octubre 5, 2026

¿Qué hay detrás del golpe de Estado en Turquía?

El 15 de julio pasado un intento de golpe de Estado sacudió a Turquía. Pocas horas después fue reducido por el gobierno de Erdogan que tomó el control de la situación desplegando una verdadera cacería de brujas que a la fecha tiene casi 18 mil presos. Por la rapidez en que Erdogan retomó el control, la primera hipótesis lanzada por los medios fue que había sido un autogolpe con la finalidad de instalar “mano dura” y realizar una purga en el Ejecutivo que estaba dividido. Pronto esta hipótesis fue desechada y empezó a circular otra, en sentido de que el golpe estaría organizado por el Ejército que estaba tratando de defender un modelo nacionalista, moderno y secular, contra un gobierno conservador que estaba realizando reformas para hacer nuevamente del país un Estado musulmán.

Llama poderosamente la atención la reacción tanto de los Estados Unidos como de la Unión Europea. Pocas horas después del fracaso del golpe, Kerry recordó a Erdogan que “la Alianza Atlántica tiene sus requisitos con respecto a la democracia y que Turquía debía respetar el estado de derecho”. Asimismo, Stoltenberg, de la OTAN, dijo que Turquía, en tanto miembro de la Alianza, “debe respetar los valores comunes de la Organización como la democracia, el orden constitucional y el estado de derecho”. Finalmente, Alemania denunció acciones de venganza de Erdogan en las calles turcas y dijo que si Ankara restablece la pena de muerte contra los golpistas “significaría el fin de las negociaciones de adhesión a la Unión Europea”.

Estas declaraciones, claramente a favor del ejército golpista, ponen sobre la mesa una tercera hipótesis: que el golpe fue respaldado por la OTAN. Cosa difícil de explicar puesto que Turquía es miembro de la OTAN, uno de los aliados más importantes de los Estados Unidos en el Oriente Medio y su territorio alberga una de las bases militares más importantes de las operaciones de la OTAN, la base de Incirlik –al sur del país–, desde donde la Alianza Atlántica organiza sus operaciones contra Siria y otros países. Entonces, ¿qué pasó?

Para poder entender cuáles fueron los móviles detrás del golpe es bueno subrayar algunos datos: Turquía es un lugar geoestratégico clave en el mundo, situado entre Europa y el Oriente Medio, colinda con Siria, Iraq e Irán, además está entre el Mar Negro y el Mediterráneo y está situada frente a Rusia. Otro dato clave es que el ejército turco es el octavo del mundo y ha sido creado, financiado y entrenado, íntegramente por la OTAN.

Asimismo es clave reconstruir algunos antecedentes previos. Primero, el acuerdo migratorio de noviembre del 2015 por el que Turquía se comprometió a convertirse en el contenedor de la migración siria y evitar que ésta entre a Europa generó una verdadera crisis política interna y muchas fricciones entre Bruselas y Ankara, distanciándolas.

Segundo, el derrumbamiento de un avión ruso por Turquía ocurrido en noviembre pasado en la frontera con Siria provocó la ruptura de las relaciones con Moscú, quien impuso varias sanciones comerciales a Turquía que pronto convirtieron su economía, muy dependiente del comercio y el turismo ruso, en un verdadero infierno.

Tercero, el atentado terrorista del 29 de junio de este año en el aeropuerto de Estambul, atribuido al Ejército Islámico, que dejó 49 muertos y una situación de zozobra en el país.

Erdogan, probablemente movido por la crisis económica creada por el embargo ruso, y la crisis política interna, el pasado 29 de junio tomó la decisión de pedir disculpas a Putin por el avión derrumbado y restableció relaciones con Rusia, ofreciéndole incluso el uso de la base militar de Incirlik, actualmente utilizada por la OTAN, Qatar y Arabia Saudita, algo inaceptable para los Estados Unidos.

A partir de este momento Erdogan dejó de ser hombre de confianza para los Estados Unidos que empezó a trabajar en el ejército turco con la finalidad de ponerlo en contra del Gobierno. Argumentos no faltaron, Erdogan se convirtió casi en el nuevo sultán otomano, cometió innumerables violaciones de los derechos humanos, particularmente del pueblo kurdo, con quienes mantiene una guerra interna. Con estos argumentos, en defensa del estado moderno y de una sociedad secular y democrática, el ejército trató de organizar y justificar el golpe.

La conclusión que podemos sacar es que fue un golpe alentado por los Estados Unidos con el fin de mantener el control sobre el territorio turco, clave para su geopolítica, el control sobre la base militar de Incirlik, vital para las operaciones militares de la OTAN y, finalmente, tratar de evitar que Turquía entre en el área de influencia de Rusia. Pero fracasó y esto abre nuevas interrogantes en relación al futuro de la relación turco-rusa, la influencia rusa en la península turca y el destino del Ejército Islámico. Parece que quizás sin buscarlo el ganador de este movimiento en el tablero político del Medio Oriente fue Rusia. El tiempo lo dirá.


* Socióloga.

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