octubre 24, 2020

Cesar Gutiérrez Muñoz, el archivero de Latinoamérica en Bolivia

Una visita inesperada

El lunes 9 de mayo, César Gutiérrez Muñoz, el Archivista de Latinoamérica, visitó la Biblioteca y Archivo Histórico de la Asamblea Legislativa Plurinacional. Su inusitada presencia provocó sorpresa. Lo recibimos con fuerte abrazo y recorrimos la sala de lectura (colmada de investigadores con febril actividad en torno a documentos y periódicos de épocas pasadas), pasamos al Archivo de la Asamblea Constituyente y a la bóveda del antiguo Banco de la Nación Bolivia, que custodia nuestros invaluables libros Antiguos, Raros y Curiosos (tesoros culturales del Patrimonio Cultural del Estado Plurinacional). Expliqué al personal su vasta trayectoria y mencioné su impenitente tradición de viajar por el interior del Perú visitando los archivos regionales, aprovechando sus vacaciones. Hoy, ya jubilado, viaja por el mundo visitando los archivos de otros países. Estuvo hace poco en Londres, como uno de los miles de invitados a la Boda Real de William y Kate. Retornando a América Latina, decidió visitar la ciudad de La Paz, Bolivia. Ni bien llegó, visitó Palacio de Gobierno y el Palacio del la Asamblea Legislativa Plurinacional, en Plaza Murillo. De allí pasó a nuestra institución. César Gutiérrez disfruta visitando archivos, pero lo hace mucho más cuando conversa con el personal de estos repositorios. Cada concepto y palabra que emite, están llenos de contenido, como lo hace un maestro a sus discípulos. Observó los documentos de la Asamblea Constituyente de 2006 y le relatamos su peculiar historia archivística.

Periplo por archivos de La Paz

César Gutiérrez cumplió un viejo anhelo: compartir con René Arze y Elvira Cárdenas, sus condiscípulos del Primer Curso del Centro Interamericano de Desarrollo de Archivos (Escuela Nacional de Archiveros de Córdoba), creado por Aurelio Tanodi cumpliendo el mandato del Primer Congreso Interamericano de Archivos, con el propósito de capacitar recursos humanos de los archivos de Latinoamérica. A la tertulia se sumó Juan Carlos Fernández. Posteriormente visitó varios archivos entrevistando a sus responsables: Archivo de La Paz (Dra. Laura Escobari), Memoria Institucional y Biblioteca de Economía y Finanzas (Lic. Fernando Chuquimia), Archivo Central del Gobierno Municipal de La Paz (Federico Pérez) y Archivo Central del Banco Central de Bolivia (Olga Mogro, René Santos, et al.). A René le obsequió una medalla de San Benito, el santo de los Archivos en España.

Canes Archiveros en el Archivo Minero

El miércoles 11, visitó el Archivo Histórico de la Minería Nacional en la ciudad de El Alto. En la esquina vio el letrero “Calleja de los Archiveros”, la única en el mundo dedicada a los anónimos custodios de la memoria de los pueblos. “Aquí se construirá la Plaza ‘Gunnar Mendoza’, acotó Edgar Ramírez, mostrando un pequeño pedio que se halla en proceso de expropiación por la Alcaldía Municipal de El Alto. El visitante no cabía en su asombro y regocijo íntimo, al saber que el célebre archivista y polígrafo nacido en Uncía, tendrá una plaza que lleve su nombre. Se detuvo en seco ante la presencia de un can que se nos aproximó. Se le explicó que cuatro perros guardianes (“Archivaldo”, “Chivolo”, “Richard” y “Tubo”) son “Archiveros”, incluidos en el Programa Operativo Anual, con presupuesto mensual para su alimentación. Una de las hembras dio a luz ocho cachorros, de los cuales dos serán enviados a los Archivos de Oruro y Potosí. “He visto algo semejante en el Archivo Histórico de Cuba, donde tienen un enorme pastor alemán”, comentó el visitante.

Carola Campos Lora se sumó a la visita y guiados por Edgar “Huracán” Ramírez, recorrimos las instalaciones del Archivo Central y el Archivo Intermedio, en cuyos ambientes trabajaban archiveros mineros junto a profesionales de las Carreras de Bibliotecología e Historia de la UMSA. La cantidad de documentos lo asombró; observó cientos de vagones de estantería compacta en plena fase de armado, especialmente diseñados y construidos en Santa Cruz de la Sierra y transportados en 16 trailers de alto tonelaje. La monumental construcción le recordó su visita a Sucre, con motivo de la inauguración del edificio del Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia, el 31 de octubre de 2002.

El edificio más antiguo de la ciudad de El Alto

Un coqueto chalet tipo inglés que el ex Barón del Estaño, Víctor Aramayo, mandó construir para su jefe de Estación de trenes de El Alto, desde donde exportaba la barrilla de sus minas hasta las fundiciones de Europa y Estados Unidos, es el edificio más antiguo de la ciudad de El Alto, restaurado recientemente, en trámite para inscribirlo como el primer Monumento Patrimonial de la urbe. Está destinado a las Bibliotecas Patrimoniales, entre ellas la que organizaron los mineros revolucionarios de 1952, en un soterrado y aislado distrito minero. La calidad de autores y alcance de las obras que leyeron de motu proprio aquellos rebeldes, muestran su nivel de autoexigencia, lo que explica que hubiesen llegado a implantar el Control Obrero con Derecho a Veto en la Corporación Minera de Bolivia. La otra es la del Prof. Roberto Cabrejos, hombre ligado a la educación en las minas, donada por su hija, Marta; finalmente la Biblioteca del Ché Guevara, que una agradecida ex funcionaria de la Comibol obsequió en octubre de 2010.

Un Centro de Conservación del Papel para Bolivia

En un viejo galpón se puede ver un último salvataje de lo que fue el archivo de un centro minero (cerrado como resultado de la nefasta política privatizadora que se inició con el DS 21060, en 1985), cuyos documentos se encuentran en sacos de polietileno a la espera de ser sometidos a limpieza y posterior tratamiento archivístico. Hace seis años miles de toneladas de documentos de la COMIBOL se encontraban tirados a la intemperie, por los gobiernos neoliberales. Hoy miles de documentos requieren tratamiento de conservación. Para ello el Archivo instalará el Centro de Conservación del Papel, laboratorio integrado físico-químico que resolverá problemas que afectan a los papeles, no solamente de este monumental archivo, sino de otros del país. Está concebido como un centro científico más que como un simple taller, muy similar al de Smithsonian Institution en Washington DC. Paralelamente, se ha proyectado la Escuela de Archivistas, por la que pasará todo funcionario del Sistema de Archivo, para la capacitación continua. El plan piloto de esa Escuela se aplicará en el Diplomado de Gestión de Documentos y Organización de Archivos de las Empresas Estratégicas del Estado Plurinacional, que se realizará con el auspicio de la Escuela de Gestión Pública del Estado, que ya aprobó la malla curricular en todas sus fases, incluyendo la autorización del Ministerio de Educación.

El monumental edificio del Archivo Histórico de la Minería Nacional

Siguió un extenso recorrido: el Archivo Central e Intermedio de la COMIBOL, los Archivos Históricos de los ex Barones del Estaño, la Mapoteca, la Hemeroteca, los Archivos Fotográficos y Sonoros, el Auditorio (donde se realizó La Mesa Redonda sobre la Destrucción de la Memoria Cruceña, en octubre de 2008), el Centro de Cómputo para el Sistema Integrado de Correspondencia y de Archivo, donde se instalará equipos sofisticados. Varias oficinas fueron equipadas con muebles de la época de los Barones del Estaño, y de los primeros años de la COMIBOL.

Una exposición fotográfica mostró su historia. El Antes, signado por la desgraciada suerte del Archivo de la COMIBOL. Luego del DS 21060 los gobiernos neoliberales decidieron conservar únicamente 50.000 expedientes geológicos, con los que se organizó un “Centro de Documentación” para gestionar información a favor de las transnacionales y sus socios nativos, invirtiendo 500.000 dólares de un préstamo del Banco Mundial. Edgar Ramírez mostró los informes de los técnicos de ese “proyecto”. Como consecuencia lógica miles de toneladas de papel fueron vendidas a las recicladoras y montañas de papel trasladadas por camiones de alto tonelaje, desde la oficina central hasta los patios de los Almacenes Generales de la empresa. Se habilitó un precario techo, pero toneladas fueron depositadas en el patio, cubiertas apenas con plástico; otros miles de documentos fueron colocados en barriles y todo tipo de recipientes, al aire libre. Allí los encontraron los mineros que se convirtieron en archivistas por fuerza del destino. Utilizaron todo tipo de madera que pudieron hallar en los almacenes generales (allí se envían muebles y artefactos dados de baja en las oficinas de esta empresa) y reciclaron clavos con los que armaron seis mil metros de estantería. Allí extrajeron piezas útiles de equipos obsoletos de computación para armar tres equipos destinados a los primeros inventarios. El Después testimonia las fases de construcción e inauguración del edificio, adquisición de estantería moderna, construcción de edificios para los Archivos Históricos Regionales de Oruro y Potosí; visitas de ilustres personalidades nacionales y extranjeras, delegaciones de archiveros y universitarios de todas partes de Bolivia, en su interés por conocer el archivo histórico minero más extenso del mundo.

Constructores y destructores de Archivos

“Aquí colocaremos un mural con las figuras de los constructores de la Archivística Boliviana, como Gabriel René Moreno, Gunnar Mendoza, Alberto Crespo…. Y aquí —mostrando el paño antagónico— pondremos a los destructores de los archivos…”, dijo sentenciosamente Edgar Ramírez. La exposición de documentos mostró el salvataje y supervivencia de la memoria minera. Hallazgos notables de viejos reglamentos de las ex empresas de los Barones del Estaño y sus antecesores (Guggenheim, el “Rey del Cobre”). El más antiguo es el Reglamento de Archivo bosquejado a lápiz en 1920, con pormenorizada descripción de las tareas y procesos archivísticos y un cuadro de clasificación por empresas. El imponentePrivate Code, que Hochschild mandó elaborar para uso de 15 funcionarios de su empresa a nivel mundial, para la comunicación empresarial y la organización de su Archivo. ¡Cuánto asombro produce ese concepto de reserva! Las “Listas Negras”, enviadas por la Embajada británica en la época de la II Guerra Mundial, instruyendo con quienes Bolivia NO debía realizar ningún negocio. (César comentó: “Estos son los wikileaks de esa época, ¿no?”. Como podemos ver, es una práctica tan antigua como el propio Imperialismo). Patiño introdujo la archivística norteamericana, importando de ese país su papelería y las mejores cajas de archivo del mundo, construidas en madera fina tratada, inalterable, para el Archivo Definitivo, que lleva impresa el método de archivo.

Teoría archivística boliviana: el Valor Estratégico de los Documentos

Edgar Ramírez leyó el Art. 2 del DL de nacionalización de las minas, de 31 de octubre de 1952: “Se expropian por utilidad nacional, como resultado del proceso de Nacionalización, los equipos, maquinarias, yacimientos, inmuebles, muebles, informes técnicos, documentos geológicos, archivos….”. “No se quién redactó este decreto, pero por haber incluido en él a los archivos y documentos, debemos levantarle un monumento, porque ha puesto a los archivos en el mismo nivel del Chorolque (montaña mineralizada), el Illimani (propiedad de la naciente COMIBOL), del Lago Titicaca (expropiado a Hochschild), por lo que los archivos son inalienables, inembargables….”, explicó.

En este Archivo se está generando nuevo conocimiento teórico archivístico. Todos saben que los documentos de archivo contienen tres valores: administrativo, fiscal o contable y legal. Actualmente acá se está teorizando sobre un cuarto valor, el Valor Estratégico de los Documentos. El mejor ejemplo es el expediente del Yacimiento de Hierro del Mutún, que los gobiernos anteriores dieron en concesión a una empresa brasilera por 80 millones de dólares. El presidente Evo Morales instruyó a su Ministro de Minería, Guillermo Dalence, rescindir el contrato y mejorar los términos para una nueva licitación. Este se quejó: “que creerán, ¿no? ¿Que es como ir al mercado?, a regatear con las empresas, como si fuera fácil subir a 200 millones como quiere nuestro Presidente…” Edgar replicó: “es verdad, el presidente está equivocado, ese yacimiento no cuesta 200 millones, vale 4.200 millones de dólares”. ¿De dónde salió esa cifra con la que finalmente se licitó el yacimiento con la Jindal Steel de la India? De los viejos expedientes de la década del 70 que ¡fueron echados al patio para su destrucción! Jindal debe invertir 2.100 millones de dólares, exactamente por la mitad del yacimiento. Cientos de miles de expedientes contienen valor estratégico, por lo que son imprescriptibles y jamás pueden ser transferidos. El cuarto valor no es privativo de los documentos de la COMIBOL, sino de todas las empresas estratégicas del Estado. La primera vez que se ha expuesto a nivel internacional sus bases teóricas fue en la Tesis de Maestría de Archivística de Carola Campos en la Universidad de La Rábida, en Huelva, España. Estamos espectando la creación de una teoría archivística nacida en Bolivia, sin duda.

Proyección del Archivo Minero al mundo

El Proyecto de Gestión Integrada, atraviesa las tres edades de los documentos y se aplicará a nivel nacional en todas las empresas de la COMIBOL, con software propietario, para no generar dependencia técnica de los proveedores comerciales. Muestra el salto cualitativo que se espera dar. El DS 27490 autoriza la creación del Archivo Histórico de la Minería Nacional e introduce formalmente el concepto sistémico en el tratamiento documentario y la organización archivística. Enlazan dicho sistema a archivos de oficina de la COMIBOL (La Paz), el Archivo Histórico de la Minería en El Alto, los Archivos Históricos Regionales de Oruro y Potosí, a los que se sumarán los Archivos Históricos Provinciales de Catavi (Casa Gerencia, siglo XX) y Pulacayo (Casa de la Empresa Huanchaca, siglo XIX), además de la tuición archivística sobre las empresas mineras de Huanuni, Machacamarca y El Mutún, y cualesquiera otra que vaya a crear la COMIBOL. El Proyecto se desarrolla con recursos propios de la COMIBOL, sin acudir al Tesoro General del Estado Plurinacional, condición sine quanon que sabiamente impuso el ex Presidente Carlos D. Mesa, a tiempo de firmar y promulgar el histórico decreto el 4 de mayo de 2004. El número de funcionarios del Sistema es de 50 en la actualidad. Todos ingresan con rigurosos concursos de méritos y exámenes de competencia. Nadie requiere padrinos ni recomendaciones. Hasta en eso es un modelo a seguir.

La historia de este proyecto está plasmada en un documental (premiado en un festival en Santa Cruz de la Sierra) que elaboró el comunicador social Johnny Campos, que relata la historia singular del Mega Proyecto Archivístico del Sistema de Archivo de la COMIBOL.

Al final de la visita

Cuatro horas demoró la visita del Archivero de Latinoamérica, Dr. César Gutiérrez Muñoz, a quien el director Edgar “Huracán” Ramírez, incorporó a la familia archivística de la COMIBOL. César es amigo de los archivos de Bolivia, no de ahora, sino de mucho tiempo atrás, en el que ha ido mostrando la senda que deben recorrer los archivos de la patria grande que soñó Bolívar.

Be the first to comment

Deja un comentario