octubre 27, 2020

De la crisis a la soberanía alimentaria (De la economía capitalista a la economía comunitaria)

La salida a la crisis alimentaria que está afectando agudamente a tres curtas partes de la población mundial no puede darse por la vía capitalista, el camino correcto y conveniente son las alternativas que debe ofrecer la “Soberanía alimentaria desde la forma social comunitaria”

En comentarios difundidos por internet, pagina CUBADEBATE, el comandante de la revolución cubana Fidel Castro, se refirió a la “grave crisis alimentaria” por la que pasamos en los últimos años y que debemos soportar en el futuro próximo. Dice el comandante:

“Me refiero a la crisis de los alimentos originada por hechos económicos y cambios climáticos que aparentemente son ya irreversibles como consecuencia de la acción del hombre, pero que de todas formas la mente humana está en el deber de enfrentar apresuradamente” (Castro).

A continuación utiliza datos publicados por el ecologista norteamericano Lester R. Brown, de los mismos que reproducimos lo siguiente:

“Al comenzar el nuevo año, el precio del trigo alcanza niveles sin precedentes… “…la población mundial, casi se ha duplicado desde 1970, aún seguimos creciendo a un ritmo de 80 000 000 de personas cada año. Esta noche, habrá 219 000 bocas más que alimentar en la mesa y muchas de ellas se encontrarán con los platos vacíos. Otras 219 000 se sumarán a nosotros mañana por la noche. En algún momento este crecimiento incesante comienza a ser demasiado para las capacidades de los agricultores y los límites de los recursos terrestres e hídricos del planeta”(Brown).

Está claro que, tanto el cambio climático como el comportamiento económico que hace de esta situación dramática tienen que ver con una forma de organizar, entender y proyectar la economía y la vida misma. Forma capitalista que en su irracional manera de acumular poder económico y político se asume con el único objetivo de concentrar la riqueza en propiedad de pocos con una visión antropocentrista e individualista de la vida, causas que procuraron los efectos críticos que estamos experimentando: inflación de alimentos, desastres naturales, hambruna en parte considerable de la población mundial.

¿Cuales las posibles vías de enfrentar esta situación? Por un lado está la propuesta obstinada del capital que, aprovechando la situación caótica de la crisis generalizada, pretende sacar ventajas para recuperar la baja de sus niveles de ganancia que les ocasionó la crisis financieradesembocada en el 2008. Por el otro, se hacen esfuerzos desde los movimientos y organizaciones de la sociedad civil para encontrar salidas no capitalistas que logren salvar la vida de la Madre Tierra y de los que habitamos en ella. La primera visión es la de preservar privilegios de pocos por la vía de concentrar riqueza, la segunda pretende recuperar nuestra base material para recuperar la vida.

Estas dos visiones se reflejan a nivel de la región latinoamericana y del Estado Plurinacional de Bolivia, de la forma siguiente:

Los empresarios privados “bolivianos”, productores de alimentos, condicionan la posibilidad de producir para el consumo interno a lo siguiente: levantamiento del control de las tierras para el cumplimiento de la función económica y social; permitir la producción de productos transgénicos (dañinos a la salud), permitir la producción de alimento para exportar alas industrias productores de etanol para la obtención de combustible para vehículos. Medidas que, si se dieran, serían atentatorias al mandato establecido en la Constitución Política del Estado, que prohíbe estos requerimientos de los empresarios privados de la agroindustria nacional. A su vez, estas condiciones propuestas por este sector tienen como objetivo incrementar sus ganancias y concentrar riqueza y privilegios a los que están acostumbrados.

Por su parte la otra mirada, la que representa a la recuperación y preservación de la vida, en toda su expresión, es el enfoque que debe regir en los productores de la economía social y comunitaria, es la responsabilidad que deben asumir para superar esta crisis que se expresa en la escasez de los alimentos y su consecuente alza de precios. ¿Cuál es el enfoque concreto que debe primar en la consolidación y fortalecimiento de la economía social comunitaria? Una vez que fue reconocida en la Constitución Política del Estado, las leyes económicas que permitan el funcionamiento efectivo y eficaz de este rubro de la economía plural deben tomar en cuenta el espacio y territorio concretos y asignarles el rol que les corresponde para fortalecer y garantizar la producción de alimentos saludables.

El territorio como espacio económico de la economía social comunitaria

La economía comunitaria se desempeña en el ámbito territorial local, es decir, en la comunidad rural originaria y campesina, en los municipios y provincias. En este territorio, esta economía se desempeña en cualquiera de los componentes del circuito económico la producción, la distribución y consumo. Este enlace de la economía social comunitaria es la conjunción del trabajo con la madre tierra y en ella se abre las posibilidades de la reproducción o sobrevivencia de las sociedad comunitaria local y de la nacional; puesto que estas economías de reproducción simple han logrado interactuar con actores económicos del sector público e incluso del sector privado nacional e internacional. Su experiencia les faculta para dar un salto cualitativo y cuantitativo hacia una reproducción ampliada del trabajo para asumir las responsabilidades de consolidar los principios que nos propone la CPE (entre ellos el Vivir Bien)

En el territorio se deben configurar actividades productivas (empresas comunitarias, cooperativas, asociaciones), de intercambio o comercio (comerciantes de mercados de abastecimiento al consumidor, vendedores(as) ambulantes), unidades de consumo (cooperativas de consumo, pulperías sindicales, juntas vecinales, etc), actores claves, instancias orgánicas, para resolver el problemas de la crisis alimentaria que se agudizará con el transcurso del tiempo.

Descolonizar los hábitos de consumo

La circulación efectiva de alimentos locales por todo el territorio nacional debe lograr un proceso de descolonización de los hábitos “alimentarios” actualmente existentes en las ciudades principales y masivas en población del país, productos que son permanentemente impuestos por la publicidad al servicio del capital nacional y transnacional.

A propósito de la falta de azúcar, en los últimos meses el licenciado en relaciones internacionales, Emir Iskenderian Aguilera, comenta lo siguiente: “…..Ojalá escaseé el maíz transgénico y la torta de soya hiper-fumigada de mortíferos agro-tóxicos, para que no lleguen de alimento a los pollos llenos de hormonas y antibióticos y finalmente todo ello mezclado en nuestro almuerzo diario, y por último, endulzado el refresco con el dulce veneno del azúcar blanca, refinada y cristalizada.”(http://alainet.org/active/44212.

El problema de la crisis alimentaria debe permitir el debate urgente sobre el presente y el futuro de nuestras generaciones en relación a la salud y los hábitos de consumo, la población necesita de mayor información y de menor bombardeo publicitario, los comunicadores y los políticos deben manifestar sus opiniones después que se hayan informado sobre los pros y los contras de lo que consumimos. Las críticas que se hicieron a la propuesta de cambiar el consumo del azúcar por el de productos sustitutos y saludables, como la miel, son el reflejo de la ignorancia de estos personajes pobres en información.

En suma, la salida a la crisis alimentaria que está afectando agudamente a tres cuartas partes de la población mundial no puede darse por la vía capitalista, el camino correcto y conveniente son las alternativas que debe ofrecer la “Soberanía alimentaria desde la forma social comunitaria” de la economía. El camino correcto es el trascender de la economía neoliberal a la economía social comunitaria, los contrario es una traición a los principios y mandatos que nos impone el proceso, aspectos que están aprobados en la CPE de este

nuevo Estado Plurinacional.

*     Docente investigador titular del IIE-UMSA, economista subversivo.

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