octubre 21, 2020

Manos bolivianas con sello de excelencia

Desde épocas coloniales se definió como arte popular o artesanía a toda obra que no estaba en el circulo de la cultura hegemónica y no cumplía con sus códigos y cánones, y se llamo artesanos y artesanas a quienes trabajaban con técnicas y objetivos distintos, de esa manera las “artesanias” se fueron subordinando. Sin embargo el “Poncho medio rojo” de Hilda Ramos Figueroa que fue seleccionado en nuestro país junto a catorce obras para que participaran en el Festival Internacional de la Moda Perú Gift Show obtuvo el reconocimiento del Sello de Excelencia de la UNESCO en los paises andinos.

Este reconocimiento es una muestra de que los artesanos y artesanas son artistas que producen también “obras de arte” merecedoras de premios a nivel nacional e internacional. De esa manera, los productos culturales de artesanos y artesanas consideradas como obras de arte refuerzan las políticas de inclusión y descolonización del Estado Plurinacional.

En el Primer Premio Nacional de Arte Popular para el Sello de Excelencia de la UNESCO, organizado por el Ministerio de Culturas, el Ministerio de Desarrollo Productivo y Economía Plural y la Unión Nacional de Artesanos Productores del Arte Popular de Bolivia UNAP- Bolivia participaron mas de sesenta artistas de los cuales fueron premiadas tres piezas y doce participaron en la exposición en Lima Perú como candidatas al sello de excelencia.

Cada uno de ellas cumplieron con los requisitos de excelencia, autenticidad, innovación, puesta en valor originaria, respeto por el medio ambiente y responsabilidad social tomados en cuenta por el programa UNESCO.

La importancia de este tipo de espacios es que son determinantes para el futuro profesional de los premiados y participantes por la enorme visibilidad a nivel internacional que este reconocimiento aporta para los artesanos y el valor que agrega a sus productos.

Asi mismo, la fiesta de la alasita, ritualidad del Ekeko y la illa , manifestación cultural prehispánica fue preseleccionada por la UNESCO en la postulación de patrimonio cultural inmaterial de la humanidad en Paris.

Durante la colonia, en el proceso que se conoció como extirpación de idolatrías, el ritual al Eneko y la illa fueron prohibidos y se practicaba de manera clandestina. Sin embargo en el siglo XVIII después del cerco a la ciudad de La Paz la fiesta resurge y se oficializa convirtiéndose en una celebración pública. Esta manifestación cultural aunque atravesó diferentes modificaciones en el tiempo no deja de conservar la esencia ancestral que se fusiona con el proceso de la modernidad, dando paso a una fortalecida expresión cultural que subsiste a través de la tradición oral y técnicas artísticas trasmitidas de generación en generación, como culturas vivas.

La Alasita es una tradición que rescata y vincula a través de creencias populares lo simbólico y lo ritual y logra articular lo ancestral con el mundo moderno convirtiéndose en un elemento cohesionador para un encuentro armónico entre todos y todas que participan en la misma. Asi la fiesta de alasita es visitada por todas las clases sociales demostrando su carácter intercultural entre la identidad andina y la identidad mestiza, mediante la participación de artistas provenientes del área rural con obras de cerámica, instrumentos musicales, tejidos donde expresan características de etnicidad que dialogan con otros grupos sociales urbanos promoviendo un dialogo intercultural , intercambio de conocimientos, creencias y esperanzas. Todas y todos los participantes de la Alasita comparten la creencia de que las miniaturas que adquieren se trasformaran en realidad, convirtiéndose en una verdadera manifestación cultural de realismo mágico.

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