octubre 31, 2020

Construir una formula entre todos

El desencuentro entre el gobierno y los indígenas en torno a la construcción de una carretera por el TIPNIS, está convocando a alcanzar pronto un punto de equilibrio entre las necesidades de desarrollo y el respeto a la Madre Tierra, lo cual implica al mismo tiempo resignificar ambos conceptos en las condiciones objetivas del siglo XXI.

De ahí que sea altamente estimulante las palabras del vicepresidente Alvaro García Linera, el viernes 2 de septiembre en La Paz, cuando expresó la voluntad del gobierno de construir entre todos una fórmula social, matemática, ecológica y arquitectónica para compatibilizar “la defensa de la madre tierra, la defensa de los bosques, la defensa de la identidad, con el derecho y la necesidad de integración entre regiones y pueblos”.

Pero para caminar en esa dirección se requieren algunas condiciones previas que deben cumplir los indígenas del TIPNIS y el gobierno.

Primero, separar la paja del trigo por la vía de identificar a los actores que tienen legítimas preocupaciones sobre el impacto que la carretera tendrá en su vida y aislar a otros actores a los que no jamás les ha interesado la causa indígena y que buscan aprovechar la marcha para desgastar al gobierno y boicotear las elecciones judiciales de octubre.

Segundo, escuchar también a otros actores que apuestan a la construcción de la carretera para dinamizar la integración económico-comercial entre los pueblos, desde la perspectiva de la ampliación de un mercado interno que se hace más que necesario.

Tercero, reconocer la necesidad de aumentar las vías para una mayor vinculación de nuestra economía con el mercado exterior a partir de la fuerza que ha adquirido en los últimos años las relaciones comerciales intra-regionales en América Latina y que ha servido para contrarrestar con eficacia los impactos negativos de la crisis que azota a Estados Unidos y a otros países del capitalismo central.

Cuarto, tener la voluntad de hacer concesiones a partir de pensar el conflicto y su resolución desde un sentido nacional sin olvidar los intereses locales. Esto implica un diálogo para construir un escenario favorable para la aplicación de la nueva Constitución Política del Estado.

Quinto, que los marchistas centren su demanda en el tema de la carretera y no en la incorporación de otros puntos que obstaculizan el diálogo y que dan paso a pensar que el objetivo de la movilización tiene un carácter político opositor, lo cual abre el riesgo de quitarle legitimidad a la movilización.

Sexto, que el gobierno y los indígenas del TIPNIS le quiten a esa derecha racista y excluyente que ha conducido este país cualquier posibilidad de colocarse una mascara indígena con renovados objetivos coloniales.

En síntesis, el gobierno tiene mucho de acumulado para definir una nueva articulación entre el gobierno y pueblos indígenas de las tierras altas y bajas, en el marco de una interpretación objetiva de las pluralidades que establecen nuestra Constitución Política del Estado Plurinacional.

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