octubre 23, 2020

Economía neoliberal o consenso de Washington

por: Ernesto Sheriff

Los que se denomina “economía neoliberal” es un conjunto de políticas económicas adoptadas en las décadas de 1980 y sobre todo 1990 en los países Latinoamericanos y con menor frecuencia en países euroasiáticos y africanos. Estas políticas tenían como punto de referencia el llamado Consenso de Washington formulado en 1989 e impulsado por el economista John Williamson auspiciado a su vez por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.

La disciplina presupuestaria expresada al menos por un porcentaje fijo del déficit fiscal respecto del PIB fue un primer mandamiento de dicho consenso como requisito indispensable para una estabilidad macroeconómica. A ello se sumaba el mandato de cambiar las prioridades del gasto público, tratando de reducir el gasto antes que aumentar la presión tributaria. Las prioridades bajo este consenso estaban en el área de salud, educación e infraestructura y reducir o eliminar todo tipo de subsidios. Otro punto del consenso era la búsqueda de tasas de interés fijadas por el mercado y que en términos reales debieran ser positivas. Ello condujo casi inmediatamente a elevadas tasas de interés por un largo periodo de tiempo. Sobre el tipo de cambio, el consenso hacía hincapié en tipos de cambio fijados por el mercado y sobre todo que sean competitivos. Dado el enfoque “hacia afuera” del modelo de desarrollo implícito en el consenso, se terminó dando más importancia a tipos de cambio competitivos antes que a tipos de cambio de equilibrio. En línea al modelo “hacia afuera”, el mandato de liberalización comercial era decisivo en el consenso, con aranceles moderados y estables y un cronograma de liberalización del comercio. La liberalización incluía la apertura irrestricta a la inversión directa extranjera aunque se discrepaba si la misma iba o no a ser subsidiada o si la liberalización también incluía la liberalización de los flujos de capitales de corto plazo. Era natural que como consecuencia de dichos mandatos (o guías de política económica), surgiera el de las privatizaciones bajo el argumento de que la racionalidad privada se traduce en un mejor desempeño empresarial respecto de la racionalidad pública (si acaso existiera). La desregulación de los mercados fue otro mandato del consenso con la finalidad de promover la competencia que requería a su vez un sistema claro de derechos de propiedad.

Este desprecio a la equidad, observado autocríticamente por el propio Williamson años después, acompañados de las propias contradicciones de las medidas, condujo a resultados poco alentadores en términos de crecimiento económico, reducción de la pobreza, redistribución del ingreso y condiciones sociales. En los años noventa, el aumento real del PIB en la región fue escaso; 1% anual durante toda la década, el desempleo aumentó, y la pobreza siguió siendo amplia y generalizada.450 millones de personas (más de un tercio de la población Latinoamericana) terminaron viviendo en la pobreza.

Otros puntos fallidos del consenso fueron la ausencia de un marco referencial de precios relativos, ausencia de compromiso con el medio ambiente, falta de disciplina en la aplicación de las políticas, ausencia del tema de capacitación y cambio tecnológico, muchos de los cuales aún son tema de debate.

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