Por La Época -.
El 19 de octubre tendremos la segunda vuelta. Desde una perspectiva de los intereses de las clases subalternas es nada lo que se puede esperar. Cualquiera de los dos candidatos que se alce con la victoria, Rodrigo Paz o Jorge Tuto Quiroga, tomará medidas antinacionales y antipopulares.
Los dos candidatos han viajado a los Estados Unidos para visitar a autoridades locales y financieras. Quiroga se ha reunido con el responsable del Consejo de Seguridad Nacional de los Estados Unidos para América Latina y es obvio suponer que en Bolivia se aplicarán con rigor las estrategias y planes yanquis orientados a defender los intereses geopolíticos del imperialismo.
La lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado en la coyuntura presente es una necesidad en la Región, aunque su nivel de presencia es de distinto grado y de diversas formas. Los dos candidatos se someterán a la receta de los Estados Unidos y convertirán al país en un escenario en el cuál predominará la militarización y la persecución política a título de enfrentar esas dos ilegalidades. Es decir, en la medida que los conceptos de narcotraficante que los Estados Unidos emplean para meter a todos en la misma bolsa, no es exagerado suponer que con esa fachada se criminalice la protesta social y se persiga a dirigentes sociales y políticos. Ya esa forma de proceder es utilizada en varios países de la Región.
Es más, como hemos señalado, el combate a las drogas y al crimen organizado será empleado para atentar contra la soberanía nacional y, lo más grave, asumir actitud cómplice ante las estrategias intervencionistas estadounidenses, como ocurre en la actualidad contra Venezuela, de la que ambos candidatos no han dicho absolutamente nada.
Desde el punto de vista de la relación con los organismos financieros internacionales, solo recordar lo nefasto que resulta para los intereses de las clases subalternas y del país en general. Ambos candidatos se han reunido con sus principales ejecutivos y lo que han recibido como “condicionante” para acceder a recursos es la tradicional receta cuya aplicación empeora el nivel de vida de la inmensa mayoría de la población: el despido masivo, la privatización de las empresas estatales y la reducción de la inversión pública. El efecto de esta última “recomendación” es particularmente nociva para países como Bolivia, en el que la burguesía hegemónica ni tiene el tamaño para sustituir la inversión pública ni le interesa.
El cambio del modelo económico plural por otro en el que el Estado solo sea el administrador de los intereses privados y transnacionales impacta de distinta manera en la población. En el primero su papel central es capaz de generar excedentes y distribuir la riqueza para beneficio de las inmensas mayorías. El segundo modelo es dejar por la libre a esas inmensas mayorías sociales y solo recibir un monto menor de ingresos por la salida masiva de los recursos naturales.
Nada se puede esperar de cualquiera de los dos candidatos, solo apostar a que las clases subalternas reaccionen ante ese tipo de políticas.

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