octubre 22, 2020

Breves apuntes para una historiación de los movimientos y organizaciones de mujeres bolivianas

Desde hace pocas décadas comienzan a proliferar investigaciones historiográficas destinadas a colocar en relieve a las mujeres bolivianas como hacedoras de la historia, a visibilizar a aquellas que se destacan por su protagonismo en momentos y ámbitos específicos; sin embargo, queda mucho por explorar, en Bolivia aún está por escribirse una “historia de los movimientos y organizaciones de mujeres” que dé cuenta del peso específico que éstos tienen y tuvieron en los cambios que condujeron a las rupturas que marcaron la historia de este país, desde los movimientos indígenas del siglo XVIII, pasando por la guerra de la independencia y la revolución de 1952, hasta los movimientos que cimentaron el actual “proceso de cambios”.

Por lo general, la incuestionable participación de las mujeres en los movimientos sociales de la historia boliviana estuvo dirigida a fines de “interés general”. Al margen de ello, desde principios del siglo XX se perfila el comienzo de movimientos de mujeres con propósitos reivindicativos propiamente femeninos. Desde sus inicios, estos movimientos se nutren de dos vertientes: por una parte, movimientos y organizaciones de mujeres de clases medias y altas, con claro perfil feminista, y de la otra, movimientos y organizaciones de mujeres de clases “populares” que forjan una agenda de reivindicaciones propias sin autoproclamarse feministas. Estas vertientes se desarrollaron posteriormente en diversas corrientes de pensamiento y acción, con encuentros y desencuentros entre sí.

De la primera vertiente, a principios de siglo, se destaca el Ateneo Femenino, una de cuyas más destacadas integrantes fue doña Adela Zamudio, en cuyo homenaje se declaró el 11 de octubre “Día de la Mujer Boliviana”, recordando la fecha de su natalicio. Este movimiento duró por lo menos dos décadas, de 1920 a 1940. La primera etapa (1923 a 1930) se caracterizó por la organización de instituciones y sociedades autónomas de mujeres que desarrollaron diversas actividades de carácter cultural y de debate público, procurando colocar a la mujer y su rol social como tema político. Los años de la guerra con el Paraguay (1932 – 1935) señalan un segundo periodo, de subordinación del debate sobre la mujer al silencio oportuno para defender y contribuir al país en la disputa bélica, las actividades del Ateneo estuvieron encaminadas a la atención de los heridos y enfermos y a otros servicios auxiliares 1.

De la segunda vertiente nació la Federación Obrera Femenina (FOF) en 1927, rama de la Federación Obrera Local (FOL) de tendencia anarquista que agrupaba en su mayoría a empleadas del servicio doméstico, trabajadoras del mercado (recoveras) y cocineras. Estas mujeres acordaron mantener una línea autónoma respecto de las organizaciones masculinas; además de levantar una plataforma de reivindicaciones laborales, demandaban el divorcio absoluto, la creación de guarderías y la igualdad ante la ley de todos los hijos e hijas. Esta organización se mantuvo vigente hasta 1964 2.

En la posguerra del Chaco, durante los años cuarenta, surgen partidos nacionalistas y de izquierda a los que se adscriben muchas mujeres activistas, perdiendo así su autonomía para subordinar sus reivindicaciones a los objetivos propios de los partidos donde militaban. Durante la revolución de 1952, las mujeres se agruparon en “Comandos Femeninos” más conocidos como “las barzolas”, tomando su nombre de María Barzola, asesinada el 21 de diciembre de 1942 en la Masacre de Catavi 3.

En los años sesenta y setenta se constituye centenares de “Clubes de Madres” en zonas rurales y periurbanas, donde las mujeres recibían alimentos por trabajo, al lado de formación como “buenas amas de casa” advertidas del “peligro del comunismo”. No obstante, estos espacios sirvieron como lugares de encuentro, allí aprendieron a constituirse en organizaciones sociales que más adelante serían la semilla de las juntas vecinales. Mientras tanto, en junio de 1961, surge el primer Comité de Amas de Casa Mineras en el centro minero Siglo XX, como reacción a la represión contra los dirigentes mineros. Los comités no eran sindicatos, pero sus integrantes tenían un sentimiento muy fuerte de pertenencia a la cultura minera, por consiguiente, apoyaron en todo momento las reivindicaciones del sector 4.

En los años setenta, se destaca la amplia militancia de mujeres en partidos de izquierda y en el movimiento universitario, desde donde contribuyeron a la recuperación de la democracia. En los años ochenta comienzan a perfilarse organizaciones de mujeres profesionales y feministas, luego estructuradas en organizaciones no gubernamentales, que impulsaron procesos de investigación y documentación, así como de formación y capacitación de mujeres en todo el país, que fueron semilleros de la actual dirigencia de las organizaciones sociales de mujeres urbanas y rurales, que impulsaron la promulgación de las normas y las políticas públicas a favor de las mujeres que constituyen la plataforma sobre la que hoy se asientan los logros obtenidos en la Carta Magna.

En los años noventa se estructuran organizaciones como la Asociación de Concejalas de Bolivia (ACOBOL) y la Unión de Mujeres Parlamentarias de Bolivia (UMPABOL), expresiones de las mujeres en cargos de representación política que se unen, más allá de sus diferencias políticas, para impulsar agendas a favor de las mujeres en esos ámbitos. Al mismo tiempo, surgen organizaciones feministas “autónomas”, como “Mujeres Creando” en La Paz, que plantean severas críticas al movimiento de mujeres impulsado desde las ONG, calificándolo de tecnócrata, neoliberal y reformista.

En la primera década del siglo XXI, se destaca la presencia de mujeres en los movimientos sociales que cimentaron el actual “proceso de cambios”, desde la “guerra del agua” en Cochabamba hasta “la guerra del gas” en El Alto, y la consolidación de las organizaciones de mujeres indígenas, originarias y campesinas, como la Confederación Nacional de Mujeres Campesinas Indígenas Originarias de Bolivia- Bartolina Sisa (CNMCIOB-BS), la Organización de Mujeres Aymaras del Qullasuyo (OMAQ) y la Confederación Nacional de Mujeres Indígenas de Bolivia (CNAMIB), así como organizaciones de otros sectores sociales como los Comités de Amas de Casa de Barrios Populares, la organización de las trabajadoras del hogar (FENATRAHOB), entre otras.

Este breve recuento, por demás incompleto, tiene dos propósitos fundamentales: por un lado, recordar que las mujeres bolivianas contribuyeron desde siempre a modificar los cursos de la historia y que también -aunque de manera más intermitente y menos determinante- buscan superar las condiciones propias de su género. Por otro lado, pretende poner de manifiesto que las dos vertientes señaladas contribuyen a objetivos comunes porque, pese a sus orígenes de clase distintos, a sus reivindicaciones específicas, a sus adscripciones políticas disímiles, a sus discrepancias y diferencias, se fundamentan en el reconocimiento común de que las condiciones de vida de las mujeres difieren de las de sus pares masculinos, por el único motivo de ser mujeres.

Desde ahí, considero posible y hasta imprescindible erigir alianzas que lleven a interpelar al sistema patriarcal desde todos los lugares donde se manifiesta, teniendo siempre presente que construir alianzas no equivale a promover un discurso hegemónico-homogéneo ni de imponer prácticas o expresiones de afirmación uniformes. Construir alianzas supone el reconocimiento de aquello que impulsa a edificar espacios y sentidos comunes propulsores de acción colectiva. A ello apunta el colectivo “Diálogos Feministas”, cuya declaración de principios y propósitos publicamos en esta edición de La Época.

*     Psicóloga social, feminista y militante por los derechos de las mujeres

1     ARTEAGA, Vivian; LÓPEZ, Beatriz (1986). El feminismo boliviano de principios de siglo XX. El Ateneo Femenino y su lucha por las leyes (la mujer). La Paz, sin datos editoriales (mimeografiado).

2     PORTUGAL, Ana María /Mujeres hoy. Anarquistas: “Ni Dios, Ni Patrón, Ni Marido”. En: http://www.mujereshoy.com/secciones/2907.shtml

3     Parrilla Pérez, Raquel (12-feb-2010). Bolivia, la Revolución de 1952 y las Barzolas. Las mujeres en el Movimiento Nacionalista Revolucionario. http://historiasigloxx.suite101.net/article.cfm/bolivia-la-revolucion-de-1952-y-las-barzolas#ixzz0uX5YHarA

4     Coordinadora de la Mujer (2006). La participación de las mujeres en la historia de Bolivia. La Paz, Coordinadora de la Mujer

=====

“Diálogos Feministas”: Declaración de principios y  propósitos

Los días 12 y 13 de agosto de 2011, una veintena de mujeres feministas de Santa Cruz, Cochabamba y La Paz, decidimos constituir un espacio abierto denominado “Diálogos Feministas”, entre personas que comparten una larga historia de participación en los procesos políticos y sociales bolivianos y latinoamericanos cuyo horizonte de justicia e igualdad, busca terminar con todas las formas de discriminación existentes en nuestro país y en nuestro continente.

En ese marco, suscribimos la presente carta de principios:

  1. Constituimos unmovimiento feminista independiente de cualquier vínculo que no sea la lucha y la defensa por los derechos humanos de las mujeres, reconocidos y no recocidos en la Constitución Política del Estado, que goza de autogestión financiera, política e ideológica.

  1. Reconocemos y respetamos la ampliadiversidad entre nosotras y entre quienes deseen sumarse al propósito la construcción de un “lugar común” desde donde expresar y proyectar nuestras múltiples visiones de futuro. No se trata de instalar un discurso hegemónico-homogéneo ni de imponer prácticas o expresiones de afirmación uniformes, sino de edificar “unidad en la diversidad”, identificando espacios y sentidos comunes propulsores de acciones colectivas.

  1. Nos planteamos el desafío deconstruir alianzas y articulaciones con otras expresiones de los movimientos sociales con base en propósitos comunes fundados en nuestros principios y valores compartidos. Hacemos nuestras las reivindicaciones de todos los movimientos sociales que buscan la justicia, el respeto a la diversidad, el bien común, la democracia y la paz.

  1. Rechazamos todo fundamentalismoreligioso, económico, ideológico, étnico, racial o de cualquier otro tipo, que menoscabe el ejercicio pleno de los derechos humanos, que fomente la marginalidad y el ostracismo, que presuma la propiedad de la verdad absoluta contra toda otra expresión de libertad, que hiera, discrimine o perjudique cualquier pensamiento que no sea el suyo propio.

  1. Somos un movimientohorizontal, incluyente, plural y participativo, en el que ninguna persona deberá sentirse subestimada, menospreciada, desvalorizada o descalificada, el único límite que nos imponemos es el del respeto a la diferencia. Nadie lo sabe todo, nadie tiene la última palabra, nadie goza de superioridad.

  1. Constituimos un movimiento deadscripción individual, no pretendemos representar a nadie salvo a nosotras mismas. Todas las voces, todos los aportes, todas las ideas se manifiestan en primera persona, lo que conlleva el alto compromiso de asumir los propios actos y palabras, así como sus consecuencias, sin responsabilizar a nadie más que a una misma. Cada quien habla desde su propia experiencia, desde su propia visión del mundo.

  1. Nos nutrimos de las experiencias, los saberes, las visiones de feministas de todas las regiones del país, de distintas generaciones, de diversas identidades étnicas, culturales, sociales, sexuales que desee encontrar unespacio de diálogo y encuentro, que admite la discrepancia, el disenso y la controversia en el marco del respeto mutuo, sin ofensas ni agravios personales.

  1. Reconocemos y valoramos toda trayectoria individual o colectiva enmarcada en la lucha por losderechos de las mujeres.Toda idea y toda acción que pone en cuestionamiento al orden patriarcal establecido, es un valioso aporte a la construcción de una sociedad donde todas las personas podamos vivir en plena libertad e igualdad.

  1. Nos adscribimos alproceso de cambiosque vive Bolivia, de manera crítica y propositiva, reivindicando su más pleno sentido de proyecto histórico de transformaciones sociales, de rupturas de viejas exclusiones y de nuevas construcciones colectivas. Reconocemos las continuidades históricas que lo concibieron y que dieron lugar al horizonte de posibilidades que se perfilan. Desafiamos a quienes pretenden apropiarse del mismo, a proyectar la mirada en la larga historia de luchas sociales que lo cimentaron, para asumir que somos nada más que fugaces destellos de lo que proyecta la historia al porvenir.

  1. Asumimosel pleno ejercicio de nuestra ciudadaníacon absoluta responsabilidad, conocedoras de los derechos y obligaciones que ello implica. Cualquier acción que atente contra la democracia o que pretenda conculcar los derechos económicos, sociales, políticos, culturales, sexuales y reproductivos de cualquier ciudadana o ciudadano, dentro o fuera del país, enfrentará nuestra denuncia y nuestra acción colectiva.

  1. Nos comprometemos a no callar frente alabuso de poder público y/o el privado,venga de donde venga, contra cualquier persona.

Desde este espacio, nos proponemos:

12.Poner en debate todos los temas de orden público que consideremos relevantes al proceso de cambios que vive Bolivia, desde el diseño del Estado hasta el resguardo de los derechos constitucionales; desde la construcción de una democracia plena hasta la concepción del modelo de desarrollo que asegure el bienestar colectivo en armonía con la naturaleza y el respeto al medio ambiente.

13.Re-politizar y re-significar el feminismo como proyecto histórico destinado a socavar los cimientos del patriarcado que naturaliza el predominio masculino en las relaciones sociales, tanto en el ámbito público como en el privado; que es también, adultista y homofóbico, constructor de jerarquías excluyentes, guerrerista y autoritario, negador de las diferencias entre los seres humanos, desarrollista y depredador de los recursos naturales, del agua, el aire, la flora y la fauna; que se impone al conjunto de la sociedad donde se establece.

  1. En el entendido de que la sociedad toda está sometida al patriarcado -aunque en diversos grados y condiciones- el mayor desafío que enfrentamos en esta coyuntura es“despatriarcalizar”la sociedad en su conjunto. Para ello, es imprescindible de-construir y re-construir el concepto y sentido del patriarcado y de la “despatriarcalización” desde una óptica más consistente e incluyente, concebida y construida teóricamente como un “lugar común” desde donde interpelar a la sociedad y al Estado, para contribuir a desmontar sus múltiples manifestaciones de sentido, productoras de sujeciones, exclusiones y subordinaciones combinadas.

  1. Apropiarnos del concepto dedespatriarcalización, como horizonte emancipatorio, para desarrollarlo desde diversas ópticas y a partir de sus múltiples manifestaciones. Reconocer que esa diversidad de expresiones de sentido inciden en la creación de la condición de subordinación a la que estamos sometidas las personas portadoras de identidades étnicas, de género, sexuales diversas. Sólo desde esa apropiación y desarrollo conceptual multifacético será posible proyectarlo como “campo político” amplio y articulador de distintos horizontes de lucha.

  1. Recuperar y destacarlashistorias individuales y colectivas de la participación de las mujeres en todos los campos, privados y públicos de la sociedad y del saber, en los movimientos sociales, en la política y en las ciencias, en las artes y en las letras, en lo pequeño y en lo grande, en el ámbito público como en el privado. Indagaremos en todas partes y allá donde una mujer o un colectivo de mujeres hubiera aportado a la construcción del proyecto histórico de emancipación colectiva, nunca más será dejado en el olvido, ni condenado al silencio patriarcal.

  1. Instalar el principio de lacorresponsabilidadentre Estado y sociedad a la hora de producir cambios que vayan a beneficiar a las mujeres y promover entre las organizaciones sociales de mujeres de todos los sectores laborales, de todas las clases sociales, de todas las identidades étnicas y culturales, la construcción sostenida de un movimiento sólido, solidario, plural y democrático, capaz de demandar del Estado, como garante de derechos, el cumplimiento irrestricto de la Constitución Política del Estado en materia de derechos de las mujeres.

  1. Contribuir a formular o perfeccionar y ejecutarpolíticas públicasde Estado, en todos los niveles de la gestión pública, que promuevan el acatamiento efectivo de los derechos de las mujeres establecidos en la CPE y demandar del Estado, en sus diferentes niveles de gestión, la garantía de recursos públicos adecuados, suficientes y sostenidos para la ejecución de políticas públicas para el avance de las mujeres.

  1. Promover el cumplimiento de losconvenios internacionalessuscritos por el Estado Plurinacional en materia de derechos de las mujeres, por constituir plataformas consensuadas desde donde se puede demandar la observancia de compromisos adquiridos a nivel de la comunidad internacional y que han sido ratificados por el Estado Nacional con el rango de leyes.

  1. Impulsar y coordinar entre organismos públicos y de la sociedad civil organizada, la consideración de losderechos de las mujeres en las políticas públicassectoriales y multisectoriales y en los respectivos planes de desarrollo territorial e institucional.

  1. Demandar y contribuir a la construcción de unainstitucionalidad públicaque tenga la capacidad de asumir el reto de poner en práctica los derechos reconocidos a las mujeres en la Constitución Política del Estado, a través de políticas públicas de Estado, que combatan todas las formas de discriminación y sometimiento de las mujeres.

La Paz, Bolivia, agosto de 2011

Firman:

Alexia Escobar

Ana María Botelho

Carmen Elena Sanabria

Cecilia Estrada

Graciela Zolezzi

Fernanda Wanderley

Guadalupe Pérez

Jenny Ybarnegaray

Katia Uriona

María Ángela Sotelo

María Lourdes Zabala

Mercedes Nostas

Moira Rimassa

Mónica Novillo

Sandra Aliaga

Susana Rico

Teresa Lanza M.

Ximena Machicao

Be the first to comment

Deja un comentario