales guerras hibridas, bajo el argumento regionalista y la polarización entre Estado y región, en realidad patrocinan el retorno del capital transnacional con cesiones de soberanías regionales y nacionales a cambio del enriquecimiento de individuos, grupos o familias particulares. Por tanto, los límites de la disputa política actual entre las derechas cruceñas reflejan las tensiones y reacomodos territoriales del capital transnacional en Sudamérica y el mundo.

 

1       Las categorías analíticas de “unipolarismo” y/o “multipolarismo” hacen referencia a las disposiciones del orden internacional y equilibrios de poder que se refieren a la distribución y manejo de los factores-recursos de poder en el sistema o la estructura internacional en un período de tiempo determinado. El “unipolarismo relativo” hace referencia al período histórico luego de la caída del Muro de Berlín o período histórico conocido como el bipolarismo entre los Estados Unidos y la exURSS, en donde los Estados Unidos de Norteamérica ostentaron hegemonía absoluta en el tablero estratégico tecnológico-militar pero hegemonía relativa en los campos económicos, políticos y comerciales a partir de la reemergencia de Oriente o Asia en general y de la República Popular de la China en particular.

2       A su vez, el “multipolarismo regionalizado” hace referencia a una fractura cada vez más profunda en la disposición del orden internacional en donde el bloque de poder de Occidente (compuesto por la alianza civilizatoria moderna de Europa/Reino Unido con los Estados Unidos de Norteamérica) está siendo superado por la confluencia de diversos centros de poder o polaridades regionales que generan novedosas formas de intercambio político, económico, comercial, financiero, cultural y civilizatorio, prescindiendo del centro hegemónico mundial en Occidente, alterando los circuitos económicos-comerciales y financieros, pero sobre todo modificando los circuitos geográficos territoriales por donde fluye la generación y acumulación de riqueza en la actualidad. El “multipolarismo regionalizado” y sus procesos de “descentramiento” fáctico provoca en consecuencia la reacción del bloque de Occidente de búsqueda de “recentramiento” e imposición por la fuerza del orden territorial unipolar, en donde el continente sudamericano y el Estado Plurinacional de Bolivia están en la primera línea de la disputa territorial por su confluencia geopolítica al Atlántico y a Norteamérica, así como por el acceso a recursos naturales de importancia para la matriz energética y el aparato económico-productivo del siglo XXI.

3       El expresidente Evo Morales Ayma gobernó durante tres gestiones, entre los años 2006 hasta el año 2019, luego de su victoria en las elecciones generales de los años 2005, 2009 y 2014, siendo interrumpido su tercer mandato por un neogolpe de Estado híbrido o combinado, forzando su renuncia el 10 de noviembre de 2019.

4       El Bloque Cívico Regional es un bloque de poder o conglomerado de instituciones que conforma la estructura de poder cruceña, liderada por el Comité Cívico Pro Santa Cruz e integrada por las Federaciones y Cámaras de Empresarios Privados, además de las logias locales. A la sombra de este surge la organización política Verdes del entonces gobernador del departamento de Santa Cruz, Rubén Costas Aguilera.

 

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