junio 4, 2026

Tarjetas Visa y Mastercard dejan de operar en Cuba por sanciones ilegales de EE.UU.

El Banco Central de Cuba (BCC) informó este miércoles que a partir del 6 de junio el país caribeño no podrá efectuar transacciones con tarjetas Visa y Mastercard, luego de que el banco extranjero que procesaba esas operaciones cesara su relación con la empresa nacional Fincimex SA a raíz de recientes medidas coercitivas unilaterales impuestas por la Administración Trump.

El BCC precisó que se mantienen, como medios de pago establecidos para operaciones en divisas en Cuba, el pago en efectivo, vía tarjetas prepago ciento por ciento nacionales (Clásica y Tropical) y mediante tarjetas internacionales Mir y Union pay.

En un comunicado, el BCC dijo este miércoles que el martes recibió una comunicación del banco extranjero procesador de las operaciones con Visa y Mastercard en Cuba en la que notificaba la interrupción de las relaciones con Fincimex.

Esa interrupción —señaló la institución bancaria— «se relaciona directamente con la Orden Ejecutiva No. 14404 del 1 de mayo, emitida por el presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump, como parte de su estrategia de asfixia contra el pueblo de Cuba».

Esa orden ejecutiva apunta a cualquier persona o entidad «extranjera o estadounidense» que opere en sectores vitales para el ingreso de divisas a la isla, lo cual evidencia una vez más el carácter no solo extraterritorial, sino ilegal de la política estadounidense, y se suma al bloqueo petrolero decretado por Trump en enero, que también empleaba el argumento de la isla como «amenaza inusual y extraordinaria» para justificar la escalada del cerco económico.

A partir de la decisión del banco extranjero —dijo este miércoles el BCC— «Cuba se ve imposibilitada de recibir ingresos como resultado de la comercialización de bienes y servicios por intermedio de tarjetas internacionales de probado alcance tales como Visa y Mastercard».

En la comunicación, la entidad extranjera alegó que, a partir del 6 de junio, fecha en que entra en vigor la medida coercitiva de la Casa Blanca, se hace «ilícito e imposible» continuar con la ejecución de los acuerdos con la entidad cubana.

Luego de la orden ejecutiva del 1 de mayo, el Gobierno de Estados Unidos anunció el jueves 7 de mayo una ampliación de las medidas coercitivas unilaterales contra Cuba, apuntando directamente a pilares estratégicos de su economía y sancionando al Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA), a su directora y a Moa Nickel S.A., una asociación entre el Gobierno cubano y la firma canadiense Sherritt International.

La escalada de sanciones ilegales a partir de enero —que refuerza un bloqueo de más de seis décadas y avanza paralelamente a una intensificación de las amenazas de intervención contra Cuba— ha provocado un agravamiento extremo de la crisis económica y las condiciones de vida en la isla, que no recibió solo un barco de petróleo, el ruso Anatoly Kolodkin, en casi medio año.

Como consecuencia del bloqueo petrolero y las nuevas sanciones, que han reforzado también el componente extraterritorial del bloqueo, Cuba atraviesa una severa escasez de combustible que ha golpeado no solo la actividad económica y la generación eléctrica, sino el transporte, la distribución de alimentos, el funcionamiento de hospitales y escuelas, el abasto de agua y otros sectores críticos.

A la vez, la oleada de sanciones ilegales ha hecho que empresas como la canadiense Sherritt y hoteleras líderes en el sector turístico cubano como Meliá, Blue Diamond, Iberostar y Archipelago International anunciaran el cierre total o parcial de sus operaciones en Cuba, al igual que aerolíneas como Iberia.

El cerco estadounidense ha afectado incluso la labor humanitaria de la ONU, cuyas agencias no pueden llevar al país o mover dentro de sus fronteras miles de toneladas de ayuda humanitaria por el déficit de combustible y otras restricciones que impone el bloqueo estadounidense.

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