junio 9, 2026

Dos bloques definidos que el progresismo no percibe


Por La Época-.


A dos semanas de las Elecciones Generales el escenario es muy claro: de una parte están los que tienen pensado una receta neoliberal a la crisis económica, cuyas causas son nacionales e internacionales; y del otro están las fuerzas que proponen un curso distinto.

Todo eso ha quedado en evidencia el viernes 1 de agosto en el primer foro organizado por el Tribunal Supremo Electoral (TSE), en la que, dejando atrás el sesgo de medios de comunicación que organizaron actos similares pero de alcance parcial, participaron todos los candidatos a la Presidencia.

En las intervenciones no hubo sorpresa. Jorge Quiroga, Samuel Doria Medina, Manfred Reyes Villa y Rodrigo Paz Pereira se alinearon, con matices obvios, a las políticas y posiciones ya conocidas durante 20 años de neoliberalismo. Lo que plantean es una democracia restringida y Derechos Humanos recortados. No lo expresaron de esa manera, así de grosera, pero esa es la esencia de sus propuestas.

En el otro frente, la posición de los candidatos de la derecha empujó a que Andrónico Rodríguez y Eduardo Del Castillo no quisieran verse arrastrados a ese campo y más por reacción que por otras causas golpearon a los integrantes del bloque de la oposición de derecha. Los candidatos del Movimiento Al Socialismo (MAS) y el Movimiento Tercer Sistema (MTS) replicaron con duras críticas y con el empleo de hechos históricos a Tuto, Samuel, Manfred y Rodrigo, aunque ingresaron a un plano de ciertas alusiones personales.

En todo caso eso es secundario. Lo importante es que los candidatos del campo popular experimentaron algo que parecieron obviar durante esta corta campaña: la derecha es implacable y ahora más porque se siente segura de que las elecciones del 17 de agosto le darán la victoria. Por tanto, que se concentren en la explicación de que son “renovación” no les aporta nada, pues para la derecha son lo mismo: representantes de un “masismo” al que se debe destruir. Tanto Eduardo como Andrónico si ayer no confirmaron que la lucha de clases existe, ya sería demasiado grave.

Los proyectos claros y no maquillados es lo que define la relación de fuerzas, más aún en las sociedades de las formaciones capitalistas periféricas. No hay lugar para jugar a indeterminaciones ni querer “seducir” a capas medias urbanas a partir de discursos vacíos. Esas capas o fracciones sociales se inclinan en una u otra dirección a partir del ejercicio político y simbólicos fuertes.

Faltan poco menos de dos semanas para hacer campaña. Tanto Andrónico como Eduardo deben conectar sus impulsos renovadores con la historia de las luchas sociales subalternas, no solo de la historia corta (de 1985 a 2025), sino de la memoria larga (la lucha anticolonial para adelante). La renovación, que siempre existe, debe conectarse también como continuidad de esos procesos largos, en sus derrotas y victorias. El enemigo sabe lo que quiere. Los candidatos del campo popular también deben de saberlo.

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