octubre 26, 2020

La Paz en un nuevo aniversario

El potencial de desarrollo de la ciudad de La Paz como del departamento del mismo nombre se encuentra tan dormido que tendría que ocurrir un milagro como para que reaccione y ofrezca mejores días a sus respectivos habitantes.

Sostengo que la ciudad podría crecer más si es que no fuera sede de gobierno. Esta condición ha marcado a los paceños de tal forma que esperan tener un puesto en el aparato estatal para, recién, sentirse reales ciudadanos. Es cierto que si la sede se fuera a otra ciudad (por supuesto que pienso en Sucre) los habitantes de la ciudad de La Paz mostrarían sus verdaderos potenciales y, creo, aportarían más al desarrollo de su ciudad, su departamento y su país.

Es, relativamente, muy fácil vivir a la sombra del Estado, más aún cuando este se ha caracterizado por la empleomanía; o sea, por la manía de crear puestos de empleo aunque éstos no sean verdaderamente productivos.

Por otra parte, La Paz no es el departamento rico en recursos naturales. Se cree que tiene petróleo pero muchos expertos dudan que los afloramientos de este hidrocarburo más bien muestran que no existen grandes pozos profundos sino pozos pequeños y superficiales que no justificarán las millonarias inversiones que exige la explotación de esta riqueza.

Tampoco La Paz es un departamento minero. Tiene minas pero son, en realidad, marginales. Si algún atractivo tienen hoy es por los precios internacionales de los minerales que están ahora elevados. En Teoponte y regiones aledañas existe oro que, nuevamente, atrae a gente y a inversiones en maquinarias debido, una vez más, a los precios de los mercados internacionales.

Su agricultura es de subsistencia y aceleradamente está dando paso a la producción que proviene del oriente. En el norte de La Paz se mantiene la esperanza de crear una agroindustria del azúcar. Desde hace más de medio siglo que se habla de este supuesto potencial. Más de un estudio, nacional e internacional, han desahuciado esta posibilidad. No obstante, hoy se está invirtiendo para que se construya un ingenio y se impulse plantaciones de caña. Habrá que esperar que esta esperanza salte a una dulce realidad.

La Paz ha dejado de ser el departamento más importante económicamente de Bolivia desde hace ya más de dos décadas. Otros departamentos con más riquezas exhiben un impulso mayor gracias a las riquezas que yacen en sus suelos. Tarija, Santa Cruz y Potosí superan a La Paz en las riquezas que ahora explotan y, por supuesto, en el valor de sus exportaciones.

La Paz se caracteriza, más bien, por exportar gente. Los paceños trabajan en otros lugares y son emprendedores. Lo que la tierra les niega aquí lo consiguen en otras latitudes que les ha abierto mejores alternativas.

Dos grandes posibilidades se abren para la ciudad y el departamento. Por un lado, el turismo, que ya constituye la actividad más productiva en la ciudad y es la que mayor empleo genera. Otra gran potencialidad es su cercanía al mar. Ya se vía Arica o vía Ilo, ambos ponen a La Paz muy cerca del mar. Es más corto, en espacio y tiempo, llegar a uno de estos puertos que llegar a Santa Cruz.

Por alguna razón La Paz creció con la actividad minera. Todas las riquezas minerales que se originaron en Potosí y Oruro tuvieron que pasar por La Paz. Hoy ya no es un pasaje obligatorio para los Lípez de Potosí, por ejemplo. La mina San Cristóbal saca su producción directamente a puertos chilenos en un tren expreso. No obstante, La Paz debe aprovechar esa cercanía y desarrollar actividades turísticas integradas con las costas del Pacífico. Es una potencialidad que de desarrollarse puede aprovechar su natural situación.

En este aniversario del grito de Murillo en la lucha por la Independencia nacional, es justo que se piense en explotar los potenciales del departamento que es todavía el más poblado de Bolivia. De aquí que también necesita aumentar la producción en un sector que crea elevados puestos de trabajo.

La carretera al norte del departamento contribuirá a su desarrollo. La carretera doble vía a Oruro no aumentará necesariamente el tránsito por esa carretera. Lo que sí va a disminuir es la elevada cantidad de muertos y heridos que la todavía angosta carretera causa.

No se puede olvidar, sin embargo, que cada departamento de Bolivia tiene grandes potenciales que no se explotan. La pobreza sigue siendo el denominador común de todos ellos. Como lo es también la esperanza que todos guardan de alcanzar mejores días con procesos de desarrollo productivo que ya todos desean llegue para mejorar el bienestar de todos los bolivianos.

Be the first to comment

Deja un comentario