octubre 22, 2020

Diálogo entre marxistas y cristianos (II): LA TERNURA DE LOS PUEBLOS

por: ELN Colombia

El filósofo Ludwig Feuerbach (1804-1872), afirmó, que “la esencia del cristianismo es la esencia del sentimiento. Es más cómodo sufrir que actuar; es más cómodo dejarse redimir y liberar por otro, que liberarse a sí mismo; es más cómodo hacer depender su salvación de otra persona, que de la propia fuerza”.

De esta ideología se desprende el llamado Mesianismo, por el que un grupo de elegidos pretenden salvan a un pueblo; esta creencia nació como una expresión religiosa y luego se tornó en una visión política, practicada tanto por la derecha como por la izquierda.

Marxistas y cristianos han confluido en la lucha por erradicar este lastre, que en términos de costumbre política, se desarrolla como asistencialismo; mientras que como práctica religiosa, se conoce como caridad. Ambas expresiones terminan por volver más dependientes y más miserables a las gentes, que reciben las limosnas. La solidaridad y el internacionalismo han brotado de la práctica revolucionaria de los pueblos explotados, como alternativa para compartir las luchas contra el enemigo común y como medio de superar la lucha individual por sobrevivir, propia del capitalismo.

Camilo y el amor  al prójimo

El estudio científico de la realidad nacional llevó a Camilo Torres Restrepo, en 1965, a proponer un Programa de cambios desde el Frente Unido, que de inmediato fue descalificado por la jerarquía católica, porque “era contrario a la Doctrina social de la iglesia”.

Para Camilo, la solución no está en darles limosna a los pobres, sino en cambiar las estructuras de injusticia y violencia de la sociedad colombiana, objetivo lograble solamente con la toma del poder por parte del pueblo. Esta propuesta revolucionaria fue respondida por la elite dominante, con amenazas de muerte, que llevaron a Camilo a incorporarse a la guerrilla del ELN; para evitar terminar asesinado como el líder liberal, Jorge Eliecer Gaitán, quien había hecho una propuesta semejante, 17 años atrás.

A esta manera de querer y servir al pueblo, Camilo la llamó Amor Eficaz.

Luchar junto a los más pobres

Desde la década de los años 50 del siglo pasado, surgió la experiencia de los Curas Obreros, quienes trabajaban y vivían en iguales condiciones que los obreros más explotados, además de luchar hombro a hombro con ellos, para lograr una vida digna.

Esta experiencia la vivieron los sacerdotes aragoneses Manuel Pérez, Domingo Laín y José Antonio Jiménez, trabajando entre los emigrados españoles, en las minas del norte de Francia. Pero su aspiración de “estar entre los más pobres de los pobres”, los llevó a viajar a la patria de Camilo, en donde primero se dedicaron al trabajo amplio entre el pueblo, para luego en 1969, incorporarse a las guerrillas del ELN. Aquí lucharon y murieron, Manuel murió el 14 de febrero de 1998, Domingo cayó en combate en 1974, mientras que José Antonio pereció en 1970.

Su legado de estar siempre junto al pueblo y su internacionalismo, enseñan que la solidaridad es la ternura de los pueblos y que en ella se entrega lo mejor que cada revolucionario tiene, que es la vida.

Los sueños y la esperanza son socialistas

Muerto Camilo, muchos de los sacerdotes que lo seguían en Colombia crearon el movimiento Golconda, que en 1968 en desarrollo de sus tesis, planteó que “el Socialismo es la alternativa de dignidad para los pueblos”. En la construcción de este planteamiento también aportaron Manuel, Domingo y José Antonio.

Entre sus herramientas de trabajo con el pueblo, estos cristianos revolucionarios, insistieron que “se debe enseñar a pescar, en vez dar los pescados”. Dando sentido a la solidaridad, como dar lo mejor de sí mismo, a diferencia de la caridad, en la que entregan lo que le sobra a cada uno.

Más adelante, estas y muchas otras vivencias se organizaron como teoría, llamada Teología de la Liberación; cuyo método se resume en el conocido “ver, juzgar, actuar”.

La vía fácil trae perdición

Como una tendencia instintiva, la gente se inclina más fácilmente a seguir los malos ejemplos, que los buenos.

En su lucha por conseguir la igualdad, la izquierda repetidas veces cae en el igualitarismo, pero sobre todo se vuelve paternalista, de manera casi incorregible. Este extravío afecta tanto a las luchas por el poder, como a la construcción de experiencias socialistas.

Tan nocivas fueron para los modelos socialistas fallidos, que el Estado suplantara el esfuerzo liberador que debe hacer cada persona, como que se centrara en dar bienestar material a la sociedad, descuidando la revolución de la conciencia.

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