diciembre 3, 2021

Sartori, Dahl, Maturana y las democracias

Dos de los teóricos más reconocidos y citados en materia de Democracia han sido, tanto el italiano Giovanni Sartori, como el norteamericano Robert Dahl. El primer fue profesor de la Universidad italiana de Florencia, y el segundo de la Universidad norteamericana de Yale. Si bien ambos teóricos se adscriben al tratamiento de las democracias liberales, han encontrado prescripciones críticas para éstas.

Finalmente, si bien no es un teórico de la democracia, la incursión del biólogo chileno Humberto Maturana en las discusiones en temas políticos, no dejan de ser singulares y a la vez muy ricas a momento de pensar nuestras modernidades democráticas. Revisaremos al finalizar este ensayo el planteamiento de la democracia desde Maturana.

Un breve acercamiento a Giovanni Sartori

En la exposición de Sartori existen dos lenguajes de democracia: la prescriptiva deóntica, es decir la que debe de ser; y la democracia descriptiva y/o fáctica, es decir la democracia que es. Asimismo dos democracias teóricas: la griega y la democracia representativa liberal, ésta última la única posibilidad de democracia en la actualidad.

“Poder del pueblo, conviene subrayar, es solo una expresión elíptica. En estos términos el procedimiento político queda suspendido en la mitad del espacio: el poder se ejerce sobre un destinatario, el gobierno supone que hay gobernados. Poder popular ¿sobre quién? La forma se debe desarrollar por extensión de la siguiente manera: Democracia es poder del pueblo sobre el pueblo, gobierno del pueblo sobre si mismo. Pero en tal caso, el problema asume una representación totalmente diferente lo que cuenta, al final más que la ida, es el regreso del poder. Si este trayecto no está vigilado, si en el proceso de transmisión del poder los controlados se sustraen del poder de los controladores, el gobierno sobre el pueblo corre el riesgo de no tener ninguna relación con el gobierno del pueblo”.

Sartori resuelve el problema elíptico de la democracia mediante la delegación del poder vía democracia representativa pero haciendo un énfasis muy grande en el retorno del poder mediante el control del mismo, lo que se podría denominar democracia participativa.

La democracia representativa depende de otras prácticas democráticas, tales como la democracia económica: igualdad económica; la democracia política: igualdad de participación; pero esencialmente de que los partidos políticos sean entes de pequeñas democracias, ya que si los partidos políticos no son focos de democracia, el sistema democrático macro de Estado se encuentra en peligro.

La Democracia representativa es en cierto sentido un reflejo de las mayorías, en consecuencia el respeto a las minorías debe ser una garantía de los sistemas democráticos, estas minorías, también llamados grupos desventajados deben ser protegidos de la norma de la mayoría.

Un breve acercamiento a Robert Dahl

Para Robert Dahl el término democracia se usa para designar el sistema político entre cuyas características se cuenta su disposición a satisfacer entera o casi enteramente a todos sus ciudadanos sin brindarle relevancia al hecho de si ese sistema existe hoy en día, ha existido alguna vez, o puede darse en el futuro. Para Dahl la democracia debe de cumplir con una serie de elementos que él denomina criterios de un proceso democrático, que son en resumen los siguientes:

Participación Efectiva:

            “En todo el proceso de adopción de decisiones obligatorias, los ciudadanos deben contar con oportunidades apropiadas y equitativas para expresar sus preferencias con respecto a la solución final. Deben tener oportunidades apropiadas y equitativas para incorporar temas al programa de acción y para expresar las razones que los llevan a suscribir una solución en lugar de otra”.

Igualdad de Votos en la Etapa Decisoria:

            “En la etapa decisoria de las decisiones colectivas, a todos los ciudadanos debe garantizárseles iguales oportunidades para expresar una opción, cuyo peso se considera igual al de las opciones expresadas por cualesquiera otros ciudadanos. Al determinar la solución en la etapa decisoria, deben tomarse en cuenta estas opciones, y sólo ellas”.

Comprensión Esclarecida:

            “Cada ciudadano debe contar con oportunidades apropiadas para descubrir y convalidar (dentro del lapso que permita la perentoriedad de una decisión) la elección de los asuntos a ser debatidos que mejor sirvan a los intereses de los ciudadanos. Este criterio implica, entonces, que los procedimientos alternativos para adoptar decisiones se evalúen según las oportunidades que brindan a los ciudadanos para comprender los medios y los fines, los propios intereses y las consecuencias previstas que pueden tener las políticas establecidas no sólo sobre cada uno de ellos sino además sobre todas las personas involucradas. En la medida en que para orientarse a los intereses de cada ciudadano es preciso atender al bien público o al interés general, los ciudadanos deben contar con la oportunidad de comprender estas cuestiones”

Control del Programa de Acción:

            “El demos debe ser el único que cuente con la oportunidad de resolver cómo se ordenarán, dentro del programa de acción, las cuestiones que deben decidirse dentro del proceso democrático. De acuerdo con este criterio, un sistema político tendría un proceso plenamente democrático aun cuando su demos resolviese no tomar todas las decisiones en todas las cuestiones, sino que algunas de ellas fuesen adoptadas en forma jerárquica por jueces o administradores. En tanto y en cuanto pudiese recuperar luego todos los asuntos tratados, para tomar su propia decisión, el criterio se satisfaría tomando en cuenta: 1) Qué cuestiones requieren o no requieren decisiones obligatorias; 2) de las que requieren, cuáles puede el demos resolver por sí mismo; y 3) en qué condiciones delega su autoridad”.

Inclusión:

            “El demos debe incluir a todos los miembros adultos de la asociación, excepto los residentes transitorios en el país y las personas de las que se haya demostrado que son deficientes mentales”.

Derechos Fundamentales:

            “Cada una de las características de la democracia ideal prescribe un derecho que es en si parte necesaria del orden de una democracia ideal: el derecho a participar, el derecho a que el voto de uno se cuente igual que el de los demás, el derecho a buscar conocimiento necesario para entender el asunto en la agenda, y el derecho a participar en relaciones de igualdad con los conciudadanos al ejercer el control final de la agenda. La democracia consiste, entonces, no sólo en procesos políticos. También es, necesariamente, un sistema de derechos fundamentales”.

Estos criterios del proceso democrático no dejan de ser ideales, es decir no dejan de ser una prescripción deóntica, que apunta a lo que debe ser la democracia más a lo que es.

Para finalizar este breve recorrido por una parte de las propuesta de Dahl se debe mencionar que para este autor las democracias contemporáneas son en si Poliarquías, es decir gobiernos de distintos sectores, facciones, corporaciones, grupos étnicos que se encuentran representados en el sistema democrático, sistema plural por naturaleza, representación que como un juego de elites, destacan por ser las representativas de cada grupo. Las Poliarquías no dejan de ser juegos de poder liberal en base a entidades corporativas y asociativas, corporaciones que participan en los procesos democráticos pretendiendo la apropiación de la delegación de soberanía, y entablando juegos estratégicos de acción que supone beneficios de bases utilitarias para ellos.

Un breve acercamiento a Maturana

Humberto Maturana, no es sociólogo, ni político, ni filósofo. Es biólogo, y como tal, su visión de democracia es apegada a los sentidos de lo humano, tales como el amor y la naturaleza biológica del hombre.

Para Maturana el hombre no es sino a través del lenguaje, es lo que nos hace únicos sobre los demás seres vivos, y no sólo vivimos en el lenguaje, sino que también disfrutamos de lenguajear.

El lenguaje significa comunicarse y ser entendido, a esto Maturana llama coordinación de coordinaciones conductuales, algunas veces una coordinación o un comunicarse con alguien no obtiene una respuesta o un entendimiento, para que se viva en el lenguaje den existir ambas: comunicación y entendimiento.

Este juego de coordinaciones de coordinaciones conductuales crean una red de conversaciones, este ambiente del conversar es algo que uno aprende, y al aprenderlo se entrelazan nuestras emociones, porque las demostramos al comunicarnos a través de un lenguaje, las emociones hacen que se produzca intimidad que es la única forma en la que nace y se desarrolla el lenguaje.

Entre las emociones, la que destaca Maturana es el amor, como la emoción fundamental, es esta emoción la que hace nacer no solo al lenguaje sino también lo social, pero el amor solo es posible cuando aceptamos al otro, como un otro legítimo, es decir lo situamos al otro como a uno mismo.

Ahora bien la democracia surge en el momento en que se configura un espacio público, es decir un lugar o una cosa accesible a todos. Para que se pueda vivir en democracia debe existir un espacio en común, donde se pueda reflexionar, pensar, conversar, etc. El espacio público también es un tema que interesa a todos por ser miembros de una comunidad.

Para Maturana la democracia es una creación humana, nacida de la cosa pública, que es un proyecto sustentado por la emoción que da lugar a la acción, es un proyecto de vida un proyecto común porque nos involucra a todos como seres humanos. La democracia no es perfecta, requiere un compromiso frente a la vida y frente a uno mismo, por eso la democracia es una obra de arte.

Maturana jamás pierde de vista la importancia de las emociones, el emocionarse da fuerza para actuar, es por eso que muchas cosas no necesariamente u obligatoriamente tienen una justificación racional, Maturana señala: nos hemos acostumbrados a tener argumentos netamente racionales, muchos hechos como la democracia no los tienen son más sentimientos, deseos, fuerzas, un desear, más que, por qué (s), pero (s), o razones, ese es el fruto de vivir en una sociedad y cultura cientificista.

Se dice que la democracia es un deseo, pero toda la gente desea lo mismo, porque deseamos la democracia, la respuesta es muy sencilla, dice Maturana, porque a lo largo de nuestra vida hemos aprendido desde la infancia a vivir y a sentirnos felices en relaciones de igualdad y no así en las relaciones de sometimiento.

Entonces si decimos que esto es lo que deseamos, la democracia, ¿qué hacemos para vivir en democracia?, ¿cómo se actúa en democracia?, ¿qué se debe hacer?, lo que es fundamental es ser capaces de vivir en colaboración, entender que somos seres humanos que debemos apoyarnos, y encontrar en el otro un ser legítimo.

Bibliografía

            Dahl, Robert. 1992. La democracia y sus críticos. Barcelona – España: Ed. Paidós.

            Dahl, Robert. 2008. La igualdad política. Buenos Aires – Argentina: Ed. FCE.

            Maturana, Humberto. 2001. La democracia es una obra de arte. Bogotá-Colombia: Ed. Magisterio.

            Maturana, Humberto. 2010. El sentido de lo humano. Buenos Aires – Argentina: Ed. Granica.

            Sartori, Giovanni. 2003. ¿Qué es la democracia? Buenos Aires – Argentina: Ed. Taurus.

            Sartori, Giovanni. 2009. 33 lecciones sobre la democracia. Buenos Aires – Argentina: Ed. Taurus.

*          Profesor de Teoría del Estado y Derecho Constitucional en la Universidad Católica Boliviana “San Pablo”

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