octubre 21, 2020

Doble cara del estado colombiano: cumplidor de Derechos Humanos y violador del Derecho Internacional Humanitario. El “show mediático” de Santos

Todo pintaba bien en Colombia. La guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarías de Colombia – Ejercido Popular (FARC-EP) el mes de diciembre envió a la senadora Piedad Córdoba un comunicado anunciando por el \»gesto de humanidad y de desagravio de la senadora de la paz, liberaremos a los siguientes 5 prisioneros\», y contra la decisión de la Procuraduría General de Colombia de inhabilitar y suspender durante 18 meses a Piedad Córdoba de su cargo como senadora por acusarla, con datos poco contrastados extraídas del ordenador del asesinado comandante de la guerrilla Raúl Reyes en el 2008, de colaborar ilegalmente con las FARC. Córdoba, como Presidenta de Colombianas y Colombianos por la Paz, ha conseguido en los últimos dos años la liberación unilateral de 14 retenidos de las FARC con el objetivo de iniciar el intercambio humanitario de presos entre la guerrilla y el estado como parte de un futuro proceso de paz. \»Compartimos con usted y con la inmensa mayoría de nuestros compatriotas, que la guerra no puede ser el futuro de Colombia\» señalaba el comunicado enviado por las FARC a Córdoba. Después de recibir la noticia la senadora aceptó, sin reflejar dudas previas, su colaboración en las liberaciones, afirmando que el Presidente de Colombia y antiguo Ministro de Defensa en el gobierno de Álvaro Uribe, Juan Manuel Santos, daría las garantías para completar la operación. La intuición de Córdoba se cumplió, y \»[el gobierno de Colombia] se dispone a autorizar a la doctora Piedad Córdoba para avanzar las labores de facilitación que conducen a dicha liberación, siempre y cuando las mismas sean con absoluta y total discreción\» informó la administración de Santos en un comunicado.

Parece que la autorización de Santos a la conocida pacifista Córdoba no buscó como objetivo principal la libertad de los 5 rehenes o impulsar la negociación con la guerrilla, sino mejorar su imagen política tanto nacional como internacional. Después de dirigir Santos la acción militar, -Operación Fenix- como Ministro de Defensa en 2008, de bombardear con injerencia en terreno ecuatoriano un campamento de las FARC donde murieron 23 personas, entre ellas 2 jóvenes estudiantes mexicanos y Raúl Reyes, se rompieron las relaciones entre Ecuador y Colombia, llevando al Presidente Rafael Correa a abrir una investigación judicial contra Santos. Con el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre los dos países el pasado mes de noviembre en la Cumbre de la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR), la injerencia militar de Santos quedó en olvido parando la fiscalía de Ecuador el juicio justificando la inmunidad de Santos por ser ahora el Presidente de Colombia. A nivel nacional, cuando ejercía de Ministro de Defensa la opinión publica conoció el fenómeno represivo de los \»falsos positivos\» donde más de un millar de personas, principalmente activistas sociales, según declaraciones del Fiscal General de la Nación, Mario Iguarán, fueron asesinadas por el ejército extrajudicialmente haciéndolos pasar por guerrilleros simulando combates. Así, la concesión de Santos de darle a la inhabilitada senadora Piedad Córdoba la autorización de coordinar las liberaciones de las FARC hacía suprimir su imagen bélica poniéndose la máscara de conciliador y negociador. Pero el disfraz ha durado poco tiempo.

El clima no fue el fracaso

El concejal Marcos Baquero de 35 años fue el primer liberado de los 5 propuestos por las FARC el pasado 9 de febrero, reencontrándose con su familia, tras un año y siete meses en cautiverio, en el aeropuerto de Villavicencio. En toda la operación humanitaria intervinieron Piedad Córdoba, el delegado adjunto de la Cruz Roja Internacional en Colombia, Michael Kramer, el médico epidemiólogo peruano, Alexis Arias, y los pilotos y los mecánicos brasileños responsables del transporte aéreo gracias a la estable cooperación permanente de Brasil para conseguir en Colombia una nación con paz estable tras más de 50 años en conflicto armado. El viernes 11 de febrero continuaron las operaciones de liberación unilateral después de informar la guerrilla de las coordenadas selváticas donde tenía que acudir la Misión Humanitaria. Primero se recibió al concejal José Armando Acuña, también con más de 19 meses en cautiverio, y en otro lugar de la selva las FARC entregaron al Infante de Marina Henry López Martínez, retenido por la guerrilla desde el pasado mes de mayo tras un enfrentamiento militar en San Vicente del Caguán. Los dos liberados aterrizaron en el aeropuerto de Florencia en el departamento de Caquetá y partieron hacia Bogotá para encontrarse con sus respectivas familias.

En las primeras declaraciones del Presidente Santos, haciendo el mismo ausencia del éxito del gesto humanitario de la guerrilla y el compromiso de la Misión Humanitaria, valoró las acciones como un \»show mediático absurdo\» de las FARC. La postura bélica de Santos empezaba a renacer pero las criticas de familiares de retenidos por la guerrilla, como el activista de Derechos Humanos, José Uriel Pérez, seguían dando voz a la liberación y cortando los intentos de bloquearlo ciertos agentes políticos del gobierno.

La operación continuó el domingo 13 de febrero, con nuevas informaciones que transmitió Piedad Córdoba, ya no serían 5 los liberados sino 6, con la incorporación del patrullero Carlos Alberto Ocampo. El tiempo no acompañaba a la misión de rescate en el departamento El Tolima, dadas las fuertes lluvias se retraso el aterrizaje del helicóptero de la Misión Humanitaria en la zona de las coordenadas que informó la guerrilla. Finalmente solamente Ocampo fue liberado, mientras quedó suspendida la liberación del Mayor de la Policía Guillermo Solórzano y el militar Salín San Miguel. Aún así, el gobierno informó, posiblemente para suprimir prestigio a la labor de las FARC en el \»show mediático\» de las liberaciones como dijo Santos, que la guerrilla \»ha cometido un acto que nos escandaliza, las FARC entregaron unas coordenadas en el departamento de Tolima, los helicópteros fueron a estas zonas y resulta que supuestamente no se encontraban en el departamento de Tolima sino en el del Cauca\». Estas declaraciones gubernamentales fueron rechazadas por el mismo expresidente colombiano Ernesto Samper (1994-1998), poniendo como énfasis principal del pequeño fracaso de no completar todas las liberaciones las causas climáticas.

Las inquietudes de la comunidad humanitaria sobre el futuro fracaso de restablecer las operaciones de liberación se hicieron públicas llegando a hacerse una reunión entre el gobierno y el Comité Internacional de la Cruz Roja para continuar con la Misión. La presión internacional y sobre todo el comunicado del Secretariado de las FARC el 14 de febrero donde se anunció \»la decisión de cumplir el compromiso público de entregar a la doctora Piedad Córdoba y a la Cruz Roja los prisioneros Mayor Guillermo Solórzano y el cabo Salín San Miguel, una vez se reiteren por parte del gobierno nacional las garantías acordadas en los protocolos\», consiguieron reactivar las operaciones de las Misión trasladando los helicópteros brasileños a la ciudad de Cali a la espera de la fecha y coordenadas que informase la guerrilla. Finalmente el miércoles 16 la Misión Humanitaria liderada por Piedad Córdoba obtuvo la liberación de los últimos dos rehenes.

Ni la falacia del gobierno sobre supuestas mentiras de las FARC en referencia a las coordenadas, ni tan siquiera, todo y su importancia, el fenómeno climático de fuertes lluvias, justificaban los baches de conseguir la liberación unilateral de los 6 retenidos. En palabras de la misma guerrilla en un propio comunicado, la causa del retraso de la liberación de Mayor Solórzano y el Cabo San Miguel fue el crecimiento de la acción militar justamente en la zona que se realizaría la liberación, en la frontera entre Valle y Cauca. Además, el incumplimiento del ejército colombiano de no suspender las acciones militares no solamente ponía en peligro la suspensión de la operación de liberación sino también la vida de los dos últimos rehenes, como sucedió en 2007 con la muerte de once diputados en el Valle del Cauca que estaban retenidos en manos de las FARC tras un ataque militar. En cada liberación unilateral de las FARC o enfrentamiento armado el ejército ha intentado asesinar los prisioneros para después culpar a la guerrilla y conseguir conmocionar a la opinión publica nacional e internacional, haciendo el gobierno, y no las FARC, el \»show mediático\» que conocen las autoridades perfectamente usando una doble cara. La cara visible de negociador y cumplidor de los Derechos Humanos, y la oculta de confrontar con terrorismo de estado y violar el Derecho Internacional Humanitario.

* Sociólogo, editor de www.kaosenlared.net y miembro del Consejo Editorial de La Epoca.

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