septiembre 22, 2021

Historias de enero

Hay la creencia que enero es un mes con pocas acciones épicas en el país pues empieza la temporada de lluvias, los campesinos están ocupados en las siembras, no hay clases en los colegios ni en las universidades y los obreros aún esperan las negociaciones para mejoras salariales.

Sin embargo, estos días, que llevan el nombre del dios de las dos caras, marcaron la historia de las luchas populares.

El 28 de enero de 1892 se produjo la masacre de Kuruyuki contra guaraníes que luchaban por defender sus tierras de origen, las cuales hasta esa fecha habían permanecido sin la presión de la expansión de las haciendas como se daba en los valles y en el altiplano. Esa mortandad no fue recordada por los textos escolares hasta 1992, cuando los descendientes de esos héroes iniciaron jornadas para recordarlos y, al mismo tiempo, retomar las batallas por sus territorios. Actualmente, nuevos grupos de jóvenes indígenas de tierras bajas toman la posta para defender los bosques y sus tierras de origen y parques nacionales, como en el Isidoro Sécure, el TIPNIS, los últimos rastros de la Loma Santa.

El 29 de enero de 1974, durante el gobierno militar de Hugo Banzer, los campesinos del valle alto cochabambino salieron a los caminos protestando contra la devaluación y el alza de los productos de primera necesidad. No se conoce exactamente cuántos murieron y cuántos desaparecieron. “Presencia” publicó las fotografías de los agrarios mostrando a sus muertos, noticia que le valió hostigamiento porque se suele culpar a los periodistas de los propios desaciertos. Además, un calendario alentado por cooperantes que recordaba Tolata y Epizana fue retirado de las escuelas rurales por el Ministerio de Educación, cuando Banzer volvió a la Presidencia con el voto.

El 18 de enero de 1978, ese mismo personaje firmaba la amnistía general e irrestricta para todos los perseguidos por causas políticas o sindicales. Una masiva huelga de hambre liderizada por mujeres mineras, respaldada fuertemente por la Iglesia Católica y los periodistas, logró arrancar aquella medida. Comenzaba la larga y compleja construcción de la democracia boliviana de las últimas décadas, aún llena de tropezones. El actual ministro de Minería, José Pimentel y el ex senador Antonio Peredo fueron los últimos presos políticos liberados en esas fechas.

El 15 de enero de 1981, un grupo de militares y de paramilitares entrenados contra la insurgencia ingresó a una reunión de dirigentes políticos del Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR). Ellos preparaban la resistencia a medidas económicas antipopulares dictadas por el General Luís García Mesa. Los mártires de la calle Harrington abrieron con su sangre la caída del dictador.

El 22 de enero de 2006, asumió la Presidencia de la República el dirigente sindical de los cocaleros Evo Morales Ayma. Ningún otro mandatario boliviano logró tanta expectativa internacional. Su primer recorrido por el mundo atrajo la atención de la prensa más famosa. Entonces se pensó que podía recibir el Premio Nóbel de La Paz por la transición pacífica a un gobierno con presencia indígena.

Este año, se posesionaron a autoridades del Poder Judicial elegidas en votación popular, aún cuando las torpezas del Tribunal Supremo Electoral y el masivo sufragio nulo o blanco les restó legitimidad. Seguramente esta noticia será parte de la historia.

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