Por Gabriel Campero Nava (Diplomático)-.
Ya son pocos días que quedan para las elecciones generales y ha sido la campaña más tenue que he visto en todos los años de campaña. He participado de manera muy activa en algunas y en otras no tanto. En la presente columna es importante puntualizar varios aspectos que para muchos seguramente darán insumos importantes para entender por qué esta campaña dejo de ser “típica” y que los factores que definirán el resultado están –a mi criterio– más asociados a un tema etario.
El padrón electoral total que compone las personas habilitadas para votar desde los 18 años para adelante es de siete millones 567 mil 207 personas. Haciendo el análisis, el 54% de los mismos comprenden personas de entre los 18 años y 40 años, lo cual da un total de cuatro millones 136 mil 217 personas habilitadas en dicho rango etario, que será el que determine la victoria.
Primer punto: teniendo presente que si el Movimiento Al Socialismo (MAS) asumió el poder hace 20 años y el día de hoy las personas de 40 años que ejercerán su voto tenían en aquel entonces 20 años (época en la que se vivía una coyuntura diferente, otras necesidades que fueron atendidas por el MAS) y que, además, los que tienen de los 40 para abajo crecieron junto al Proceso de Cambio.
Segundo punto: posterior a 2016 se da la primera derrota que respondía al MAS por insistir en cuanto a la repostulación y que dio un panorama de cambio de dinámica de hacer política ingresando de forma profunda a las RRSS, mismas que fueron actualizándose y rotaron uso, sobre todo en la población que analizamos en la actualidad.
Es así que, de ese universo que representa el 54% (menores a 40 años), Cochabamba, La Paz y Santa Cruz representan el 73% (tres millones 57 mil 328 personas); y del total nacional, que representa esos departamentos, es del 40%, entonces, los esfuerzos de conseguir el voto estarían orientados en dichos departamentos y a ese rango etario.
Como antecedente: los mecanismos de campaña que han migrado desde la experiencia del 2016, en la cual fueron los centros urbanos que determinaron la victoria del “No”, mientras que en el 80% de los municipios rurales ganara la opción “Sí”, pues el ingreso a las RRSS da un panorama de cómo están las elecciones. Las RRSS pesarán mucho más que los medios tradicionales, tomando en cuenta que las necesidades de la población han cambiado.
Es así que las encuestas que lanzan estas empresas (que responden a quién les paga), asumiendo que son ecuánimes en la selección de su grupo de estudio o población encuestada que responde a áreas rurales, urbanas y una diversidad de edades, no responden a lo previamente señalado: ese 54% menores a 40 años que será quien defina la victoria o derrota.
Este análisis debería contener los últimos estudios de participación en RRSS: identidad cultural, rango etario, estudio de necesidades acorde a las realidades urbana y rural, etcétera. Además, análisis de debates que permitirían mostrar a Eduardo Del Castillo y Milán en un mejor posicionamiento, que se han invisibilizado tras el excelente desempeño en los debates que lógicamente los medios de comunicación privados desean bloquear.
Todo esto, versus la derecha clásica que no representa a ese grupo etario y peor aún a lo popular. Basta ver al vice de Tuto y a las vergonzosas participaciones de Andrónico Rodríguez, Mariana Prado y el sector que los acompaña (gente con denuncias de nexos con narcotráfico y con personas violentas defensores de feminicidas, abogados que deben legitimar sus ganancias, etcétera); sin mencionar el sentimiento expresado del candidato a presidente, vicepresidente y primer senador por La Paz, quienes tocaron fibras sensibles al plantear que Camacho es un “preso político y debe defenderse en libertad”.
Estas elecciones nos pueden dar una sorpresa muy buena o muy mala, ya que dará un panorama de continuidad de un modelo con un horizonte en favor de las mayorías con el MAS; tomará el errático rumbo que plantean los dinosaurios de la derecha o apoyará una línea tibia, pusilánime, que está perdiendo su única “fuerza electoral”: la de identidad cultural al supeditarse a gente de García Linera, que no responden a una realidad social, que vive de su candidato y que deslegitima a dirigentes como Humberto Claros, quien otrora fuera un fuerte detractor de los k’aras, volviéndolo “perchero” (como lo señaló el evismo, no mi persona) de la “nena del Estado”.
En esta última dinámica, aunque no le guste a ese sector tibio de Andrónico, solo les queda su autoimplosión, la cual ya se está dando con las peticiones de Fencomin y de dirigentes indígenas de La Paz que piden que retiren a personas que no los representan. En pocas palabras, la soberbia, la falta de empatía con los sectores populares, los cambios de discurso constantes, así como posiciones que pretenden dar libertad a personas nefastas y candidatos “cuestionables” se dará una derrota muy bien merecida.
Los tiempos cambian, las dinámicas de campaña cambian, las necesidades cambian y el único binomio que entendió eso fue el de Eduardo Del Castillo y Milán Berna del MAS-IPSP.


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