diciembre 3, 2021

RÍO+20 ¿Cuestionamiento al desarrollo o fortalecimiento de este con la economía verde?

En 1992 en Río de Janeiro (Brasil), se celebró el evento mundial de la ONU denominada “Cumbre de la Tierra”, la participación de los 172 países, de ellos 108 jefes de Estado, permitió un despliegue publicitario que ha marcado y confirmado el dominio de los paradigmas que construyen los intelectuales del norte, se logró volver a la palestra al “desarrollo”, esta vez con un nuevo apellido, “sostenible”. Políticos, académicos, intelectuales y onegeistas del sur, siguen admirados de tan ¡admirable construcción! y cual colonizados repiten en sus discursos, sus escritos y sus proyectos, las soluciones mágicas que supone la teoría del desarrollo sostenible o sustentable. El “desarrollo sostenible” ha penetrado no solo en nuestro intelecto, también en toda nuestra estructura psíquica y hasta por nuestra pequeña psiquis(ito).

Hace 20 años los gobiernos de países de América Latina estaban dominados por los neoliberales, fieles y obedientes de los mandatos de la institucionalidad financiera internacional. Ningún gobierno se atrevía a cuestionar a las recomendaciones (órdenes) que emitían estos organismos internacionales, dominados por el capital transnacional. Tan evidente era el servil sometimiento de estos gobiernos que, por ejemplo, en Bolivia se consagró un “monumento ministerial” para difundir este paradigma, implementando el “Ministerio de Desarrollo Sostenible”. Monumento a la servidumbre, ubicado en el ex domicilio de los negocios de Patiño y de la Comibol, lugar donde el primer gobierno de Sánchez de Lozada, reprimió a los estudiantes de Comunicación de la UMSA, y que en febrero negro, el año 2003, segundo gobierno del neoliberal Goni, este predio fue quemado por las protestas populares, hartas de tanto sometimiento al imperialismo norteamericano.

Han transcurrido veinte años, tiempo en el cuál no existe evidencia de algún caso en el que, por lo menos un país del tercer mundo haya experimentado, en los hechos, el desarrollo sostenible. 20 años de repetir, como cotorras, los pilares de ese paradigma: democracia, crecimiento económico, medio ambiente, lucha contra la pobreza, etc. 20 años de frustraciones con el “desarrollo sostenible” y más de 20 años con todos los paradigmas que incluyen el término desarrollos, como: desarrollo humano, desarrollo económico, desarrollo integral, desarrollo urbano, rural, etc.

¿Hasta cuándo seguiremos, ingenuamente, creyendo en aquellos paradigmas que nos tiene colonizados? ¿Acaso no somos capaces de construir nuestros propios paradigmas? ¿Porqué esperamos que sean los países de norte y sus instituciones las que nos tengan que diseñar las recetas y modelos para seguirlas a pie juntillas?

Veinte años después de la cumbre de Río, en 1992, se volverán a reunir representantes de países miembros de la ONU, del 20 al 22 de junio del presente año 2012, cumbre conocida con el denominativo de Río+20.

El documento borrador que se ha elaborado para este evento se á denominado: “el futuro que queremos” (FQ). Borrador cero que nos revela algunas diferencias importantes. Por ejemplo, varios países latinoamericanos han logrado echar a sus neoliberales de los espacios del poder político y avanzan por procesos progresistas, buscando y construyendo alternativas políticas, económicas y sociales, desde su propia realidad concreta; motivo suficiente para hacer un bloque anti-imperialista, anticapitalista y críticos al paradigma del desarrollo. Sin embargo, los aportes que sus representantes han propuesto al documento FQ, no muestran un frontal enfrentamiento con las lógicas que el neoliberalismo pretenderá imponer en Río+20.

Por su parte los países desarrollados, actualmente víctimas de la crisis capitalista multidimensional, atrapados por los tentáculos del capitalismo transnacional, van a insistir en la vigencia del “Desarrollo Sostenible”, añadiendo ¡una creativa salvación para la humanidad!, la denominada “Economía Verde”. Gran inspiración del pensamiento dominante para embaucar, ¿otros 20 años?, a los académicos e intelectuales del mundo subdesarrollado.

Al respecto, economistas críticas como, Fernanda Forero y Lucia Ortiz, dicen:

El término “economía verde” se ha vuelto cada vez más popular y se presenta como la respuesta que el mundo esperaba para detener la destrucción del planeta y promover el “desarrollo sustentable” …constituye una propuesta de política neoliberal, acorde con los intereses económicos de unos pocos, y que más bien busca una salida a la crisis financiera, beneficiando a los mismos actores que estructuralmente la han ocasionado. (ALAINET.org/revista N° 476).

Según la información con la que contamos, el documento borrador para Río+20, FQ, no cuestiona las causas de la crisis multidimensional del capitalismo. Por el contrario, sus pretensiones son, a través de la economía verde, preservar los mecanismos que fortalecen y reproducen el modelo económico capitalista y los poderes que lo sostienen.

En cuanto a los aportes que llevaron al documento FQ, los delegados de países como el nuestro se destaca haber incorporado el párrafo que dice lo siguiente:

«Somos conscientes de que el planeta Tierra y su ecosistema son nuestra casa y que Madre Tierra es una expresión común en una serie de países y regiones. Estamos convencidos de que con el fin de lograr un equilibrio justo entre el económico, las necesidades sociales y el medio ambiente de presentes y futuras generaciones, es necesario promover la armonía con naturaleza».

Aspectos necesarios pero no suficientes, en tanto que lo propuesto no cuestione la vigencia de las causas o mecanismos con los cuales el sistema capitalista se reproduce, gracias a la explotación y expropiación de los recursos naturales a los países no desarrollados, no somos lo suficientemente agresivos para frenar las intenciones del desarrollo sostenible y la economía verde.

Pero no solo se trata de cuestionar y/o criticar las intenciones del capitalismo verde, sino de proponer paradigmas alternativos al desarrollo capitalista, al desarrollo y todas sus formas de presentación. Porque el desarrollo como modelo es funcional a los objetivos del capitalismo y sus operadoras, las empresas transnacionales.

El desarrollo pertenece al sistema civilizatorio de la modernidad, la economía verde es de la cultura de la muerte. Los principios que sustentan al “Vivir Bien”, hacen de este un paradigma alternativo, no como producto del intelectualismo o academicismo clase mediero, sino de la experiencia histórica de los pueblos originarios del Abya Ayala. Este paradigma alternativo pertenece a culturas de la vida.

El principio y la práctica de armonía con la naturaleza y/o la Madre Tierra, es una de las dimensiones del Vivir Bien. Consecuentemente las delegaciones que nos representen deben defender el paradigma alternativo y no someterse al que quieran imponer desde el desarrollo sostenible y la economía verde.

*          Docente Investigador Titular de la UMSA, economista subversivo.

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