octubre 23, 2020

La misión histórica de los trabajadores

Al celebrarse el Día de los Trabajadores en una Bolivia que vive, en medio de grandes complejidades y contradicciones, el proceso de cambio más importante de su historia republicana, por la naturaleza de los sujetos que la dirigen y por el carácter del proyecto histórico anunciado, se plantea la necesidad de abrir paso a la reflexión y al debate dentro de las organizaciones sindicales y, particularmente, en la Central Obrera Boliviana (COB).

La máxima entidad sindical de los trabajadores bolivianos ha tenido siempre una doble característica: por un lado ha sido un instrumento unitario para que los trabajadores de la ciudad y el campo interpelen al Estado con el objetivo de mejorar sus condiciones de vida. Pero, a diferencia de la tradición de otros sindicatos de América Latina y Europa, la COB ha desempeñado un papel político de extraordinaria importancia en la resistencia a las dictaduras y en la recuperación de la democracia.

Empero, hay que reconocer que esa doble característica se ha mantenido desarticulada en términos de tiempos políticos. El sujeto social ha protagonizado grandes movilizaciones por las reivindicaciones, principalmente por el salario, pero en el ámbito de la política respaldaba con su voto a candidatos de los partidos de derecha, como ocurrió con la victoria del ex dictador Hugo Banzer en distritos mineros nacionalizados.

Por lo tanto, ese doble comportamiento ha encontrado a la COB en coyunturas en las que los cimientos del Estado tambaleaban y un tiempo después se reforzaban al pasar el susto. Las clases dominantes respiraban tranquilas porque esa misma base social que las acorralaba con consignas maximalistas en la marcha o la huelga, terminaba luego dando oxígeno al poder político. Es como si la COB o los trabajadores tuvieran temor a resolver el tema del poder a su favor.

Es el momento que la COB rompa con ese comportamiento dual y aporte a la construcción de un sujeto histórico que fusione al “ser social” y al “ser político” que todos tenemos dentro. Es decir, el sujeto histórico, como resultado de la articulación de lo social y político, es el que, con los instrumentos que tenga a su mano, caminará ininterrumpidamente hacia la materialización de su misión histórica: la edificación de una sociedad no capitalista que la COB, en su Congreso de 1970, definió como socialista.

No hay misión histórica de los trabajadores defendiendo al capital de los errores que cometa el Estado en la administración de las empresas estatales. De lo que se trata es de actuar conciente o organizadamente en la planificación y la dirección de las empresas estatales con un sentido distinto del que rige con las relaciones de producción capitalistas. Pero avanzar en esa dirección es superar el economicismo y tener una visión de país que permita establecer una prelación en las cosas que se deben encarar para “Vivir Bien”. Eso implica incidir en el poder político del Estado, apropiarse del proceso y presionar propositivamente para que el gobierno, el más legítimo que se ha tenido en Bolivia, haga también lo suyo.

En síntesis, la COB debe jugar un papel activo y positivo para establecer un nuevo tipo de relación con un gobierno indígena y popular como el que se tiene y al mismo tiempo trabajar para alcanzar la alianza obrera-originaria, que sellará a la clase con lo nacional-cultural y viceversa. La historia no ofrece oportunidades todo el tiempo. Esta es una de ellas.

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