junio 15, 2021

Pensar la Constitución: Los tres grandes horizontes del constitucionalismo

El autor identifica hace una clasificación sobre los distintos horizontes del Constitucionalismo en el continente, dentro del que se inscribe el Constitucionalismo Pluralista que caracteriza a los textos constitucionales de Bolivia y Ecuador.

En el número anterior de La Época, proponíamos una lectura crítica de la Constitución y del constitucionalismo continental. En esta entrega desarrollamos una clasificación que nos permite un acercamiento al estudio del Constitucionalismo. Desde una mirada amplia y simplificadora se pueden identificar tres grandes horizontes del Constitucionalismo: el Constitucionalismo liberal, el Constitucionalismo social y el Constitucionalismo pluralista 1. Brevemente desarrollaremos cada uno de estos horizontes.

Constitucionalismo liberal

El Constitucionalismo liberal es el que abarca el periodo entre la primera Constitución escrita del mundo moderno 2, que es la de Estados Unidos en 1787, y la primera irrupción sociales el Constitucionalismo a partir de la Revolución Rusa y la Constitución mexicana de Queretaro de 1917, la Constitución alemana de la República Weimar de 1919, y el impacto de los estados sociales que durante el siglo XX se convertirán en Estados de bienestar.

Lo que denominamos Constitucionalismo liberal se caracteriza por la primacía de la libertad.

La libertad no sólo es el valor a desarrollar, sino se constituye en el eje ordenador de los textos constitucionales debido a su explicitación en derechos individuales y las posibilidades de organizar un Estado mínimo que favorezca el desarrollo de un liberalismo económico.

La libertad se convierte para el Constitucionalismo de finales del siglo XVIII y el siglo XIX en el eje ordenador de las relaciones sociales, políticas, económicas y jurídicas. La libertad como valor será el eje del liberalismo y del desarrollo económico liberal.

El Constitucionalismo liberal clásico reflejó, asimismo, la estructura social y patriarcal de las sociedades en las que se desarrolló. Por ejemplo la Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano de 1789, lo fue efectivamente sólo del hombre y del ciudadano varón, negando derechos a las mujeres. En 1791, Olimpia de Gouges intentó una Declaración de derechos de la mujer y de la ciudadana y se desarrollaron algunas estrategias en busca de denunciar la falsa modernidad detrás de las ideas ilustradas 3.

Cabe destacar que el horizonte del Constitucionalismo liberal no fue reemplazado por el del Constitucionalismo social, en todo caso con la impronta del pensamiento jurídico social se desarrolló una fuerte crítica social, acumulación que encuentra sus antecedentes en el pensamiento político del siglo XIX, y que en ambición pretende complementar las bases del Constitucionalismo liberal 4.

Constitucionalismo social

El Constitucionalismo social se desarrolla a partir de las primeras Constituciones sociales entre 1917 – 1919 y se extiende durante todo el siglo XX, aunque es posible encontrar una ruptura en la gramática constitucional social con la Constitución Canadiense de 1982 que inaugura el Constitucionalismo Pluralista, además de una serie de conflictos que develan una crisis en los Estados de Bienestar, punto más alto de desarrollo del Constitucionalismo Social.

Para el Constitucionalismo social la igualdad es el eje ordenador de las relaciones sociales, económicas, políticas y jurídicas. Ésta se expresa en un nuevo lenguaje de derechos fundamentales, es decir en el reconocimiento de derechos sociales, derechos de prestación positiva, derechos de hacer y de dar por parte de un tercero, como los derechos a la educación, a la salud, entre los más básicos 5. Asimismo se reconocen una serie de derechos a los trabajadores, las familias, los niños y a otros grupos que se identificarían como menos aventajados 6 en la estructura social de los estados modernos, dando paso a lo que más adelante se reconocería como derechos colectivos.

El Constitucionalismo social reestructura la labor del Estado, ya no es posible pensar en Estados mínimos, sino en Estados que posibiliten materialmente el desarrollo de la igualdad entre las personas. Se reconocen derechos sociales y derechos colectivos que precisan de un Estado activo, sin eliminar los derechos individuales y liberales, sino y en los casos mas extremos regularlos y/o limitarlos en su ejercicio. Sin embargo el horizonte del Constitucionalismo social es aún tributario de la modernidad jurídica, desarrolla las condiciones de posibilidad de los Estados-nación, del monismo jurídico y de la universalidad de determinados principios y derechos, en suma el lenguaje de los derechos y su gramática son modernos.

Constitucionalismo Plural o Pluralista

La apertura del Constitucionalismo pluralista abarca un cambio en la concepción de la gramática y lenguaje de los derechos, pues como veremos más adelante se cuestiona uno de los supuestos básicos del Derecho moderno, el cual es la igualdad y la homogeneidad. El Constitucionalismo plural, plantea una discursividad distinta, como lo señala Boaventura de Sousa Santos “tenemos derecho a ser iguales cuando la diferencia nos interioriza, tenemos derecho a ser diferentes cuando la igualdad nos descaracteriza” 7.

El Constitucionalismo pluralista se inaugura con la Constitución Canadiense de 1982, la primera constitución en reconocer la diversidad y pluralidad constitutiva del pueblo, y la primera en iniciar un quiebre al imaginario del Estado-nación (preponderantemente homogéneo y sin aristas) a través del reconocimiento de una herencia multicultural (multicultural heritage) de un pasado plural, y la incorporación de derechos de pueblos indígenas (rights of aboriginal people) conjuntamente con los derechos fundamentales.

La indagación y problematización acerca de los primeros pueblos 8, realizada por los debates en la corriente del comunitarismo canadiense 9 abren un horizonte que nos permite pensar el Derecho ante la presencia de una diferencia civilizatoria, política, jurídica y cultural que está presente y que los textos constitucionales sólo institucionalizan y/o constitucionalizan su existencia.

En 1985 Guatemala y luego en 1987 Nicaragua reconocen la diversidad constitutiva de su población, Nicaragua incluso avanza hasta el reconocimiento de autonomías indígenas 10.

En 1989 se adopta, por muchos Estados, el Convenio 169 de la OIT que reconoce una serie de derechos a los pueblos indígenas y tribales, obligando a la modificación de las legislaciones internas y/o, por lo menos, abriendo el debate sobre la situación de los pueblos indígenas, enfáticamente sobre cuestiones como la consulta previa y la administración de justicia (reconocimiento de autoridades y de usos y costumbres como márgenes generales para la administración de justicia).

Durante la década que va en los años 1990 a 2000 muchos otros Estados en América desarrollaron reformas constitucionales en clave pluralista: Colombia 1991 11, México 1992 12, Perú 1993, Bolivia 1994, Ecuador 1998, Venezuela 1999.

En el quinquenio 2006-2011 se presentan las reformas constitucionales más relevantes del Constitucionalismo pluralista, con la Constitución ecuatoriana de 2008 y la boliviana de 2009, asimismo la Declaración de las Naciones Unidas de los derechos de los pueblos indígenas termina por complementar la noción de naciones indígenas y su derecho a la libre determinación 13.

Tanto la Constitución de Bolivia, como la de Ecuador, inauguran el denominado ciclo del Constitucionalismo plurinacional, última fase, o fase más reciente del Constitucionalismo plural, que descentra el lenguaje de los derechos no sólo al habilitar las posibilidades de un derecho en devenir a partir del reconocimiento de otras culturas, otras racionalidades en la construcción de los derechos y del lenguaje de los mismos sino porque descentra el carácter antropocéntrico de los derechos reconociendo los derechos de la Pachamama 14, los derechos de lo no homogéneo, y generando la necesidad de repensar la relación Estado – Sociedad, bajo una nueva condición de estatalidad, es decir una nueva manera de pensar el Estado como una forma de gestión de gobierno en la sociedad, más allá de las redistribución de poder en las elites gobernantes. Asimismo se asumen retos complejos que atañen a la estructura básica de las sociedades, es decir la descolonización y la despatriarcalización como fines de este nuevo Constitucionalismo.

1          Tomamos esta clasificación de Raquel Irigoyen. Debemos manifestar que toda clasificación es arbitraria, y tiene fines únicamente didácticos.

2          Si bien es posible encontrar la Constitución no escrita de Inglaterra a mediados del siglo XVII, la Constitución Norteamericana, inspirada en los Fundamental Orders, las Convenant y los documentos que organizaban las 13 colonias en Nueva Inglaterra, es en si la primera Constitución escrita, incluso anterior a la Declaración de derechos del hombre y del ciudadano de 1789.

3          Cabe destacar que instrumentos jurídicos casi tan valiosos como la Constitución, como lo es el Código Civil de Napoleón declaraba a la mujer incapaz, legalmente sometida a la tutela del padre, hermano o le esposo.

4          La tensión existente entre el Constitucionalismo social y el Constitucionalismo social encuentra su mayor explicitación a comienzos del siglo XX. Muchos constitucionalistas liberales se negaban a reconocer el estatus de derechos a los derechos sociales, y consideraban a estos derechos como esbozos ideológicos, descuidando que los derechos liberales no dejan también de serlo.

5          A momento de plantearse los derechos sociales hubo una larga discusión acerca de que si los mismos son efectivamente derechos, pues los mismos no son en si inherentes al ser humano, como lo pretende la argumentación de los derechos liberales. Los derechos sociales en si se deben a cuestiones programáticas, a costos de los derechos que dependen de las políticas económicas y sociales de cada Estado. Tuvo que desarrollarse toda una teoría de los derechos sociales, la cual es aun muy joven, en comparación con el desarrollo de la teoría de los derechos liberales.

6          Se desarrollan las estrategias de derechos colectivos y de derechos de discriminación positiva.

7          Reflexión de Boaventura de Sousa Santos hecha al grupo de investigaciones en materia constitucional de la Universidad Católica Boliviana, en septiembre de 2011.

8          La noción de primeros pueblos puede ser una alternativa mucho más rica que el carácter originario o no en un Estado con diferencia cultural.

9          Nos referimos al conjunto de reflexiones de autores como Charles Taylor, Alessadar McIntyre, Hill Kymlicka, Michael Sandel y otros, que iniciaron un dialogo con la obra de John Rawls, pero que en determinado momento alcanzaron una identidad teórica que permitió denominarlos Comunitaristas.

10       Nos referimos a la Autonomía de la Costa Caribe de Nicaragua. Para una mayor referencia alas autonomías en nicaragua véase a Hector Diaz Polanco. 1991. Autonomía Regional. México: Ed. Siglo XXI.

11       Colombia merece una consideración especial pues su Corte Constitucional desarrolló una serie de interpretaciones jurisprudenciales que, a partir de la maximización de la autonomía, se reconocía el ejercicio pleno de la administración de justicia a pueblos indígenas en tanto no se vulnere el derecho a la vida, la prohibición de esclavitud, la prohibición de torturas y se respete el debido proceso. Sobre el tema puede verse a Bonilla, Daniel. 2006. La Constitución Multicultural. Bogotá – Colombia: Ed. Siglo del hombre.

12       México es Estado Federal, en consecuencia cabe mencionar, además de la Constitución mexicana de 1992, a la Constitución del Estado de Oaxaca, la misma que avanza en la comprensión de un pluralismo jurídico, aunque con mucho problemas respecto a su coherencia y armonización con la Constitución federal.

13       Libre determinación o autodeterminación, se utilizan indistintamente en la Declaración de las Naciones Unidas de los derechos de pueblos indígenas. En el fondo lo que se pone en juego es la autonomía política, jurídica y territorial de los pueblos indígenas y las posibilidades de modificar una nueva condición de estatalidad que abandonaría la noción de Estado-nación y de Estado westfaliano.

14       Consideramos que los derechos de la Pachamama son paradigmáticamente más complejas que los derechos de la naturaleza que deben ser comprendidos al interior de la gramática de los derechos de la Pachamama.

Be the first to comment

Deja un comentario