noviembre 29, 2021

Bolivia: Conspiración Racista

“El racismo es la metafísica de la muerte en el siglo XX” M. Foucault

Ya tengo bastantes años haciendo política, fui dirigente estudiantil en secundaria, dirigente universitario y profesional en la resistencia al modelo neoliberal, hoy soy un servidor del pueblo. Este pasado me permite tener una reflexión histórica sobre el tiempo presente, de hecho en varios artículos anteriores y por otros medios de comunicación he balanceado no solo la política sino gran parte de sus contornos operativos: partidos políticos, movimientos sociales, organizaciones indígenas, y muy particularmente los medios de comunicación en su narrativa política y desplazamientos discursivos. Sin duda las preocupaciones científicas no han estado ausentes en estas reflexiones, particularmente en lo que se denomina como ciencia del derecho y muy particularmente de los derechos indígenas. Podría decirse que camino entre ciencia y política y política y ciencia.

Entonces comprendo que el “campo político” es un complejo social donde las tensiones por lo general se dan entre quienes construyen dignidad y quienes se aferran al capitalismo criminal. Entre revolucionarios y reaccionarios, no hay lugares intermedios, ni amarillismos inocentes.

La revolución que encamina nuestro país, con sus razones más históricas no puede esquivar al campo político, de hecho es el campo político el que permite andar senderos que no se encuentran en la teoría política, la distancia entre teoría política de libros y desarrollo político práctico es —sin duda alguna— digna de tomarse en cuenta.

En ese contexto, la coyuntura presente es interesante por muchas razones, porque cada conflicto muestra “horizontes nómadas extraviados”, horizontes reaccionarios con mascara de “reivindicación social” y horizontes totalmente claros en su naturaleza derechista, o sea nos muestra un mapa ideológico y la complejidad de su articulación práctica

Por ello cada conflicto nos explica hacia dónde va la derecha en sus diversas formas, hacia dónde van los políticos emergentes. Cuáles son sus estrategias visibles y cuáles las tácticas ocultas. Qué papel juega el imperio norteamericano con sus agentes operativos. Cómo se rearticulan los partidos políticos del pasado y sus logias masónicas. Cuando se ve al conjunto se develan los desplazamientos discursivos de los medios de comunicación que conjuran en contra de la revolución.

Los conflictos sintetizan aleccionadoramente, la experiencia del presente y la lectura adecuada sobre el futuro. Y todo confluye en una sola línea ideológica: racismo político.

Efectivamente, desde hace tiempo llamo la atención sobre las configuraciones del racismo político, y sus formas perversas de expresión material, no solo en el desenvolvimiento partidario, sino particularmente en los discursos y prácticas políticas, y porqué llamo la atención sobre este fenómeno? Porque, simple y llanamente, sintetiza el orden colonial de nuestro país, resume la estrategia y táctica históricas de las elites en Bolivia.

El racismo es la herencia colonial, más fuerte, más efectiva y al mismo tiempo, la más tolerada socialmente.

Y hoy se expresa visiblemente en las últimas movilizaciones. Indígenas “tipnis” racistas, dirigencia médica racista, dirigentes obreros racistas, dirigentes universitarios racistas.

Los revolucionarios no podemos ver impasibles cómo el racismo se enseñorea en los estribillos callejeros, los coros marchistas y la acción dirigencial, y tenemos la obligación de denunciarlo tal como lo establece la Ley 045 y su D. S. 0762 contra el racismo.

Veamos:

Tipnis, los dirigentes de la CIDOB, han denunciado a los cocaleros como “colonizadores”, “violentos” y “ala radical del gobierno”, ¿en que sustentan estas afirmaciones? Nada más ni nada menos que en el racismo económico, en racismo por ocupación laboral, esto es inadmisible, los dirigentes indígenas de la CIDOB acudiendo al racismo para descalificar a sus propios hermanos. Acaso no fueron los cocaleros quienes pusieron los muertos para lograr que en la constitución política este la Declaración de Derechos Indígenas?, acaso no fueron los cocaleros quienes se enfrentaron a la DEA y sus agentes imperiales. Y quienes son pues los cocaleros, acaso no son mineros relocalizados, hijos de esos mismos mineros, migrantes originarios del Sur de Oruro (Qaqachacas) y originarios del Norte de Potosí (Laimes, Chullpas, Purakas).

Los cocaleros son por ello interculturales en el sentido más estricto de la palabra y no colonizadores en el sentido viejo y equivoco de la palabra. Pero el racismo de los dirigentes de la CIDOB no proviene de ellos mismos, sino que llega de manos blancas, de consultores no indígenas, de Sarela Paz y sus cómplices racistas que le pagaron la investigación donde concluye que los cocaleros son la modernidad desarrollista y los indígenas el pasado prometeico.

Médicos, por el otro lado, los médicos, ya el Ché Guevara había advertido desde Guatemala la naturaleza reaccionaria del Colegio Médico, pues no le permitían su ejercicio de médico solidario, gaucho además…

El Colegio Médico de Bolivia, ha develado el lado racista del conflicto llamando al Ministro de Salud como Kallawaya. Vaya paradoja, los antiguos médicos preventivos discriminados racialmente por ser indios. Los estribillos son otro lugar donde el racismo se ha mostrado con toda su crudeza. Llaman reivindicación social, a un privilegio de casta médica, aquí ya la masonería se ha mostrado tal cual es, en alma y cuerpo. Los colegios médicos del país están impregnados hasta el tuétano por el racismo, se piensan una especie sobre humana, porque se “queman las pestañas”. Sugerente afirmación. A la vez que tonta.

Universitarios, aquí la cosa ha llegado a un extremo de violencia, están peleando hacerse declarar Sector de Educación Estratégica, para qué?, para poder ganar por encima de los 15.000 Bs, que es el máximo presidencial y nadie puede ganar más que el presidente. Pero declararse sector estratégico, había sido la fórmula de los docentes universitarios para ganar más que el presidente, un presidente que tiene en su haber 15 declaraciones de Doctor Honoris Causa, cosa que no ha logrado ningún presidente de Bolivia en toda su historia.

Pero claro los docentes universitarios tienen derecho a ganar más que el indio, no importando que este sea presidente, de hecho los docentes tienen que ganar más que el indio, esa es la consigna. Y los universitarios, tontos útiles a una pretensión racista. Que lejos han quedado los ideales del movimiento universitario de cambiar la realidad, de revolucionar el país, que lejos ha quedado el ideal de dirigente universitario de erradicar la desigualdad, hoy los dirigentes universitarios son una junta de contubernios dentro del cogobierno, auxiliaturas prebendales, docencias por herencia, rectorías partidizadas en su envase más neoliberal.

Ha llegado el momento de pensar una nueva universidad, una nueva forma del perfil docente, y un nuevo modelo de universitario, donde se pase de la caridad a la solidaridad.

Y los obreros no se quedaron atrás, bueno la dirigencia obrera habrá que decir, pues de la mano del Baldarachi (Jaime Solares) Trujillo y el comité ejecutivo han quedado atrapados en el racismo obrerista, donde le indio Evo Morales puede ser tumbado por una supuesta teoría revolucionaria de base troskista, tal cual lo piensa el “Baldarachi”.

Como dice Amanda Dávila y lo señala como periodista, “la conflictividad en sí misma no es un problema, el problema se da cuando a la conflictividad se le añade la violencia”.

En Bolivia hemos pasado un trance de violencia racista en grado extremo.

Pero esa violencia reaccionaria no tiene nada que ver con la violencia revolucionaria. Sus razones no serán jamás las nuestras.

El orden colonial, con su carga racista, ha mostrado sus fauces como ocurrió el 2008, Bolivia es testigo de una conspiración cuyo fondo ideológico en última instancia es el racismo.

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