octubre 24, 2020

En Yemen fue a los balazos

Con gases y tiros, el gobierno de Ali Abdul Saleh recibió el “nuevo día de ira” organizado por miles de manifestantes. La plaza central de la capital, Saná, estuvo tomada por oficialistas y policías armados.

Sin reparos, la policía de Yemen abrió fuego sobre las decenas de miles de personas que se manifestaron en Saná, la ciudad capital, y sus alrededores para pedir, en lo que la multitud bautizó como el “nuevo día de ira”, la renuncia del presidente Ali Abdul Saleh. Tras la represión, las autoridades contabilizaron un herido y 27 detenidos. La movilización, no obstante, no le produjo ni cosquillas a Saleh. Fuentes de la oposición denunciaron que la policía usó gases lacrimógenos y efectuó disparos al aire para dispersar a los manifestantes. Estados Unidos repudió la violencia de las fuerzas de seguridad y exigió al mandatario “medidas urgentes”.

Al igual que lo hizo con Egipto, el presidente estadounidense, Barack Obama, llamó por teléfono a Saleh y le pidió “hechos concretos” tras sus promesas de reformas.

Sin embargo, el pueblo yemení exige que el mandatario se retire. Pese a que el presidente aseguró el miércoles que no se presentará a la reelección, unos 20 mil yemeníes pidieron su renuncia en el campus de la universidad de Saná, en tanto que otras decenas de miles se manifestaron en otros puntos del país como Ib, Taiz, Dalea y Damar. La movilización, que superó ampliamente la convocatoria de la llevada a cabo a principios de semana, iba a realizarse en la central plaza Tahrir, que fue tomada desde temprano por seguidores de Saleh.

Un amplio operativo de seguridad con soldados y policías en las calles y en las entradas de la universidad se desplegaron en el campus, y pudo verse un helicóptero militar sobrevolando la zona. Allí los participantes corearon eslógans como “sacrificamos nuestra sangre, nos sacrificamos por el Yemen”, cantaron lemas contra la corrupción e instaron a la revolución.

En su discurso ante la multitud en la universidad, el vocero de la oposición política, Abdelrahman Azraqi, acusó a Saleh de haber acabado con todos los recursos del Yemen en beneficio de un pequeño grupo. Saleh “ha llevado al país a un abismo sin fondo. Se ha imaginado que el pueblo del Yemen no es más que un rebaño. Se apoderó de los fondos y empleos públicos, además de los recursos naturales como el petróleo y el gas”, aseguró Azraqi.

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