octubre 26, 2020

Villarroel, un militar

¿Podríamos decir, abusando de Marx, que la lucha de clases se expresa en las FF.AA? Es probable. En Bolivia, por la dimensión de los conflictos, acorde al tamaño de las desigualdades y sus injusticias; pocas, o ninguna institución, ha podido sustraerse de tomar posiciones. “Subordinación y constancia” es el lema disciplinario que los instructores prusianos plantaron en los albores del siglo XX. No siempre pudo encorsetar a los militares; lo que devino en un problema pero también en una virtud. No es lo mismo Banzer que Torres o Villarroel que Peñaranda. Es el contexto y su estrategia, el que otorga legitimidad o la rechaza. Y no un principio de abstinencia por sí mismo.

El mayor Gualberto Villarroel, alcanzó la presidencia por un golpe de estado el 20 de diciembre de 1943. Atrás, como una sombra trágica, estaba la masacre de Catavi del 21 de diciembre de 1942. Manido y sangriento recurso del poder para acallar demandas obreras; como en Uncía en 1923. Villarroel no organizó la FSTMB, pero dejó, sin mandar tropas a dispersarla, que la acumulación histórica minera hiciera lo suyo y la fundara el 11 de junio de 1944. De ahí y por medio siglo, hasta el 21060, la Federación brindaría luz, pasión y vida a todos quienes creían en la democracia y la revolución.

El 10 de mayo de 1945, codo a codo con líderes indígenas, el Mayor inauguró, para rechazo de los latifundistas, seguros que el indio solo servía para “pongo” y colono de gleba, el Primer Congreso Indigenal. Habló en quechua y repitió la trilogía incaica de las tres “amas”. Nuevamente no acudió a las armas para reprimirlos, como enseñaba una larga historia de colonialismo; aunque es verdad que no estuvo exento de paternalismo y de interés en tutelar un movimiento social que venía en ascenso, demandando tierra, derechos e igualdad.. Como sentenció Francisco Chipana Ramos, presidente del Congreso, aimara de 33 años. Somos los hijos del Inca. Como tales debemos hablar… . A la clausura, Villarroel emitió sendos decretos para abolir las formas más oprobiosas del régimen hacendal; pero no el régimen mismo ni la propiedad de la tierra. Muñidos de la legalidad estatal, los indígenas retornaron a las haciendas a desafiar el poder patronal, a insubordinarse y advertir a los “gamonales” que querían más; es decir todo. Fue suficiente, patrones, políticos y prensa se sumaron a la conspiración. El mayor Villarroel fue colgado el 21 de julio de 1946, por hacer política; en este caso en el sentido correcto.

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