octubre 28, 2021

Bolivia: política y gestión económica (en un contexto mundial complejo)

El refrán dice que no todo lo que brilla es oro. En este sentido, el panorama económico se ve bastante claro y provoca cierta preocupación. Asumir la gestión de la economía de un país es un asunto extremamente serio y de alta responsabilidad.

Este artículo trata del balance de la economía Bolivia y de la gestión de la política económica, reconociendo las decisiones y resultados positivos y haciendo una crítica o recomendación acerca de las decisiones equivocadas para el desempeño dirigido al crecimiento y desarrollo económico y social.

Es conocido que, el año 2011, complejo a nivel mundial: con revoluciones sociales, cambios de paradigmas, crisis económico-financiera internacional, ruptura de tópicos, etc., el desempeño del sistema económico de Bolivia es resultado de un abigarrado entramado de factores condicionantes externos e internos pero, además, es producto de decisiones de política económica y de la eficacia en las acciones de gestión.

Comencemos echando un vistazo general a las principales variables económicas para luego abordar un estudio analítico de los principales riesgos (ver Cuadro 1)

De los datos del Cuadro 1 podemos interpretar que la economía ha crecido en un poco más del 5%, que no está mal (ciertamente se podría haber esperado una tasa de crecimiento más ambiciosa (EEUU creció a 2.3%, la Zona Euro a 2%, Argentina a 9, Perú a 8, Chile a 9 y Colombia a 5%.) dados los niveles de las RIN (Reservas Internacionales Netas); eso sí, con la misma estructura productiva que ha mantenido el crecimiento en los últimos años. Esto es, la explotación de petróleo y gas natural como principal actividad que explica el crecimiento.

El PIB per cápita en Bolivia ha ido aumentando progresivamente, aunque sigue lejos del de las economías vecinas y principales socios comerciales. La inflación acumulada del año es del 6,9%.

Las exportaciones sostienen su dinámica, a pesar de la tendencia a ciertas caídas en los precios de los minerales exportados. Así, las RIN han superado los 12 mil millones de dólares

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Las colocaciones y captaciones han crecido aun más en este año impulsadas por el mencionado dinamismo de las exportaciones y la construcción.

BOLIVIA: Economía pequeña y ligada al sector externo

El alza de precios internacionales de los últimos años para los commodities bolivianos (materias primas), así como en el valor de las exportaciones, flujos positivos de remesas y de inversión extranjera directa, dieron como resultado superávit consecutivos en la Balanza de Pagos. Por tanto, la posición externa ha registrado varios semestres consecutivos una posición acreedora frente al resto del mundo.

La balanza de pagos registra un superávit de 1.293,2 millones de dólares al 3er trimestre de 2011, “resultado del superávit en la cuenta corriente de $us844 millones (3,6% del PIB anual estimado para 2011) y de la cuenta capital y financiera que registró un superávit de $us875 millones (3,8% del PIB).” según informe del BCB. La balanza comercial que alcanzó un superávit de $us696 millones(Exportaciones X = $us 6.112 mill menos importaciones M = $us 5.415 mill); el incremento de las remesas familiares recibidas, donaciones, por los intereses recibidos por la inversión de las reservas internacionales y por el menor flujo negativo por renta de inversión, lo que daría un superávit en cuenta corriente estimado a fines del año de unos 900 millones de dólares.

De los indicadores expuestos se observa que las exportaciones tradicionales siguen siendo preponderantes y con mayor crecimiento que las exportaciones de la industria manufacturera. Del otro lado de la moneda, vemos que las importaciones de bienes de capital tienen baja relevancia respecto a las importaciones totales.

Otra conclusión importante es que la formación bruta de capital (inversión) mantiene una proporción muy baja de la Demanda final.

Bolivia se ha beneficiado de los precios internacionales de sus mercancías exportables tradicionales y así ha resistido hasta ahora a la actual crisis mundial.

La cuenta capital y financiera tiene saldo positivo de $us. 875 millones debido en parte a Inversión Extranjera Directa ($us 500 millones), pero también a desembolsos de Deuda pública externa en similar magnitud. Dato inquietante aunque el ratio de deuda externa/PIB de Bolivia no sea de los más altos de la región y del mundo.

En total, las reservas internacionales netas (RIN) del BCB alcanzaron a $us 12.018 millones a 30 de Diciembre de 2011, monto que cubriría 18 a 20 meses de importaciones.

Durante el boom de precios de los commodities bolivianos se acumuló un enorme stock de reservas internacionales. Este incremento de reservas viene del comercio exterior (superávit en cuenta corriente descrito) y no de flujos de capital. De alguna manera a Bolivia le convino no depender excesivamente de inversores externos; al no haber grandes flujos de capital residente extranjero, en este periodo, no hubo riesgo de parada repentina de ingreso de divisas. En cualquier caso siempre es bueno que haya inversión extranjera, pero, como siempre, dependiendo de las condiciones pactadas.

El peor escenario sería el de un cambio de tendencia en forma de shock negativo de precios de nuestras principales exportaciones lo que evidenciaría las enormes debilidades competitivas del sector exportador boliviano, que agobiado por el bajo nivel de inversión, es extremadamente vulnerable a cualquier descenso sostenido en los precios.

Políticas macroeconómicas no ortodoxas

La política fiscal ha contribuido a generar importantes ahorros en el sector público, sin embargo, el gobierno ha aumentado la deuda pública externa como porcentaje del PIB del 10% al 15%. Hecho que debe ser objeto de fiscalización puesto que se ve que los ingresos tributarios del sector público han crecido en 22% y hay que ver cómo se justifica ese mismo porcentaje de incremento en la Deuda Externa pública.

Las políticas monetaria y cambiaria aplicadas frente a los cambios en el contexto internacional han contribuido a que Bolivia tenga un crecimiento económico alto el 2011. Puede que el sistema de tipo de cambio fijo este fuera de moda, pero parece haber contribuido a la estabilidad financiera y un nivel alto de RIN, aunque con una tasa de inflación del 6,9%.

Las decisiones políticas tienen que ver con este resultado, incluida la gestión de su paridad móvil del tipo de cambio con un régimen de tipo de cambio semi-fijo. (El sistema de Bolivia se puede describir como un “crawlingpeg” incompleto, que es un tipo de cambio fijo pero sujeto a reajustes que no son anunciados previamente al público.)

La política monetaria de Bolivia se ha basado en esta ancla cambiaria. A su vez, el sector financiero sigue siendo altamente dolarizado de manera que sería sumamente arriesgado virar hacia un tipo de cambio flotante.

Estos años de crisis desde que estallo la crisis de las subprime en Estados Unidos y aun mas con la profunda crisis financiera de la Deuda soberana de varios países de Europa, la reacción de las políticas cambiarias en América Latina fue similar a las reacciones durante la crisis del 29, a pesar de que el cuadro macroeconómico era totalmente diferente. Los gestores de política económica de algunos países vecinos sobre-actuaron en sus mercados cambiarios y trataron de anticiparse al comportamiento de los otros, influidos por sus sectores exportadores, mostrando en la práctica un mayor grado de intervención que la que debería haber existido bajo regímenes cambiarios de flotación “limpia”. “Los países no reaccionaron en función de sus fundamentos económicos ni de modo acorde a las causas de la crisis, que no eran cambiarias ni asociadas a desequilibrios de balanza de pagos, que se había generado no en la periferia sino en el centro, estando estrechamente asociada a los mercados financieros del mismo”. La volatilidad cambiaria incentivó la crisis financiera, retroalimentando el volátil comportamiento de los mercados de acciones.

Dada la “relativamente baja” vulnerabilidad externa, fiscal y financiera y la poca integración al mercado financiero global, el BCB, aplicó una política cambiaria considerando las condiciones iniciales y con fundamentos económicos sólidos: por una parte, estabilizó el mercado cambiario y estableció señales claras para la contención de la dolarización inicial y las transferencias al exterior. Por otra parte, aplicó una política monetaria gradualmente expansiva conforme se estabilizaba el mercado cambiario. El resultado fue una política cambiaria con baja volatilidad que evitó un “rodeo innecesario” (en palabras del antiguo presidente del BCB, Gabriel Loza) de fuerte apreciación, depreciación abrupta y nuevamente apreciación para llegar a los niveles prevalecientes antes del estallido de la crisis.

En todo caso la proporción de depósitos en MN respecto a los depósitos totales ha ido aumentando significativamente desde 2009 de 48% a un 64% en 2011.

Comentarios finales

Las Reservas Internacionales Netas han crecido constantemente desde 2005 (Cuadro 2).

Mi valoración sobre el desempeño de la Economía boliviana frente al sector externo es que con las RIN del BCB, Bolivia puede contar con una mayor liquidez para afrontar desequilibrios en la Balanza de Pagos ante los posibles shocks externos vaticinados por los técnicos. Asimismo hay una mayor cobertura en cuanto a meses de importaciones de bienes y servicios (aprox. 20). Como porcentaje del PIB (aprox. 50%). Estos indicadores son los más altos de la región y reflejan cierta solidez en la posición externa.

Bolivia tiene importantes acciones que encarar frente al mundo emergente, además de resistir la crisis financiera mundial, tiene que actuar sobre las perspectivas de crecimiento a medio plazo. Y eso significa actuar sobre los estándares de competitividad de sus distintos sectores. Competitividad de cara a la internacionalización de su economía.

Es crucial que los responsables de la administración del Estado asignen productivamente los excedentes. Ya no se puede ni se debe asignar los ingresos por exportaciones a gasto corriente.

Las autoridades económicas del Estado Plurinacional deben entender que cuando los analistas hacemos notar que los sectores productivos no han mostrado el desempeño que deberían haber mostrado en este entorno favorable de precios, no es por fastidiar, sino que es crucial que para que la economía sea sostenible, el Estado debe asumir responsabilidades y acciones poniendo toda la carne en el asador a fin de que estos sectores productivos —sobretodo exportadores no tradicionales— se vean fuertemente incentivados a invertir apoyados por el Estado asignando recursos a esa inversión. La internacionalización de la economía debe convertirse en un objetivo prioritario. Esto es de alto interés de Estado, se debe regular y actuar en ese camino.

*          Economista

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