abril 12, 2024

Derechos inhumanos contra Cuba y Palestina (Segunda parte)

Por Iñaki Gil de San Vicente (Periodista)-.


El ente sionista llamado “Israel” es el portaviones nuclear terrestre y la fábrica de armas de guerra convencional, contrainsugencia, espionaje e inteligencia de alta tecnología, que el imperialismo ha desarrollado en la zona para controlar militar y económicamente Oriente Medio. Se habla de más de 200 bombas nucleares, incluidas las entregadas por Sudáfrica antes de hundirse la dictadura blanca, de la mejor aviación y arma blindada de la zona, y sobre todo del incondicional apoyo militar y económico del imperialismo a Israel. Además, su industria de la matanza humana le prevé de armas suficientes para sostener guerras destructoras pero de corta duración y en un único frente, debilidad profunda impuesta por su limitada población y confirmada ahora mismo tras la humillante derrota sufrida ante Palestina en Octubre de 2023.

Por otra parte, Israel presiona con todos medios disponibles para atar en corto mediante amenazas, ataques y sobornos a las burguesías árabes; reprimir las luchas de liberación de sus pueblos; y suprimir o mermar las influencias en el área de otras potencias competidoras con el imperialismo, sobre todo la de China y de Rusia. Simultáneamente, es una de las sedes más eficaces de la industria imperialista de alienación de masas llamada eufemísticamente “medios de comunicación”, industria que ha ido controlando con los años y que es uno de los medios más eficientes para entender el autoritarismo y sus expresiones más extremas al alza en eso que llaman Occidente. Según encuestas y sondeos realizados recientemente en el ente sionista, la población que todavía no se ha marchado aprueba mayoritariamente el genocidio contra Palestina. La industria sionista de la matanza humana, de la contrainsurgencia, etcétera, también golpea a nuestra América y amenaza a Cuba de múltiples formas porque las relaciones de Israel con el Pentágono son múltiples.

Palestina está siendo abiertamente desde 1948 el bastión defensivo inmediato en este frente de guerra mundial, que se está sacrificando desesperada y heroicamente para impedir la victoria definitiva e irreversible del proyecto del Gran Israel. Con el apoyo total y directo del imperialismo, el ente sionista está aniquilando genocidamente al pueblo palestino, como paso imprescindible para poseer material y moralmente Oriente Medio teniendo en cuenta su importancia expuesta en el Punto 2. Pero después del exterminio del Palestina, el imperialismo atacará sin piedad a Irán y exigirá la obediencia ciega a Turquía e Irak, y destruirá Siria; a la vez que aplastará los derechos de los pueblos árabes circundantes para asegurar su control del Este de África. Conquistado y sobreexplotado Oriente Medio, tendrá más fácil lanzarse a la guerra contra Eurasia, tal como están reconociendo los banqueros, los políticos y los militares de eso que llaman Occidente.

Tanto Palestina como Cuba son bastiones de libertad para todo el mundo, que no solo en sus áreas circundantes. La agresión imperialista contra Cuba, aun no siendo tan salvaje como el genocidio de Palestina, sí tiene una identidad de fondo: Estados Unidos, quien con el apoyo activo o pasivo de la Unión Europea (UE) y de otros Estados quiere rendir por hambre y enfermedad a la isla heroica. El Pentágono no se atreve, por ahora, a invadirla por lo que recurre a otros métodos que podemos denominar como “guerra biológica”, porque todas las sanciones impuestas desde 1960, y especialmente desde 1962, buscan destruir su agricultura, su industria, sus reservas energéticas, su sanidad, su turismo, las remesas de los emigrantes, etcétera, para asfixiarla en lo esencial, en la salud y la comida. El objetivo es azuzar el malestar social como ariete antisocialista, reforzarlo con la “guerra cultural”, con casos de corrupción y con grupos de pequeños propietarios nacidos al calor de las reformas, para dar el salto a la implosión o a la contrarrevolución.

Visto esto, el expolio y saqueo de los recursos económicos de Palestina, de sus tierras, su agua potable, su gas, y muy especialmente de su fuerza de trabajo, aun siendo importante es solo una parte de objetivo histórico: impedir la creación de bloque terrestre afro-euroasiático que derrote al imperialismo occidental dirigido por los Estados Unidos; al igual que la invasión de Cuba va más allá que el expolio de sus bienes y de su fuerza de trabajo muy preparada, porque se trata de la seguridad militar imperialista también y, en muchos, de acabar con el ejemplo revolucionario de la isla. En ambos casos, el imperialismo necesita destruir hasta sus raíces el ejemplo de dignidad de estos pueblos la demostración que están dando al mundo de que es posible crear poderes emancipadores a pesar de las extremas condiciones agresivas y violentas en las que viven a diario. El imperialismo necesita destruir esas lecciones permanentes para que no germinen y no crezcan en otras clases y pueblos oprimidos.

La cobardía salomónica de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) que prolonga el genocidio, la inhumanidad de los Estados que abandonan el Unrwa condenando al hambre a Palestina, las nuevas leyes represivas europeas que destrozan derechos elementales y la persecución de la Asociación Euskadi-Cuba y de Cuba Información extendiendo la represión de un continente a otro, son cuatro ejemplos de los muchos disponibles que muestran que el capital está decidido a todo con tal de salir de la tercera Gran Depresión descargando sus costos sobre las vidas de la humanidad explotada.

Pero también muestran que las izquierdas de verdad, las revolucionarias, han de entrar decididamente al combate por los derechos humanos socialistas. Aunque el CIJ ha dado una de cal y otra de arena, en realidad su salomónica cobardía beneficia al sionazismo, lo que nos lleva a la necesidad de luchar por otro sistema de justicia internacional que defienda a los y las explotadas, una justicia no burguesa sino socialista en la medida de lo posible ahora mismo, pero que debemos popularizarla y explicar su necesidad en todo segundo, sin descanso. Otro tanto tenemos que hacer con el Unrwa, que tiene todas las limitaciones de la caridad neutralista dependiente del poder y del dinero del capital, cuando lo que necesita ahora mismo la humanidad aplastada es el internacionalismo proletario, sus brigadas y el Socorro Rojo. ¿Y qué decir de las represiones múltiples en aumento, del genocidio a Palestina y de la soga al cuello para asfixiar a Cuba? ¿Cómo ayudar a la asociación de solidaridad Euskadi-Cuba y a Cuba Información?

Son muchas las tareas que tenemos por delante, una de ellas y no la menor es la denuncia sistemática de los Derechos Humanos burgueses –derechos inhumanos– que tienen la doble función de lavar la sangre que cubre al imperialismo y engañar y adormecer a los y las explotadas. Por ejemplo, en los cuatro casos –CIJ, Unrwa, represión europea y asfixia a Cuba– se ha producido una clara división entre dos bloques: el imperialista eurocéntrico con sus Derechos Humanos gravados en las bombas que lanza, ayudado por burguesías colaboracionistas; y el de Estados y pueblos trabajadores que de un modo u otro buscan nuevas relaciones internacionales, tienen culturas no eurocéntricas, se abren a debates sobre el socialismo e incluso algunos de ellos se declaran socialistas.

Dentro del bloque imperialista, sectores de las clases proletarias vuelven a dudar de la irracionalidad en la que malviven y contra ellos cae la represión, por lo que se agudiza el debate sobre “libertad”, “derecho”, “justicia”, etcétera, pero en abstracto, sin contenido sociohistórico. Pero el imperialismo no quiere que esas abstracciones tan útiles para la burguesía se llenen de contenido concreto, ya que debatir y practicar la “libertad”, el “derecho”, la “justicia”, etcétera, exige criticar las actuales relaciones capitalistas de propiedad de las fuerzas productivo/reproductivas, con lo que de inmediato entramos al debate sobre la necesidad del comunismo, ¿o no? Pues debatamos sobre comunismo.

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