abril 17, 2026

Perú: crónica de una crisis anunciada

El 12 de abril, los 32 millones de peruanos volvieron a las urnas para intentar ponerle fin a una década de permanente crisis política que han llevado al país a tener 8 presidentes en una década, cuatro de los cuales se encuentran en prisión (Toledo, Humala, Castillo y Vizcarra). Sin dudas, todas las características de un Estado híbrido, que ha visto seriamente debilitada su imagen internacional, cruzado por un alto componente de corrupción, múltiples criminalidades (oro y cocaína), e informalidad (70% de la economía). Como dice Tuesta Sobrevilla, “mientras la oferta electoral se ha multiplicado, el poder se ha concentrado”.

Se trató de unos comicios surgidos de un sistema electoral ilegalmente reformado a espaldas del clamor popular, para conveniencia de las propias fuerzas políticas que desde el 2016 han capturado el Congreso de la República y desde allí pretenden perennizarse mediante el secuestro del Ejecutivo (poniendo y sacando presidentes y ministros, a conveniencia). como ha venido sucediendo desde la renuncia de Pedro Pablo Kuckinsky (2016), y luego con Vizcarra (2019), Merino (2020), Sagasti (2020), Castillo (2021), Boluarte (2023) Jerí (2025) y ahora Bazalar (2026). Nos referimos a tres fuerzas políticas: el fujimorismo en cabeza de Keiko la hija de Alberto, APP del gobernador de La Libertad César Acuña asociado a la educación universitaria, y Renovación Popular del ex alcalde de Lima, miembro del Opus Dei, Rafael López Aliaga y Perú Libre del prófugo y corrupto Vladimiro Cerrón. Desde el 2021, estas cuatro fuerzas políticas, como antes ocurrió con el aprismo y el fujimorismo (2016-2019), han manejado los hilos del poder desde el Congreso de la República y en su momento se encargaron de aislar, atacar y finalmente destituir a Pedro Castillo, por un supuesto golpe de estado inexistente (diciembre 7 2022). Estas fuerzas, han cooptado instituciones del Estado (Defensoría del Pueblo, Contraloría de la República, Tribunal Constitucional y Ministerio Público): manejan el presupuesto público, tienen relaciones privilegiadas con las FFAA y Policía Nacional, y tienen un fuerte poder mediático.

Para estos comicios, se han aplicado leyes electorales que van en contra de la voluntad popular (sin exigencia de primarias, el retorno a la bicameralidad a pesar que el referéndum la población peruana se manifestó en contra del retorno del Senado). Asimismo, se han puesto en marcha reglas muy estrictas para el mantenimiento del registro electoral (5% de votos mas un numero determinado de senadores o diputados). Asimismo, desde el Congreso se inhabilitó a posibles rivales del fujimorismo como el ex presidente Martín Vizcarra o el parlamentario Guillermo Bermejo, que se encuentran encarcelados. Estas elecciones se han caracterizado por un lado, por la profusión de candidaturas: 38 candidaturas presidenciales provenientes de todos los pelajes: ex militares, ex ministras, humoristas, políticos tradicionales, periodistas y otros de diverso origen. Por el lado de la población votante, una profunda desconfianza y desinterés: hasta el mismo día de las elecciones, aproximadamente el 30% no habían decidido su voto. En las últimas semanas antes de las elecciones, todas las encuestadoras daban menos de 15%b a Keiko Fujimori en el primer lugar de las encuestas; el resto de contendores, no llegaban a los dos dígitos. Para coronar la “cereza del pastel” debemos decir que al inicio del sufragio hubo mesas que no se pudieron instalar por no llegar los materiales: esto afecto aproximadamente a 63,000 ciudadanos que tuvieron que votar al día siguiente, cuando ya las encuestadoras habían dado el boca de urna. Esto llevó a acusaciones de fraude por parte de los perdedores.

El escenario político se presenta muy turbulento y menos democrático y respetuoso de los DDHH. El 12 de junio se debe definir el ganador de las elecciones en una segunda vuelta entre Keiko Fujimori y cualquiera de los tres candidatos que pelean el segundo lugar: tanto López Aliaga, como Roberto Sánchez, han participado del proceso de captura del poder a través del Congreso manipulador y corrupto. Luego, tendremos un Congreso en donde la primera mayoría relativa es la del fujimorismo con 21 senadores, mas 9 senadores de Renovación Popular de Lopez Aliaga, ya manejan la Cámara Alta. Del otro lado, Juntos por el Perú (Roberto Sanchez, 11) Buen Gobierno (Jorge Nieto 8), Obras (Ricardo Belmont 7) y Ahora Nación (López Chau, 4). Es decir, el sistema político perfecto para el mantenimiento de un Estado copado, fracturado y penetrado por la corrupción, la absoluta apertura a las inversiones extractivas extranjeras a cambio de un debilitamiento del Estado de Derecho, los PPII, el medio ambiente, la Amazonía. Al cierre del presente artículo, los resultados obtenidos nos muestran el mantenimiento de una histórica fisura estructural de la sociedad peruana: una Lima y costa norte modernas articuladas al mercado internacional de la agro exportación y las finanzas, que votan por las derechas en cualquiera de sus versiones. Del otro lado, una sierra sur y central con ocho millones de población andina y aymara donde se ubican gran parte de los recursos mineros que sostienen gran parte de la economía peruana, pero que no se benefician de dicho crecimiento.

Algunas Conclusiones:

  • El deterioro del sistema político peruano, sobre la base de la captura del Estado por el Congreso (poderes fácticos) y la ruptura de los procesos electorales. Estamos frente al descalabro del Estado formal liberal. A pesar de ello, la población votó masivamente (el voto como instrumento de lucha).
  • La profunda desconfianza de la población hacia partidos, Congreso y ahora, sistema electoral se expresa en una extrema fragmentación y posibilidades de una alta conflictividad desde el Sur del país.Se rompen las categorías de izquierda/derecha
  • El 12 de junio se espera una segunda vuelta entre el fujimorismo y dos posibles representantes de la derecha mas conservadora (Lopez Aliaga, Renovación Popular) o la izquierda mas conservadora (Roberto Sánchez, Juntos por el Perú).

  • Autor : Ricardo Soberón Garrido, analista peruano.

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