julio 17, 2024

El neoliberalismo como enemigo de las mujeres hacia un feminismo popular antineoliberal, comunitario y transformador


Por Soledad Buendía Herdoíza * -.


El neoliberalismo, una ideología económica y política que promueve la desregulación, la privatización y la reducción del Estado de bienestar, ha tenido profundas implicaciones en la vida de las mujeres. Nancy Fraser, una destacada teórica feminista, ha criticado el impacto del neoliberalismo en las mujeres y ha señalado la necesidad de un feminismo que no solo luche por la igualdad de género, sino que también desafíe las estructuras económicas que perpetúan la injusticia.

Fraser argumenta que el neoliberalismo ha cooptado ciertos aspectos del feminismo liberal, convirtiendo la lucha por la igualdad en una herramienta que, paradójicamente, refuerza las desigualdades económicas y sociales. Según Fraser, el neoliberalismo se ha apropiado del discurso feminista liberal para promover una versión individualista de la emancipación femenina, que se enfoca en el empoderamiento personal y el éxito profesional, mientras ignora las estructuras sistémicas que perpetúan la desigualdad.

El neoliberalismo fomenta la precarización laboral y la flexibilización del mercado de trabajo afectando desproporcionadamente a las mujeres, quienes suelen ocupar empleos mal remunerados y con escasa seguridad laboral. Además, la reducción del Estado de bienestar implica una mayor carga de trabajo de cuidados no remunerado, que tradicionalmente recae sobre las mujeres. Este fenómeno, que Fraser denomina “el segundo turno”, exacerba las desigualdades de género y limita las oportunidades de las mujeres para participar plenamente en la vida económica y social.

Fraser critica la tendencia del feminismo liberal a celebrar a las mujeres que rompen el “techo de cristal” en el ámbito corporativo, mientras descuida la situación de aquellas que se encuentran en la base de la jerarquía económica. Este feminismo corporativo legitima la desigualdad estructural al presentar a unas pocas mujeres exitosas como prueba de que el sistema es justo y meritocrático. Sin embargo, la realidad es que estas mujeres son la excepción y no la regla. La mayoría sigue enfrentando barreras sistémicas que el feminismo neoliberal no aborda.

Es crucial que los feminismos se desvinculen de la lógica neoliberal y adopten una perspectiva crítica que cuestione las bases mismas del capitalismo. Se requiere de feminismos que no solo luchen por la igualdad de género, sino que también aboguen por la justicia económica y social, reconociendo la intersección de múltiples formas de opresión.

La propuesta de construir un feminismo popular antineoliberal, comunitario y transformador implica reorientar el movimiento feminista hacia una lucha más inclusiva y radical. Este feminismo debe reconocer la importancia de la solidaridad y la acción colectiva, en lugar de centrarse únicamente en el empoderamiento individual. Debe abordar las necesidades y preocupaciones de las mujeres de clase trabajadora, de las mujeres racializadas y de aquellas que se encuentran en situaciones de vulnerabilidad económica y social.

Un feminismo comunitario pone en el centro de su agenda la construcción de redes de apoyo mutuo y la creación de alternativas económicas que desafíen la lógica del mercado. Esto incluye la promoción de economías solidarias, cooperativas y formas de organización comunitaria que prioricen el bienestar colectivo por encima del beneficio individual. Además, este feminismo popular debe abogar por políticas públicas que refuercen el Estado de bienestar, protejan los derechos laborales y reconozcan el valor del trabajo de cuidados como nudo estructural de la desigualdad.

El neoliberalismo ha demostrado ser un enemigo cruel para las mujeres, exacerbando las desigualdades de género y perpetuando estructuras económicas injustas. Retomando los argumentos de Nancy Fraser, es evidente que un feminismo que se alinee con los principios neoliberales no puede ofrecer una verdadera emancipación. En su lugar, es necesario construir puentes hacia un feminismo popular antineoliberal, comunitario y transformador, que reconozca la intersección de múltiples formas de opresión y abogue por la justicia económica y social. Solo a través de una lucha colectiva y solidaria, que desafíe las bases mismas del neoliberalismo, será posible avanzar hacia una sociedad más justa e igualitaria para todas las mujeres.


*       Exasambleísta ecuatoriana

 

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