diciembre 3, 2021

La crisis financiera internacional y el riesgo moral en el capitalismo

¿El neoliberalismo mató al libre mercado?

Los inversionistas, ahorristas, jubilados, ciudadanos en general participan en el sistema financiero de las economías capitalistas a través del sistema bancario, la bolsa de valores, los fondos de inversión, en base a un principio básico: la credibilidad en las instituciones que forman parte de este sistema.

Lo que hoy se está viviendo en las economías “desarrolladas” es una crisis de credibilidad en el sistema financiero.

Los medios de comunicación, a partir del 2008 día a día informaban sobre caídas en las bolsas y quiebras de los principales bancos a nivel mundial: Citigroup, Goldman Sachs, Bank of America, Lehman Brothers, Credit Suisse, etc., algo inaudito estaba ocurriendo, no se podía creer que instituciones “serias”, columna vertebral de las finanzas mundial hayan manejado de forma irresponsable, discrecional y en algunos casos hasta delictiva los sistemas financieros “desarrollados”, que una vez “salvados” han generado crisis a nivel de los países de la zona del euro.

La crisis financiera que está atravesando el sistema capitalista mundial, evidencia un descontrol en lo que refiere al manejo de lo que se conoce como riesgo moral (moral hazzard), principio básico y uno de los pilares de la confianza y ética sobre los que funciona el sistema financiero capitalista, entendido éste riesgo, como el uso de información privilegiada en beneficio particular, es decir, la vulneración total de la confianza depositada por los agentes económicos en los intermediarios financieros, llámense banqueros, corredores de bolsa, aseguradores, calificadores de riesgo (Merrill Lynch, Fannie Mae, Freddie Mac, AIG seguros).

La crisis ha develado, la falta de ética en el manejo de la información en el sistema financiero internacional, donde, agentes especializados, Directores Ejecutivos de Empresas, los llamados CEO – sigla en inglés de Chief Executive Officer- se han beneficiado con jugosas bonificaciones, realizando operaciones financieras de alto riesgo, para generar ganancias rápidas, que han desencadenado una espiral especulativa, que tiene como corolario una catástrofe financiera, que no la salvaron, ni los 700 billones de dólares que el gobierno norteamericano inyecto en un principio, ni los otros tantos billones de euros, que los países Europeos transfirieron a la banca del viejo continente, incluidas las vacas sagradas de la banca suiza, llámense, Credit Suisse, UBS y que ahora han contagiado las economías de Grecia, España, Portugal haciendo de la crisis un espiral insostenible.

En este contexto de estafa financiera global, los agentes económicos que confiaron sus ahorros al sistema financiero y los perdieron, quedaron azorados con la “seguridad jurídica” que supuestamente rige en los países del capitalismo central, donde, instituciones reguladoras “modelo”, calificadas como triple AAA, es decir, “solventes”, “eficientes”, “rentables” y “competitivas”, no habían sido tal, y que inevitablemente quiebran día a día, ante la mirada atónita de todo el mundo, y peor aún, sin desparpajo, son “salvadas” por gobiernos con los impuestos de los contribuyentes generando con razón el surgimiento de grupos indignados ante la barbarie financiera internacional.

En esta crisis, ha quedado en jaque, la ideología de la mano invisible y las fuerzas del mercado, ya que la asignación de recursos de manera individual ha sido ineficiente e irresponsable. Por años, unos cuantos se han beneficiado de ingentes ganancias, en desmedro de toda una sociedad que confió ingenuamente en las reglas de juego.

De ahora en más, el capitalismo de libre mercado ya no es sujeto de crédito, la “nacionalización” de la banca a la norteamericana o a la española, no logrará devolver la confianza perdida. Los agentes económicos ya no confiaran sus ahorros a especuladores que inflan precios por encima de su valor real, que canalizan créditos a sus empresas, e inviertan sus ahorros de toda una vida.

Esta situación de crisis sistémica, cuestiona la pregonada “libertad” de toma de decisiones individual en un sistema de total anarquía financiera, donde están siendo afectados los intereses de toda una sociedad.

De ahora en más, no bastaran los controles y regulaciones, que como se observa, sólo fueron parte de una retórica ideológica, ya que en las grandes ligas de las finanzas internacionales, campea el descontrol, del cual, están pagando día a día en los países “desarrollados”, jubilados, ahorristas y trabajadores en general, bajo el fantasma del desempleo, recesión e inflación. El surgimiento de los movimientos de “indignados” es prueba clara que sus ciudadanos ya no creen ni creerán más en la ideología del libre mercado y la mano invisible, ideología que ha caído por el propio accionar de sus pregonadores.

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