octubre 27, 2020

Despenalizar el aborto: un acto coherente de respeto a la pluralidad

por: Lupe Pérez *

Miles de años de poder patriarcal ejercido sobre las mujeres, en particular sobre nuestros cuerpos, han elaborado y recreado las más sofisticadas herramientas argumentativas para separarnos de nuestras decisiones más íntimas y humanas relacionadas con nuestra vida sexual y nuestra vida reproductiva.

La pedagogía del miedo, de la confusión, la manipulación de las conciencias, es una antigua pedagogía, asumida y practicada por diversas culturas para ejercer el control, sobre la base de la obediencia, de la sexualidad de las mujeres. Ya sea por imposiciones religiosas o de usos y costumbres, el caso es que para que las mujeres se ha hecho cuesta arriba poder separar la reproducción del placer sexual.

Demandar al Estado una respuesta coherente

Grupos de poder religiosos y ultra conservadores se arrogan la defensa de la vida como quien se lleva el botín en un acto de piratería, aun sabiendo que los conocemos bien por haber aprobado y convivido felices con las políticas saqueadoras y neoliberales que han producido desnutrición, pobreza extrema, mortalidad materna e infantil, discriminación, racismo, deudas eternas, etc.. Y con todo, sin embargo, buscan erigirse como defensores de la vida aunque sus historias y sus decisiones políticas le hagan una mueca diaria a sus discursos.

Estos grupos anti derechos son expertos en usar el chantaje para silenciar a tomadores de decisión, que calculan sus respuestas a problemas como la despenalización del aborto, basándose en cuántos votos puede tener una respuesta coherente a un derecho.

Si bien se han logrando grandes avances en la equiparación de derechos de las mujeres, existe en Bolivia aún una marcada discriminación por razones de interés religioso y por las culturas patriarcales machistas. La discriminación se construye sobre prejuicios, estigmatizaciones y preconceptos y todos ellos tienen una base concreta: ver el cuerpo de las mujeres como territorio de poder enajenado, al que se pretende controlar y administrar como un recurso del orden patriarcal.

La penalización del aborto se ha justificado en criterios filosóficos y religiosos como parte de la imposición del pensamiento único, homogeneizador, que procuraba reproducir y legitimar la moral y los valores de las clases vinculadas al poder político y económico formal que, con sus valores y cosmovisión únicos, pretendieron invisibilizar la diversidad de culturas y espiritualidades en el país, el continente y el mundo, jerarquizaron su cultura y su religión sobre las otras, agrediendo el principio de igualdad en la diversidad.

Despenalización del aborto: un problema de salud pública

Las cifras de mortalidad materna que se recogen por diversas fuentes del INE demuestran que Bolivia tiene una situación lamentable en materia del cuidado de la vida de las mujeres. La solución a este problema de salud pública requiere de estrategias integrales que partan de bases no sólo de asistencia en los servicios sino y sobre todo del reconocimiento de la capacidad de las mujeres para tomar decisiones.

El aborto practicado en condiciones de riesgo y como un acto criminal a partir de su condena en el Código Penal aporta nada menos que el 9% de las muertes maternas en Bolivia, siendo en departamentos como el Beni la primera causa de muerte materna. Sin embargo, el impacto en la salud como un estado de bienestar que resulta de la figura de la penalización del aborto, no es cuantificable ni demostrable por el mismo hecho del carácter persecutorio que se impone a un hecho de la vida que afecta a las mujeres y del cual no se habla ni se toman decisiones hasta ahora.

El derecho a una maternidad segura

La maternidad segura requiere de la consideración de la Maternidad como acto de libertad para decidir: implica un compromiso de las propias mujeres y que parte de la voluntad consciente de asumir la profunda responsabilidad afectiva, económica, social y cultural que conlleva esta decisión.

El derecho a decidir cuántos hijos tener y si tener o no hijos está ligado y es la base esencial para ejercer el derecho a la Maternidad Segura.

Todos y todas sabemos que son las mujeres pobres las que exponen sus vidas, por no poder comprar seguridad en servicios privados, cuando se ven en la necesidad de interrumpir un embarazo.

Acceder a servicios de salud para prevenir los embarazos no deseados y para interrumpirlos de manera segura, en los casos que sean decisiones autónomas de las mujeres, es un Derecho Humano que no puede ser manipulado por grupos fundamentalistas anti derechos en el Estado Laico Plurinacional Boliviano.

Haber logrado la constitución del Estado Plurinacional es un punto de partida que nos convoca a un permanente proceso de encuentro de culturas y de prácticas y saberes diversos para convivir armoniosamente. Este Estado no legisla según mandatos de instituciones religiosas, sino que garantiza los derechos a la libertad de pensamiento y espiritualidad junto a los de la intimidad y la privacidad como derechos fundamentalísimos logrados en el proceso de acuerdos que se consolidan con la aprobación de la Constitución Política del Estado.

Hoy, las decisiones a favor de la vida de las mujeres hay que tomarlas en un Estado que se descoloniza y despatriarcaliza y que busca equidad y justicia para todos y todas. La construcción del Estado Plurinacional es una oportunidad histórica para resolver un grave problema social, de salud, de justicia social y económica y de derechos humanos.

*     Integrante del Colectivo Rebeldía – Santa Cruz

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