abril 13, 2026

Sociedad colonial dividida y mentalidad cercenada


Por Esteban Ticona Alejo * -.


Sobre los últimos días que vivimos en Bolivia es digno el reflexionar. La sociedad está fácilmente escindida por instituciones también fracturadas o, mejor dicho, por entidades que se autoaniquilaron con sus acciones negativas. ¿Serán rematadas por la sociedad?

Veamos de manera muy global algunos aspectos. En lo político: nadie cede y todos quieren sacar su provecho. El Gobierno está seriamente acechado para su desaparición. En lo económico: el encarecimiento de todos los productos, sobre todo los alimentos que elevan sus precios todos los días (en gran medida injustificables).

Lo que está causando gran preocupación y bronca en los ciudadanos es que no hay control de los precios. Los gobiernos municipales brillan por su ausencia en esta actividad que les compete. Nos sentimos impotentes, porque no hay dónde reclamar y hacer las denuncias del agio a la especulación. ¿Cómo viabilizar que se vendan a precios razonables los productos alimenticios y otros bienes?

Cuando las autoridades ya no ejercen su poder –mínimamente para ordenar y ser obedecidos en una sociedad partida– afloran los especuladores, los seres que quieren sacarle el mayor provecho posible. La racionalidad está siendo rebasada por la lógica de “quien pueda se salva”, que tiene como fundamento la especulación y el ocultamiento de productos.

De ahí viene la contra lógica, una especie de ley del pueblo. La población que no tiene ningún respaldo de las instituciones y de las autoridades ha comenzado a manifestarse usando el recurso de los saqueos, que es una forma de reaccionar, de cuestionar y sancionar con mano propia frente a los que acaparan con las mercancías. Esta forma de reacción societal, esta manera de defensa de la sociedad, es lamentablemente resultado de un pensar que siente que hay que hacerlo por la fuerza y la violencia, justificada por la carencia de autoridad que ordene el oportunismo sembrado.

¿Cómo restablecer la potestad que garantice las vidas mediante el acceso a productos alimenticios y a un precio razonable? ¿Cómo hacer entender a los/as ciudadanos que, peleándonos por un litro de aceite o por un kilo de pollo y otras mercancías escazas no lograremos resolver el problema?

En la etapa de la crisis por la falta de alimentos surgen otras formas de reacción social. Por ejemplo, acciones y marchas contra el consumo de alcohol y sus derivados en la ciudad de El Alto. En pasados días fueron intervenidos por los familiares de muchos jóvenes que estudian en la Universidad Pública de El Alto (UPEA) y colegios algunos locales como bares, cantinas, discotecas, etcétera. Sus bienes fueron públicamente quemados y saqueados. Frente a la falta de políticas de control de la Policía, no quedó más que las acciones mencionadas.

Algún jurista se ruboriza de que se ha quebrantado la ley. Está claro, pero, ¿qué hacer frente a instituciones como la Policía, que se ha corrompido con acciones de los ladrones? Cada vez hay mayor número de dependientes del consumo del alcohol, sobre todo entre los jóvenes. Creo que no es exagerado decir que ya es un problema de salud pública. La respuesta desde el Gobierno tendría que ser declarar la adicción al alcohol y sus derivados como un grave problema de salud, lo cual llevaría a enfrentarlo creando centros de recuperación de manera gratuita.

Sobre la escasez de alimentos, es tiempo de dar soluciones. Puede ser propicio para reflexionar: ¿qué estamos consumiendo? Es preciso cambiar nuestros hábitos del consumo alimenticio. No podemos seguir con la lógica de “la canasta familiar” de arroz, fideo, azúcar, carnes, aceite. Es tarea del Ministerio de Salud y de las universidades públicas comenzar a educar por una verdadera alimentación que beneficie la salud, que sea más variada. Incluso cuestionando el excesivo consumo de la carne.

¿Será posible que las instituciones citadas asuman su rol de educación para la sociedad? Parece muy difícil, porque la lógica aún es contentar (nos) con los productos que faltan hoy. Es una gran tarea de educación y autoeducación en casa. Hoy las cadenas de información y comunicación están más imbuidas en el show y el espectáculo que en la tarea de la educación. Urut urutjamakiwa, jan suma sarnaqawiru sarasktanxa. Arsusiñaniya jilata, kullakanaka ¿janicha?


*       Sociólogo y antropólogo aymara boliviano.

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