diciembre 3, 2021

Los límites de la “Ciencia Económica” y el colonialismo académico. Otra vez el crecimiento económico sinónimo del desarrollo

El pasado martes 5 del presente, el PIEB presentó seis trabajos de investigación económica sobre temas de “Crecimiento económico y desarrollo en Bolivia”. Brillante iniciativa que nos permite evaluar los ¿avances?, y/o, estancamientos en el pensamiento económico boliviano.

En esta oportunidad comentaremos impresiones que surgen del la presentación y el coloquio sobre estos seis trabajos. Comentarios específicos a los trabajos solo serán posibles una vez que se hayan leído estos, en extenso.

Los dos comentaristas, prestigiosos economistas de nuestro medio, emitieron sus criterios entre citas a premios Nobel de economía y jocosos e irónicos insultos a las acciones de política económica que ejecuta gobierno y a las visiones innovadoras que contiene la Constitución Política de Estado Plurinacional de Bolivia que, según estos comentaristas, son un conjunto de palabras que no pueden ser entendidas por el “científico pensamiento” de los economistas. Como la CPE no fue elaborada por los doctores de premio Nobel, de pensamiento y formación anglosajona, para los “altamente científicos bolivianos”, son solo palabras.

Por lo tanto, la presentación estuvo llena de opiniones basadas en marcos teóricos de los denominados pioneros del desarrollo como; Prebisch, Hirschman y otros, como el institucionalista Northon. Una ausencia total de lo que ellos mismos conocen como “innovación”.

Tenemos la impresión de que la “ciencia economía”, desde los comentarios de estos prestigiosos comentaristas, ha llegado a los límites de sus posibilidades de innovación, reformulación; de una construcción desde visiones distintas a las del pensamiento único, colonialista y mutilador.

¿Por qué en Latinoamérica no se pudo construir una teoría económica distinta a la oficial anglosajona? Existen por lo menos dos aspectos explicativos de esa pobreza intelectual y académica:

  1. Ausencia del sentido crítico por parte de los intelectuales o pensadores económicos en la región y sobre todo en Bolivia.
  2. Falta de construcción de la doctrina económica y/o el pensamiento económico, basada en la vivencia histórica de los pueblos originarios.
  3. La presencia permanente de los dos aspectos señalados arriba se explica por el colonialismo intelectual ejercido desde que don Cristo Colón arribo a estas tierras, creyendo que los estaba descubriendo. De entonces a esta parte nos impusieron desde el nombre hasta todos los apellidos y paradigmas, con sus pretensiones de universalidad y cientificidad.

Entonces, ¿Qué es lo que hacemos, los economistas, en materia de economía, en nuestro medio? Repetimos, adaptamos, replicamos, remedamos; todo eso menos “innovar”.

¿Qué hacer para rectificar este colonialismo tan repugnante? Tal vez volver a las aulas universitarias sería una idea interesante, pero como sea que en ellas, se sigue formando a los futuros economistas bajo los moldes de la colonialidad, no tendría buenos resultados. Por ejemplo, en nuestro medio universitario se ve con desprecio la posibilidad de investigar y enseñar la economía social, solidaria y/o comunitaria.

Para los académicos economistas de nuestro medio el “pensamiento económico de los pueblos originarios”, su visión y su doctrina, son puras palabras incomprensibles a su “altísima formación científica”. Por tanto, eso de economía plural, comunitaria, social cooperativa, plasmada en la CPE no está a la altura de sus mentes finamente esculpidas con la ciencia económica “anglosajona y universal”.

Entre las propuestas que hicieron los presentadores, no de política, sino de metas que deben alcanzarse, se plantearon algunas como: crecer el producto a una tasa per cápita del 3% anual, tener una inversión del 25% del PIB, duplicar en 20 a 30 años el PIB. Metas que ellos, en funciones de administradores públicos, en instituciones como el BCB, jamás se proponían alcanzar. Veamos solo uno de estos indicadores convencionales de la economía oficial; el ingreso per-cápita, indicador que resulta de la división del PIB entre el número de habitantes, es una suerte de producto por persona. El gráfico nos permite visualizar el comportamiento de este indicador.

Expliquemos este gráfico en tres fases:

Fase I.- de 1996 a 1999 fue el breve auge del neoliberalismo, en este periodo corto el pib por persona sube desde dólares 896 a dólares 1056. ¿Qué explica este breve y pequeño crecimiento? La respuesta está en las privatizaciones de las empresas estratégicas y que se las denominó “capitalización”, la aceleración de la construcción del gaseoducto a Brasil logró que el PIB se incremente, básicamente por el crecimiento del sector de la construcción

Fase II.- del año 2000 al 2003, fase del declive neoliberal, tiempo en el que el pib per-cápita disminuye, el neoliberalismo entra en crisis y arrastra a la economía y a las reacciones sociales que se manifiestan en: la guerra del agua, febrero negro, octubre negro, etc.

Fase III.- el pib per-cápita sube en el segundo quinquenio de los 2000, de dólares 1.010 a dólares 2.000, del 2005 al 2011, un crecimiento que duplica el indicador.

Vista desde el simplismo de este indicador, que tanto les gusta a los economistas, pues se concluiría que: el gobierno plurinacional es el doble de eficiente que el gobierno neoliberal. Pero las cosas no son tan simples. Además de las cifras que se duplican hay que analizar, como se van utilizando los recursos incrementados.

Imaginar que además de las muchas coincidencias que pueden estar ocurriendo, como eso del incremento de los precios de las materia primas que exportamos, también hay que entender e imaginar cómo se habrían manejado estos recursos incrementados en manos de los neoliberales. Gobiernos que no mejoraron la distribución del ingreso y que se farreaban los ingresos estatales y los créditos externos en pagarse jugosas remuneraciones por consultorías, por mal traducir leyes del inglés al español, gastos reservados que no se aclaran hasta ahora. Doctos economistas que aprovecharían estos recursos en seguir acumulando cuentas bancarias en bancos extranjeros y todo lo que se hizo en sus gobiernos del cual fueron actores de alto rango.

¿Cuál es el uso que se está haciendo la política actual? Con todas la observaciones que se podría hacer al respecto, como eso de no acelerar el crecimiento con medidas más agresivas. Lo cierto es que se distribuye mejor el ingreso, la disminución de la pobreza no se está dando, pues, por pilotos automáticos, es producto de políticas sociales de redistribución. Políticas que los neoliberales jamás lo hubiesen hecho.

Creo que los economistas necesitamos despojarnos de nuestras categorías impuestas durante nuestra formación colonizante y dogmatizante, reflexionar en la posibilidad de desarrollar, desde la visión de una economía para la vida para los tiempos pos-capitalistas y desde las experiencias de los pueblos del Abya Ayala, con categorías y conceptos necesarios para aportar a esa ruptura epistemológica que necesita acompañar a los acontecimientos del “proceso de cambio” y/o proceso revolucionario”, que los acontecimientos sociales ya emprendieron. Los movimientos sociales, subversivos por naturaleza, exigen la militancia orgánica de sus clases intelectuales. No vaya a ser que la aplanadora de las transformaciones nos pase por encima y quedemos como desechos académicos, añorando la orientación de nuestros gurús anglosajones.

*          Docente Investigador de la UMSA, economista subversivo.

Be the first to comment

Deja un comentario