
El memorando de entendimiento entre Irán y Estados Unidos, firmado digitalmente este miércoles por los presidentes Donald Trump y Masoud Pezeshkian, declara la terminación inmediata y permanente de las operaciones militares en todos los frentes, incluido el Líbano, y el compromiso de ambas partes de no iniciar, a partir de ahora, «ninguna guerra ni operación militar entre sí».
En el texto, divulgado por medios iraníes, se abordan garantías de integridad territorial y soberanía, un plazo de dos meses para alcanzar un acuerdo final, un arreglo entre Irán y Omán para administrar el estrecho de Ormuz, un fondo para reconstrucción por daños de la guerra y fin de las sanciones a Irán, que asume el compromiso de no adquirir ni desarrollar armas nucleares, entre otros puntos.
El texto del memorando de entendimiento, finalmente confirmado el fin de semana último tras 100 días y una semana de conflicto, que incluyeron 40 días de guerra activa, señala el compromiso de Washington y Teherán de «abstenerse de la amenaza o el uso de la fuerza entre sí, y garantizar la integridad territorial y la soberanía del Líbano».
El memorando, según el cual «un acuerdo final confirmará la finalización permanente de la guerra en todos los frentes, incluyendo en Líbano», señala que la República Islámica de Irán y los Estados Unidos de América se comprometen a respetar la soberanía e integridad territorial de cada uno y a abstenerse de interferir en los asuntos internos del otro, además de «negociar y lograr el acuerdo final en un plazo máximo de 60 días, prorrogables con consentimiento mutuo».
Como se dijo cuando se confirmó la finalización del memorando, tras la firma, que han hecho digitalmente este miércoles los presidentes Donald Trump y Masud Pezeshkián, EE.UU. comenzará a levantar el bloqueo naval «y cualquier disturbio u impedimento contra la República Islámica de Irán».
El plazo para poner fin completamente al bloqueo es de 30 días. En ese período, según el memorando, el tráfico de buques será proporcional al número de tráfico previo a la guerra, que la República Islámica de Irán restaura.
Irán, por su parte, «hará los mejores esfuerzos para el paso seguro de buques comerciales sin coste adicional, solo durante 60 días, desde el golfo Pérsico hasta el mar de Omán y viceversa».
El tráfico de buques comerciales debe comenzar «inmediatamente» y, a la vez, Teherán mantendrá un diálogo con el Sultanato de Omán «para definir la futura administración y los servicios marítimos» en Ormuz, «en conversaciones con otros Estados litorales del golfo Pérsico, en línea con el derecho internacional aplicable y los derechos soberanos de los estados costeros del estrecho de Ormuz».
En virtud del texto, EE.UU. se compromete a «retirar sus fuerzas de la proximidad de la República Islámica de Irán en un plazo de 30 días, tras el acuerdo final».
Irán y EE.UU.: fin de sanciones, reconstrucción y cuestión nuclear
Un punto en que Teherán insistió durante las conversaciones indirectas fue el de la reconstrucción por los daños de la agresión no provocada.
«Estados Unidos de América se compromete con socios regionales a desarrollar un plan definitivo y mutuamente acordado con al menos 300.000 millones de dólares estadounidenses para la reconstrucción y el desarrollo económico de la República Islámica de Irán», se lee en el punto 6 del memorando que han firmado este miércoles digitalmente los presidentes de ambos países.
Se precisa que el mecanismo para implementar ese plan «se finalizará como parte de un acuerdo final en un plazo de 60 días» y que «todas las licencias, exenciones y permisos necesarios para las transacciones financieras relevantes serán concedidos por los Estados Unidos de América».
Washington se compromete a poner fin a «poner fin a todo tipo de sanciones contra la República Islámica de Irán, incluidas las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, las resoluciones de la Junta de Gobernadores del OIEA y todas las sanciones unilaterales estadounidenses, primarias y secundarias», en un calendario acordado como parte del acuerdo final.
Washington asume el compromiso de, tras la firma del memorando y hasta el fin total de las sanciones, que su Departamento del Tesoro emita exenciones «para la exportación de crudo iraní, productos petrolíferos y derivados, y todos los servicios asociados, incluyendo transacciones bancarias, seguros, transporte, etc.».
En cuanto al uso de los fondos y activos congelados o restringidos de Irán, el memorando establece que las dos partes «acordarán mutuamente los procedimientos relacionados con la liberación de los fondos durante las negociaciones».
Añade que esos fondos, retenidos en la cuenta original o transferidos, «serán plenamente utilizables para el pago a cualquier beneficiario final designado por el Banco Central de la República Islámica de Irán», y que EE.UU. emitirá «todas las licencias y autorizaciones necesarias en consecuencia».
Teherán «reafirma que no adquirirá ni desarrollará armas nucleares». Según lo dispuesto en el texto de consenso, las dos partes «han acordado resolver la disposición del material enriquecido almacenado mediante un mecanismo» que se acordará mutuamente, conforme al calendario que sea pactado en un acuerdo final, tras las negociaciones.
Sobre este punto, el memorando aclara que, a la espera del acuerdo final, Irán y EE.UU. «acuerdan mantener el statu quo: la República Islámica de Irán mantendrá el statu quo actual de su programa nuclear, y Estados Unidos de América no impondrá nuevas sanciones ni desplegará fuerzas adicionales en la región».
El memorando acuerda establecer la creación de un mecanismo ejecutivo para supervisar su implementación y el cumplimiento futuro del acuerdo final. Tras su firma, Teherán y Washington inician negociaciones para el acuerdo final, que «será respaldado por una resolución vinculante del Consejo de Seguridad de la ONU».


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