diciembre 8, 2021

Migración de mujeres en Europa

Entre las varias razones que tienen las mujeres para emigrar a Europa la principal es lograr una vida mejor. Así lo afirma Marcea Sosa de la Asociación Internacional en Contra del Racismo y la Explotación Sexual (AGISRA). Menciona que algunas son invitadas por sus enamorados europeos con ofertas de matrimonio y al llegar a Europa descubren la falsedad después de haber realizado grandes sacrificios económicos y prefieren trabajar en la prostitución antes que regresar endeudadas y derrotadas. Otras van con engaños a trabajar en el sector informal de servicio y luego son forzadas a prostituirse.

Algunas emigran a través de una agencia de matrimonio y luego son forzadas a trabajar como prostitutas. También se dan casos de mujeres casadas con europeos, violentadas y controladas económicamente, que encuentran en el trabajo sexual una salida para resolver sus necesidades económicas y poder salir de la esclavitud.

Los países “exportadores” de mujeres hacia Europa y específicamente a Alemania desde América Latina y el Caribe, son Colombia, Brasil y República Dominicana; también se ha incrementado la inmigración de mujeres mexicanas para trabajar en la industria sexual alemana. Sin embargo, la migración para estos fines es una realidad que toca a todos los países latinoamericanos y caribeños. Sosa afirma que “muchas mujeres uruguayas trabajan en la prostitución en Italia y un número considerable de venezolanas en Holanda. Los países europeos mayores receptores de mujeres prostituidas son Holanda, Suiza, Bélgica y España”.

El primer obstáculo al que se enfrentan las mujeres migrantes es la Ley de extranjería. Cualquier persona de América Latina y el Caribe puede ingresar a Alemania como turista, por tres meses y sin permiso de trabajo. La excepción es República Dominicana, países como Alemania, Austria y Suiza exigen visa de turista expedida por sus embajadas. Alemania no concede ningún permiso especial para trabajar en la industria sexual. Austria extiende una estadía a las mujeres procedentes de Asia, África y América Latina y el Caribe como prostitutas legales por un año. En Suiza es muy solicitada la visa artística o “visa de bailarina” con permiso de trabajo por ocho meses. Muchas llegan con la ilusión de trabajar como bailarinas aunque en realidad todo consiste en animar a los clientes a consumir alcohol en los bares y, como el salario es reducido, se ven obligadas a buscar otra alternativa de ingreso y ésta resulta ser invariablemente, la prostitución.

En la “lucha” desatada por la Comunidad Europea en contra de la llamada ‘emigración económica’ se manifiesta el racismo en toda su expresión. Los países de la “Fortaleza Europea” están conectados a través de un sistema de computación y control eficiente en los aeropuertos y en sus fronteras con Polonia y la República Checa.

Se sabe que las ganancias en el negocio de la migración forzada y la trata y tráfico de mujeres son cuantiosas y están relacionadas con otros delitos de la mafia internacional de armas y drogas. Según los registros de AGISRA actualmente las mujeres que deseen trabajar en la prostitución pagan a sus intermediarios un promedio de 3,500 dólares que incluye boleto de avión, un poco de dinero extra y una dirección de contacto. Los intereses suben a un 20% cuando las mujeres no se encuentran en la posibilidad de cancelar la deuda. Un “paquete completo” puede ascender a 10,000 dólares el cual incluye boleto de avión abierto por un año, contacto con un burdel o una “visa de matrimonio” y el matrimonio civil, además de los altos intereses. En algunos casos la amenaza de muerte o extrema violencia contra las mujeres o sus familias se ejerce por la si éstas no cumplen con “los compromisos”.

Muchas mujeres han solicitado ayuda porque denuncian haber sido engañadas al no informárseles correctamente sobre el sistema de trabajo; ellas declaran que los acreedores las amenazan y fuerzan a trabajar en la prostitución para pagar dicha deuda.

Para AGISRA el “Comercio con mujeres” va más allá del concepto jurídico de trata y tráfico de seres humanos, ya que se da diferentes formas sexistas y racistas de explotación de mujeres de Asia, África y América Latina y el Caribe, como continuación de las estructuras patriarcales de dominación y explotación. Es parte de la feminización de la pobreza, de la necesidad de inmigración de los países afectados hacia los países ricos como estrategia de sobrevivencia, y el comercio con mujeres para la prostitución como expresión de la estructura patriarcal racista-sexista. AGISRA demanda la igualdad de derechos de las mujeres migrantes ya que su situación general es la ilegalidad y por lo tanto la ausencia de derechos. Otro mundo para las mujeres es posible.

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